12 de Septiembre de 1976

Operación Septiembre Negro

 

El 12 de septiembre de 1976, un día domingo, aproximadamente a las 18:45 horas, un ómnibus Mercedes Benz transportando efectivos del batallón de la guardia de infantería de la Unidad Regional número II de policía se encontró con el estallido de un poderoso artefacto que se encontraba dentro de un automóvil Citroen rojo que se ubicaba estacionado en la calle Rawson casi sobre la calle Junín, en Rosario, Argentina. El ómnibus se detuvo después de chocar contra un árbol a metros del lugar de la explosión. Los efectivos policiales retornaban de cumplir funciones en el estadio de Club Atlético de Rosario Central donde pocos minutos antes había concluido el partido de fútbol. Atrás del transporte ómnibus circulaba un vehículo Renault 12 color verde con patente S 204380, conducido por el fotógrafo profesional Oscar Walter Ledezma de 56 años, vecino de la ciudad. Ledesma viajaba con su esposa Irene Angela Dib de 42 años y una hija de ambos llamada Andrea Fabiana Ledesma de 14 años de edad, quien resulto herida en el rostro y cabeza, pero a diferencia de sus padres ella salvó su vida. El atentado terrorista dejó un saldo de 9 policías y 2 civiles muertos además de cuantiosos heridos. Los policías asesinados fueron identificados como:

Eduardo José Ferri

Juan Mitiasevich (padre de dos hijos)

Domingo H. Alfonso (padre de tres hijos)

Andrés Alberto Acosta (padre de dos hijos)

Carlos Gonzalez (padre de una nena de ocho meses)

José Luis Boggiano (padre de un nene de un año)

Hugo Alberto Pellerina (padre de cinco hijos)

José M. Gutierrez (Padre de tres hijos)

Hector Dario Petriani

Septiembre 12, 2015

Somos buena gente?

Por Claudio Kussman

 

Durante la década del 70' el terrorismo cometió en la Argentina 4,380 atentados con bombas que sembraron la muerte y el dolor a lo largo y a lo ancho del país. El 12 de Septiembre de 1976 se cumplió un nuevo aniversario de uno de los más crueles. Se denominó Operación Septiembre Negro y se llevó a cabo en la ciudad de Rosario, cuando una bomba vietnamita, puso fin a la vida de seres humanos. Un matrimonio y nueve efectivos de la policía de Santa Fe. Así, escribiendo estas líneas, mi pregunta es: Realmente, somos buena gente? De ser de esta manera, cómo es posible que aceptemos que nuestros dirigentes no lo sean y discriminen hasta a los muertos?

 

Muertos Buenos y Muertos malos

Hoy en Argentina, como en la década del setenta, hay muertos buenos y muertos malos? Y lo que es peor, que los olvidados y borrados mediante el empleo del autoritarismo, fueron en muchos casos hombres, mujeres y niños de paz o simples servidores públicos como el caso de la bomba del vehículo colectivo, de ese fatídico día.

Así, como años anteriores, no asistió a tan honorable acto ninguna autoridad judicial , policial (en actividad) ni política.

 

Honores Censurados

En los últimos años, la Policía está limitada por mandato político a realizar un acto a puertas cerradas en el interior de la jefatura sin asistencia de público ni familiares de las víctimas. Solo policías retirados, en muchos casos compañeros de aquellos brutalmente asesinados. Estos últimos lo hacen en forma pública y por su cuenta.

El saldo real de este hecho, es impreciso ya que por la conformación de la bomba hubo varios muertos y amputados en tiempos posteriores. Se debió a que la metralla de la bomba había sido mezclada con materia fecal lo que produjo a posteriori gravísimas infecciones.

 

De victimarios a víctimas

Lo realmente tétrico es que los autores o los familiares de ellos pasaron de victimarios a ser hoy querellantes en los juicios mal llamados de Lesa Humanidad. Como tales, cobran una pensión vitalicia y ocupan cargos en la administración pública y políticos, de importancia. Por ello, sin encontrar respuesta razonable alguna, mi pregunta sigue en pie: Somos buena gente?

La Masacre

Fue uno de los atentados más sanguinarios de los muchísimos perpetrados por el terrorismo subversivo de los setenta. Ocurrió el 12 de septiembre de 1976 en la ciudad de Rosario,

cuando un colectivo de la policía local regresaba de cubrir servicio en la cancha de Rosario Central. Una célula formada por elementos que ahora algunos llaman "jóvenes idealistas" o "los mejores", detonaron una bomba de tipo vietnamita que habían ocultado en un automóvil estratégicamente estacionado en el lugar por donde debía regresar el transporte. Además de un importante número de heridos y mutilados, perdieron la vida un cabo, ocho jóvenes agentes de policía y un matrimonio que casualmente circulaba por el lugar en su modesto auto, salvando milagrosamente la vida solo su pequeña hija.

De ellos... muy pocos o nadie se acuerda. Ni las autoridades, ni los organismos de derechos humanos, ni la mayoría de los habitantes de la ciudad, y, mucho menos, los dirigentes políticos .

Alejo Uribe