Si sirve para Verbitsky, no sirve para los otros ciudadanos...

Todos los animales son iguales, pero algunos son más iguales que otros.

                                                                                       George Orwell, Animal Farm.

 

Solo Para Socios

Por Fabian Kussman

 

En Argentina, uno de los emergentes estados totalitarios en el mundo de hoy, los pensamientos lógicos solo funcionan si se esta del lado de ese gobierno. Esto es acerca del manto de sospecha que cubre a Horacio Verbitsky de haber trabajado o no para el último gobierno militar.

Con respecto a la acusación y las pruebas presentadas por el periodista Gabriel Levinas, Verbitsky comienza su defensa con una sentencia simple: “El (Levinas) reproduce un supuesto manuscrito mío y no es mi caligrafía. Yo tengo mucho cuerpo de escritura de la misma época”

Levinas aduce tener originales de estos documentos y además, dos peritos caligráficos que testifican que la letra es de Verbitsky.

“Para hacer un peritaje –continúa Verbitsky- hay que tener originales para confrontar, tienen que ser de la misma época, tiene que ser de un cuerpo de escritura suficiente”

Al mencionar esto, Verbitsky transmite las certezas de un estudio fiel. Es decir, confrontar con otros originales del mismo periodo en el tiempo y abundantes documentos para comparar.

“Levinas tiene esos manuscritos que me atribuye a mí y no son míos en absoluto –repite Verbitsky ad nauseam, con el derecho que le corresponde- Eso es totalmente falso.

Con referencia a la discrepancia con Pedro Guiraldes (Hijo del Comodoro Juan José Guiraldes) quien al parecer viene acusando a Horacio Verbitsky desde el año 2009, el periodista hace su descargo.

“A su acusación le contesté de la manera más simple posible. No le contesté yo, le contestó su padre. Su padre que había muerto. Esto de hacer hablar a los muertos es una táctica simple. Yo digo: Tal persona me dijo tal cosa y no hay posibilidades de confrontar”

Según Guiraldes hijo, su padre habría guarecido a Verbitsky en su estancia luego del golpe militar.

“Pero al mismo tiempo –señala Horacio Verbitsky- dice que el Comodoro Guiraldes era un ideólogo de la dictadura. Cómo me protegía a mí que era Montonero? Ahí hay una contradicción que no puede resolver”

En otras palabras, Verbitsky hace una justa y educada defensa a las insinuaciones que vierten sobre su cabeza, sabiendo que ese es su derecho y que esas denuncias deberán ser probadas y confirmadas.

Qué sucede cuando esto le ocurre a un ciudadano que no esta jugando en el jardín delantero del gobierno? Qué le acontece a un habitante que es atacado por la espalda por un ente neo Stalinista?

Claudio Kussman permanece arrestado, acusado de ser parte de una Conspiración para secuestrar, torturar y desaparecer personas, y la prueba en su contra son unas cartas supuestamente escritas por la madre de una víctima de torturas y por la víctima misma. En las palabras del juez, una carta se atribuye a la madre de la víctima y la restante es asignada a la víctima en sí (Laura Manzo). La doctora Graciela Luján Staltari, defensora de otros imputados, en su momento, solicitó la pericia de esta carta, la cual fue denegada.

“Para hacer un peritaje hay que tener originales para poder confrontar, tienen que ser de la misma época, tiene que ser de un cuerpo de escritura suficiente” –dijo Verbitsky. Es suficiente para él. Y es bueno que así sea. Es mi parecer, mi sospecha, que Kussman no recibe la misma reflexión de parte de la ‘justicia’ Argentina. En el intento por explicar esto debo detenerme a pensar que la ‘justicia’ no encontró relevante el someter las cartas a un análisis por parte de un idóneo que pudiera desestimar o incluso verificar la autoría de las mismas, o tal vez –como a simple vista parece- que la caligrafía de las notas, sean del puño de una misma persona.

“Levinas tiene esos manuscritos que me atribuye a mi…” –dice Verbitsky, curiosamente como el juez del caso Kussman le atribuye las cartas a la víctima y a su madre, quienes pese a haber fallecido más de treinta años después de la confección de tales misivas, nunca las mencionaron ante un juzgado o ante la prensa. Como dato curioso, Maria Emilia Salto –quien fuera arrestada y compartiera celda con la señora Manzo, nunca menciona estas cartas o el nombre de Kussman aunque discrepa con esta en las formas que fue arrestada, en los vehículos que las detuvieron y mas contradicciones.

“Pedro Guiraldes dice que su padre me escondió en su estancia luego del gobierno militar” –cuenta Verbitsky. Y se pregunta: “Si era (Juan José Guiraldes) uno de los ideólogos de la dictadura, Cómo me protegía a mí que era Montonero? Hay una contradicción que no puede resolver”

Es bien sabido que Kussman, junto a otro camarada, ayudaron monetariamente para que dejara la ciudad, a un conocido abogado (amigo del fiscal Abel Córdoba) de Bahía Blanca (llamemos a este abogado, por la salud de este argumento, Doctor X o Doctor V.B. –quien sería bueno que sacara a relucir su hombría) por estar en peligro por ser del Partido Comunista, allá en los años setentas. Cómo Kussman, siendo un miembro de La Conspiración Nacional para secuestrar, torturar y desaparecer personas podría haber ayudado al doctor V.B. (Perdón, doctor X) que era antagonista del gobierno? Y es un hecho que si lo ayudó.

Verbitsky, hasta que no se pruebe su participación, debe ser despojado de toda sospecha. Kussman, hasta que el no pruebe su inocencia, debe permanecer en prisión aún así la ‘justicia’ no pueda acreditar –ni remotamente- su culpabilidad.

Cada uno recuerda su historia de la manera que necesita –reza uno de los intérpretes de la comedia musical Jersey Boys.