Por Carlos Españadero

My (RE)

Preso político del “montonerismo”

 

   Apreciado amigo lector: No se asuste. No vamos a referirnos a nuestra dirigencia, sea esta política, económica, laboral, religiosa, educadora, militar, social, intelectual. Ahí no existe luz desde hace mucho tiempo.

 

   Les voy a narrar el problema de la luz eléctrica, que agobia a una población aplastada ante la impotencia de recibir golpes a su dignidad, a sus aspiraciones, a lo que significa retroceder en la historia. Y escuchar que eso está bien. No es razonable para muchos dirigentes que la población pague la luz a un costo que sea posible para sus pequeñísimos bolsillos. ¡Qué usen velas, caramba!

 

   Para estos, no es posible que la revolución científica y tecnológica pueda ser disfrutada por el sector humilde de la población. ¿Cómo puede un pobre tener televisión Led? ¿Por qué en una familia de 5 pueden tener sendos celulares? Con que derecho pueden tener aguas corrientes, decubriendo que  es necesario utilizar baldes para limpiar los excrementos de sus letrinas? ¿Por qué no tiene que ir a buscar el agua a planta baja, sin ascensor, si vive en el piso 14? Y la lista es interminable. Hasta habrá un iluminado que al escuchar esto, diga que son afirmaciones marxistas. Es que la inutilidad ha encontrado en el marxismo el escudo protector. ¡Hasta en esto nos falta luz!

 

  Dado que es necesario aclarar siempre, abrir el paragua, afirmaré que soy “antimarxista”. Soy lo suficientemente cristiano, para ver que el marxismo, “es el opio de los sin luz”.

 

  Pero voy al tema. Cristina con un egoísmo desmezurado, alentado por una capacidad de “odio” tenebrosa, buscó en el poder político, el instrumento idóneo para satisfacer sus apetitos. Gracias a su ideario “montonerista” y su gran capacidad política, percibió que para volver en 4 años, necesitaba el fracaso del gobierno que lo sucediera. De todos los candidatos eligió dos: Scioli, que ella podía destrozar o transformar en títere. El otro Macri, que se presentaba con un proyecto capitalista, destinado al fracaso.

 

 Yo tuve y todavía tengo la esperanza, de que Macri no fracase. No me queda otra, porque soy pueblo, y mis hijos también.

 

  Pero para que no fracase, es necesario que tratemos de advertirle, de alertarlo, de gritar si es necesario. Ya no podemos preocuparnos por nuestro país, los que estamos en el “leprosario” en que nos enterró el kichnerismo mediante la difamación y la injusticia en que nos han sumido, Sin embargo, lo hacemos.  Nos sigue doliendo esta Argentina sin luz.

LA  ARGENTINA  SIN  LUZ

Retornemos al problema. La crítica del macrismo parte de que la culpa de todo son los beneficios al pueblo. Los “subsidios” son un gran culpable. Se omite que el “subsidio” nunca dejó a las empresas sin cobrar el costo prefijado por ellas. Si una empresa eléctrica factura por $ 1.000, con el subsidio cobra $ 1.000. Claro. No podrá dejar de pagar impuestos. Lo que pasa que si se hace correctamente el pobre paga $ 100 y $ 900 el gobierno. Es decir que los $900 se pagan con impuestos que se cobran en otros rubros que abonan los que están en mejor situación económica. Es provocar una acción solidaria, de los que pueden para los que necesitan.

 

  Pero la empresa eléctrica, al mejor estilo capitalista, debe asumir sus costos y riesgos. Y en esto está el mantenimiento y renovación del cablerio necesario para proporcionar enegía eléctrica a distancias enormes y mediante obras costosísimas de ingenieria, como por ejemplo las instalaciones en zonas urbanas.

 

  Pero las empresas, en vez de invertir produjeron buenos dividendos para sus accionistas, y así sus directorios se fortalecieron en el tiempo. Y gracias a la corrupción taparon las bocas de quienes tienen que controlar sus obras para el bien de la población. Pero el tiempo también pasa para los cables. No dan más. Y las compañías no están dispuesta a invertir en obras costosísimas. Así como consideran que no es necesario que los pobres gasten energía, estiman que el Gobierno es quien debe cubrir las obras. Claro sacó los “subsidios” y con ello “solucionó el problema”. Nadie habla de las multas siderales que habría que aplicar. Además las compañías sostienen: “si me apretan me voy, y les dejo todo en estado de obsolecencia”.

 

  ¿Que hacen los famosos equipos de Macri? Declarar el estado de emergencia por dos años. Esto quiere decir que en ese tiempo, hará sana gimnasia para bajar y subir, para tener agua para los benditos excrementos, y un poquito más si se baña dos veces por semana. Alguien luego dirá, nuestro pueblo es más sucio que el francés.

 

   ¿Y los cables? El gobierno parece que espera que el pueblo agobiado pida que los construyamos nosotros. La necesidad tiene “cara de hereje”. Por lo tanto el subsidio será para las compañías. Y el Poder Legislativo votará una ley con la oposición del kichnerismo, para construir el bendito cableado.

 

   ¿Hay otras soluciones? SI LAS HAY.

 

  En la próxima comienzo a contarlas.