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Vicisitudes de un Día como Cualquier Otro

Abril 08, 2015

MI PRIMER ENCUENTRO CON “LA JUSTICIA”

 

El 7 de abril, luego de permanecer prisionero 130 días tuve mi primer encuentro con la justicia en la persona del secretario judicial Dr. Ulpiano Martinez en su función de Juez Federal subrogante a cargo del Juzgado Federal N° 1 de esta Bahía Blanca, por la Secretaría de Derechos Humanos el Dr. Mario A. Fernández Moreno Secretario de actuación, mediante el sistema de videoconferencia. El Sr. Fiscal Federal Dr. Antonio Castaño  Subrogante. También en su calidad de escribiente la empleada contratada por la Comisión de DDHH, Susana Arrechea, y de la Sra. Secretaria asignada a este acto, Dra. Verónica Rodríguez. Como siempre también estaba  mi abogado defensor Dr. Mauricio Gutiérrez.

DE MADRUGADA

 

El día comenzó a las 3.15 horas de la madrugada cuando desperté y muy lentamente comencé mis preparativos  ya que a las 5 de la mañana saldríamos hacia el Hospital Penitenciario Federal, distante unos 1000 metros donde funciona la sala de video conferencias. Llevaba comida, bebida, elementos de higiene, dulces para obsequiar, ropa de cama y un colchón inflable para poder descansar.  La  hora 5 pasó a ser las 6 de la mañana y minutos después estaba dentro de un transporte cerrado con 6 prisioneros más provenientes del penal de Marcos Paz que viajaban a otros destinos. 

SOMOS LOS MAS PERDEDORES

 

Comencé a sentirme mal anímicamente cuando  escuché la conversación de “ganadores” que sostenían 3 de ellos  entre risas y festejos. Yo por el contrario, siento  que soy el más perdedor de los perdedores, encontrándome prisionero en medio de una guerra ideológica. Esta viene de lejos en el tiempo y silenciosamente  está despertando rencores y dividiendo al país.  De ella no tengo idea de cómo salir.

FRENTE AL DOLOR

 

Al llegar al primer piso del “Hospital” y bajar con la custodia del ascensor  nos encontramos de frente,  con  un Comisario Inspector (R) de nuestra policía, de apellido Bustos quien permanentemente se  quejaba de intensos dolores. En silla de ruedas lo llevaban para inyectarle calmantes. Impotente solo puede apretarle muy fuerte sus manos, deseándole lo mejor. No daré más detalles por respeto a su familia,  pero parte de mi  impotencia es por las condiciones con que “los jueces” hacen mérito y  mantienen detenidos a ancianos muy enfermos como Bustos. Esto es la moneda corriente de este medio penitenciario, lo cual se lleva a cabo impunemente,  únicamente por la complicidad hipócrita de todos aquellos que no quieren ver, ni oír ni hablar. Se están cometiendo delitos de LESA HUMANIDAD en plena democracia?

OTRA VEZ GIANOLLA

 

No necesité utilizar mi colchón ya que esta vez me facilitaron una cama. Más tarde me reencontré con “el abuelito” Héctor Gianola quien ocupa una cama en la última celda del fondo, junto a 2 militares. Hoy, es un anciano triste,  me dijo que solo esperaba la muerte, que en el lugar no hay vida.  Pasa sus horas acostado casi permanentemente. Ya nadie lo busca para algún juego de mesa, como ocurría cuando compartíamos espacio en el Pabellón 19. Él es la viva representación de la mentira y la hipocresía a que hice referencia.  Solo pude abrazarlo y regalarle 2 tarjetas telefónicas para que hable con Nélida, su esposa. Resumiendo, no pude hacer nada por él. Está solo y lejos de su casa. Me pregunto: habrá gente que se alegre por estos finales? Si los hay, sinceramente,  los compadezco. 

CAFEINA

 

Como siempre que declaro, para combatir  el agotamiento físico y la desconcentración  ingerí grandes cantidades de café y gaseosa cola.  El resultado se hizo notar con una leve taquicardia, algo de temblor en las manos y malestar digestivo. Estos síntomas me seguirían hasta la noche o mañana. De dormir ni hablar.

FRENTE A FRENTE

 

A las 9.30 horas ya estaba instalado para la video conferencia, en el incómodo hall de entrada al “Hospital” con gran cantidad de gente a mi alrededor, en una digna muestra  de nuestro subdesarrollo. Tras una espera de más de media hora, sorprendentemente me encontré por primera vez frente al juzgado de instrucción, constituido en pleno.  Expuse mis 26 razones para no declarar, todas fáciles  de constatar y formulé 3 o 4 preguntas. Estas  fueron respondidas… por EL SILENCIO, y un “muy oportuno” corte de la comunicación que duró 7 minutos. Sentí vergüenza ajena.
Sentí que esto es un mal sueño del cual despertaré. Una “justicia” de este tipo no puede ser para siempre.  Espero contar con una copia no editada del video para completar conceptos.  Sí noté, signos de mala educación o quizás de desprecio, ya que las autoridades judiciales en ningún momento contestaron ni saludaron al prisionero. En este caso como se sabe el prisionero soy yo. 

CIRCO Y APLAUSOS

 

En 2 oportunidades las personas que se encontraban presentes en el ingreso al “Hospital” aplaudieron mis palabras. Esto y ver la cara del Dr. Ulpiano Martínez, demostró lo inapropiado del lugar y que las videoconferencias deben realizarse sí o sí dentro de las correspondientes salas cerradas. Hacerlas en un lugar público desconcentra y perjudica a quien declara. En esta oportunidad el CIRCO armado por la “justicia” y quienes manejan el relato, y nuestros derechos, tuvo una lamentable manifestación en contra. En sí, esos aplausos marcan la decadencia de las Instituciones y la nuestra propia. Como en la época del nazismo estamos en el país de los “escraches”. También hace que se palpe el cansancio generalizado por la mentira burda y el relato que hay,  si bien a nosotros nos comprenden las generales de la ley, por ser prisioneros. Esto habla de una división social y gran resentimiento entre partes. Lamento estar en el medio de ellas. Lamento que no existan signos que marquen la aproximación del final y el comienzo de una justicia verdadera y posteriormente el inicio de una  reconciliación también verdadera. 

2 SILLAS DE RUEDAS Y UN LIBRO

 

Durante el día pude compartir varias horas con Luis Abelardo Patti y Edgardo Mastrandrea, los dos policías de la provincia de Buenos Aires, Mastandrea además abogado, ambos en sus sillas de ruedas. Estas solo trasladan sus cuerpos, sus espíritus como siempre, están de pie. También pude hacerlo con Norberto Cozzani a quien conocí en el mes de diciembre cuando yo declaré por primera y segunda vez. Este publicó en enero de este año, su segundo libro al que tituló “CONCILIEMOS, Prisionero Político desde la Cárcel de los Kirchner”. Me regaló un ejemplar, dedicado, luego de escuchar mi declaración defendiendo la verdad.  Él estuvo detenido en 1986 y ahora. Habla abiertamente de su participación en la lucha contra la subversión que asoló el país y por supuesto, dice lo que no se quiere escuchar de “la otra parte”. Por ello y porque a lo largo de mi vida junto con mi familia,  amamos los libros, todos mis respetos y aliento para que siga escribiendo. 

UNA NOTA DE COLOR A LO LARGO DE UN DÍA TRISTE.

 

Rojo, ese fue el color del torbellino que permanentemente  se movilizó en medio de lo que para mí fue un día con varias notas tristes. Ese es el color del uniforme de la enfermera MARIA ROSA a quien había visto actuar y trabajar en el mes de diciembre del año pasado, cuando se disfrazaba de PATCH ADAMS. A las 8 de la mañana  la encontré diciendo “malas palabras” y la vi abrazando a un ex Comisario de la Policía Federal, de 86 años de edad, que cumplía años y la justicia le había “regalado” una negativa de arresto domiciliario. Se lo negaba porque sus enfermedades y padecimientos “no eran terminales“. Como siempre que alguien cumple años, ella trae de su casa, una gran torta blanca con decoración multicolor. Esa torta tiene  forma de corazón e imagino que es casi tan grande como el que ella lleva en su pecho, para compartir con las personas que va conociendo a lo largo de la vida. Fue la última persona de quien me despedí antes de regresar a mi prisión. Le desee muy sinceramente, que no permita que nada la cambie en su excepcional forma de ser. 

 

Claudio A. Kussman

Prisionero Ilegal

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