-El imperio de la mala suerte-

Hace casi medio siglo, el 1º de octubre de ‘1.968, la ya legendaria *Primera Plana* publicó una nota que anticipaba, a su manera, lo que hoy conocemos como *periodismo de investigación*. Allí, gráfica, en un texto que se nutrió de 25 entrevistas y un viaje especial a San Juan, el mapa de las supersticiones locales, una mitología que sigue vigente.

En el siglo XIX, en la obra de *La isla del tesoro y El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde*, recurrían a videntes para comunicarse con sus esposas, que habían muerto.

Hoy, aunque nos cueste admitirlo en tiempos en que el pensamiento científico nos permite enviar sondas a los confines del sistema solar, explorar las interacciones moleculares de nuestro organismo y prever qué tiempo habrá dentro de quince días, dejar de pasar bajo una escalera o evitar casarse un *martes 13*, se toman como hechos naturales, porque *podrían atraer la mala suerte*.

El recorrido, en la lectura, apoyado en anécdotas, leyendas urbanas y hasta estudios académicos con una tesis sobre el tema, es delicioso o, terrorífico, según dónde nos ubiquemos.

Muestra que cábalas y rituales prosperaban en todos los ámbitos, desde los populares hasta los profesionales, los empresariales, y los del arte y la cultura. Y que, al contrario de cómo normalmente nos describimos, somos intrínsecamente irracionales.

La lista de fobias conforma un acervo inabarcable…

“La que alude a los nefastos efectos del *número 13* llevaba a evitar el uso de esta cifra en asientos de avión y pisos de edificios, o, por el contrario, multiplicaba apuestas en la quiniela que podían ocasionar pérdidas incalculables”

Otra de las nigromancias que todavía goza de excelente salud es la del *mal de ojo*, que asegura que una persona puede provocar náuseas, dolor de cabeza y otros síntomas indefinidos simplemente con la mirada.

Prueba de su vigencia es que figura en ese ícono de la modernidad que es la *Wikipedia*. Para diagnosticarlo, allí se sugiere, por paradigma, el *método del carbón*, que consiste en soltar un cabeza de fósforo quemado en una olla con agua. Si se hunde es buena señal, no obstante, si flota, todo lo contrario.

Asimismo se aconseja echar un poco de aceite en agua…

“Si toma la forma de un ojo, quiere decir que la persona está *ojeada*”

Lo bueno es que basta con *una cintita roja anudada en torno de la muñeca para evitarlo*. O recurrir a un curandero, que hará gestos con la mano y la apoyará en la frente del afectado para librarlo del trastorno.

Los conjuros para evitar la mala suerte son igualmente caprichosos, y varían entre…

“No derramar sal, no abrir el paraguas en ámbitos cerrados, no colocar el sombrero sobre la cama, no romper espejos y evitar levantarse con el pie izquierdo, entre muchos otros”

También recordamos las cábalas que proliferaban en esos días entre deportistas, políticos y artistas, algunas verdaderamente delirantes. Al parecer, Ángel Labruna -auténtico goleador de River Plate, y luego técnico-, tenía la presunción de convertir un gol antes de comenzar cada partido. Amadeo Carrizo –guardameta, además de River Plate-, usaba siempre la misma gorra. El centro-forward de Racing, Juan Carlos Cárdenas, no salía a la cancha sin una bolsita con cuero disecado de sapo. En el automovilismo, para competir, Fangio siempre se calzaba unos zapatos viejos. Gálvez, que estaba convencido de que moriría quemado, jamás utilizaba trabas en las puertas o cinturón de seguridad, y como consecuencia de esta costumbre poco aconsejable, murió en un choque en el que salió despedido.

En el *Teatro Colón*, vinculaban con un reguero de desgracias a la ópera *La forza del destino, de Verdi*, cuya primera representación había coincidido con el incendio del teatro de San Petersburgo. Piazzola *perdía el color* si alguien nombraba a Carlos Di Sarlo, considerado *mufa*. Goyeneche *bordeaba el soponcio* cuando le pedían que cantara el tango *Adiós, muchachos*. Ni los presidentes se libraban de las supersticiones, y hay varios, ayer y hoy, que tuvieron fama de *adversidad*.

En los rasgos de esa obra se, interpretaba que…

“Cuando el individuo, ante ciertas circunstancias adversas o una situación angustiosa, no tiene cursos naturales de acción o, desconfía de sus posibilidades, o les es imprescindible hacer algo positivo y por eso consulta horóscopos, atesora fetiches y sigue rituales contra la mala suerte”

"Adquiramos la magia de cambiar, teniendo un sueño, creyendo en él y luchando por él"

“Sobresaltos y crisis no faltan”

“Crucemos los dedos”

Dr. HUGO JOSÉ NARANJO.-

 

-WILLIAMJAMESSIDISUSA-

“Doctorado honoris causa, Máster y MBA Nacional e International”

“Executive en Dirección de Proyectos y Empresas”

*El filósofo enamorado de la vida*

“He sido un hombre que busca y aún lo sigo siendo, ahora no indago en las estrellas ni en los libros, sino en las enseñanzas de mi sangre"

“Los lugares más oscuros del infierno están reservados para aquellos que mantienen su neutralidad en tiempos de crisis moral”

http://www.radiolacumbre.com

http://www.prisioneroenargentina.com/#!hugo-jos-naranjo/cjnn

*Prohibido cortar y pegar en la web, los ensayos, narraciones, y cartas, usando la pertenencia de mis bibliografías, según la ley 11.723, régimen legal de la propiedad intelectual, y decretos modificatorios*

ANTIGUAS HISTORIAS

DE MITOS

Por

Hugo José Naranjo