21 DE Agosto de 2016

 

CARTA ABIERTA AL SEÑOR

JUÁN JOSÉ GÓMEZ CENTURIÓN 

 

 

Señor JUAN GOMEZ CENTURIÓN, si a poco de comenzar en tan importante puesto como es el de Director General de Aduanas, fue débil y mintió corrompiéndose espero que la ley le pase por encima. Si deseo, que no sea a manos de alguno de los numerosos miembros IMPRESENTABLES que pululan dentro de la “justicia”. Si es inocente todo mi apoyo y máximos deseos de que se imponga la verdad, y su buen nombre y honor prevalezca por sobre la mentira y la iniquidad. De cualquier forma culpable y aún más, si es inocente, veo muy mal que lo condenaran social y políticamente apartándolo de su cargo, sin pruebas fehacientes. 

 

LA DECADA GANADA Y EL CAMBIEMOS

 

Con usted actuaron igual que en la DÉCADA GANADA, con quienes culpables o inocentes estamos en prisión, acusados por los mal llamados delitos de lesa humanidad.  Lo maquiavélico es que ese proceder, hoy  es avalado hipócritamente por este CAMBIEMOS al son de que: “la justicia es independiente”. En el puesto que ocupó, también se combate el narcotráfico en forma directa, y  los intereses espurios que se mueven son gigantescos.  La aduana a su vez tiene la ventaja que a diferencia de tratar siempre con los narcos, es muy difícil que la cosa se llegue a dirimir en “plata o plomo”.   La Aduana que desde la Colonia no es aduana, a través de todas las épocas sin excepción, inclusive en los gobiernos militares tuvo puestos de los más altos a los más bajos, verdaderamente muy ambicionados y muy disputados. En ellos todos terminaron millonarios. Sin llegar a “tranzar” con los narcos, hubo y hay más “físicos” que en la obra pública de  la “década ganada”. Allí todos los días del año se hace “caja  negra” en bolsos, a través de unos cuantos lugares preestablecidos de antaño. En esto  sabemos que   participan todos, desde los funcionarios hasta los más “serios” empresarios.

 

LA ADUANA Y EL NARCOTRÁFICO.

 

Días pasados en una nota titulada “CARTA A UN MILITAR QUE COMBATIRÁ EL NARCOTRÁFICO” http://www.prisioneroenargentina.com/#!macri-llamo-a-las-ffaa/chmv  entre otros conceptos destaqué: “De todas formas le diré que “la calle” es un territorio muy difícil, complicado y con muchas variantes, en donde casi siempre uno finalmente es el perdedor. En donde por mejor que actúe, siempre habrá suspicacias. Si no lo cree, mire a sus pares de otras épocas, sufriendo y muriendo en las cárceles del país ante la total indiferencia de quienes hoy lo enviarán a ustedes a transitar por las mismas calles que transitaron ellos en el pasado”.

 

EN MANOS DE DEPREDADORES

 

La real, la que enseña y golpea a través de años de trabajo. A la que se llega a conocer solo con juventud y desde las bajas jerarquías. La que impone un verdadero equilibrio ecológico, eliminando a través de la permanente  labor a los débiles y los menos aptos. La que no respeta la mejor oratoria que se pueda tener, ni el mejor uniforme ni la mejor arma.  Prepárese a enfrentar, todas las pasiones y debilidades y también habilidades humanas, al servicio del mal. La ambición, la mezquindad, el miedo, la traición, la mentira, el sexo, los vicios, la envidia y el dinero por toneladas, todo en manos de depredadores que tanto en las calles como en los despachos del poder, dominan el territorio en el cual ustedes van a ingresar”.

 

LOS LOBOS

 

Sé que lamentablemente lo que le cuento sobre mi experiencia no le sirve, ya que esta no se trasmite. Pero por lo menos a partir del momento en que comience a actuar, documente cada instante de su vida y labor. Hoy existe la tecnología para ello. Si sobrevive, y cada día logra regresar al hogar, le podrá servir a futuro cuando en “agradecimiento” los lobos le pidan explicaciones, sobre lo que hizo por otros. O SI LO PREFIERE, POR SU PATRIA”. 

 

                                                SEÑOR JUAN GOMEZ CENTURIÓN, SICERAMENTE LE DESEO QUE LA SUERTE LO ACOMPAÑE, QUE LA VERDAD ABSOLUTA SE IMPONGA, Y QUE ESTA ESTÉ DE SU LADO.    

                                                                             

      

“Cuando el delito se multiplica, nadie quiere verlo”.

Bertolt Brecht (1898-1956)

Por

Claudio Kussman