Inglaterra? No, Quilmes, Argentina 1992

Mayo 22, 2015

El Interminable Tema de las Barras Bravas

En los 90 comenzaba a agravarse el problema de la violencia en el fútbol. Comenzaban las muertes, que eran esporádicas y en consecuencia de gran trascendencia periodística. Así pasamos momentos muy difíciles con la muerte de un joven (no nombraremos por respeto a su familia) debido a la equivocación en el examen preliminar de su cuerpo efectuado por personal del hospital municipal de Avellaneda. En el mismo daban como causa de la muerte un disparo de arma de fuego y en consecuencia nos hacían responsables. Todo se aclaró en la autopsia en la cual con gran sangre fría y falta de sentimiento participó el mismo hermano de la víctima (fotos), lo cual nos aseguraba una certificación plena en la legalidad de lo que se constatara. Estableciendo que fue motivo de la muerte un fuerte golpe en la cabeza, producido con un elemento pesado y con punta.

Debido a lo extenso de la jurisdicción de la ex U.R Quilmes y habiendo varias canchas de futbol, estas absorbían gran cantidad de personal y medios que se restaban a la lucha contra los delitos en general, recuerdo un 25% de las horas hombre del personal disponible. Así organizamos e instruimos a personal seleccionado de las comisarías un grupo anti tumultos que complementaba al que aportaba el Cuerpo de Infantería  y de Caballería. Su equipamiento fue donado por varias comisiones de vecinos, y amigos de la policía. Esto dio resultado al aplicarse a rajatabla la tolerancia CERO con las barras bravas. De inmediato comenzaron las presiones, primeramente con la intervención del Sr. Grondona, Presidente de la Asociación Argentina de Fútbol y del Juez Federal de La Plata Dr. Alberto R. Duran, miembro de las barras bravas de Gimnasia y Esgrima de La Plata. Todos movilizados por los presidentes de los clubes de la jurisdicción de  las otras vecinas. Estos finalmente llegaron en queja a la gobernación de la Provincia de Buenos Aires. Así, fui citado ante el entonces Ministro de Seguridad Dr. Pettigiani, hoy miembro de la Suprema Corte, a quien entregué el resumen de la problemática de las BARRAS BRAVAS del cual se toman estos apuntes. Y oficiando el Dr. Pettigiani de mediador, tuve en la gobernación un fuerte cambio de ideas con los presidentes de los clubes de futbol. En donde aclaré que mientras estuviera como Jefe Regional, haría cumplir la ley. Lo positivo de esa época era el riguroso Código de Faltas que había y aplicábamos sin dudar. También la honestidad del Dr. Pettigiani que respaldó el accionar policial. Y también ayudaron las pocas y no felices palabras, de algún presidente de club: que consideraban a las barras bravas y un  policía, como lo mismo. Este concepto, entre otros, me dio lugar a una enérgica respuesta  que finalmente no pudieron rebatir. Así mantuve mi puesto y se eliminó de raíz el problema hasta el final de mi mandato, en la llamada entonces, Unidad Regional Quilmes.

Lo principal es no darle entidad institucional a las barras y reconocerlos únicamente, a unos pocos, como delincuentes menores, que a  pesar de serlo, increíblemente pone en jaque a la sociedad y a instituciones policiales que cuentan con miles de hombres y mujeres con muy caro equipamiento.

En esa época todos los informes sobre el estado de las canchas de futbol expedidos por la U.R Quilmes fueron inamovibles, lo cual obligaba a dar la cara a aquellos “gestores” que intercedían para que, a pesar de todo, se jugara igual.

Por Claudio Kussman

Julio H. Grondona

Alberto R. Durán

El problema de las barras está en el poder político y cuando la policía comparte dinero de la corrupción del futbol con las barras bravas, y con las autoridades  deportivas políticas. Que solo hace falta firmeza en el proceder, con lo cual dichos elementos desaparecen de la jurisdicción. Y también resistir la presión de quienes lucran con ellos. Estando libres como dije son delincuentes menores y estando presos, deben ser tratados como tales sin ningún tipo de ventajas o excepciones.