10 de enero del 2016

Carta de bienvenida a

mi vecino Martín Lanatta

 

 

Estimado vecino Lanatta,

 

Dándole la bienvenida a esta tumba (1), que en cierta forma compartimos, le diré que su llegada anoche con decenas de patrulleros a toda baliza y sirena, y más de un helicóptero sobrevolando, fue realmente apoteótica. Faltaron los fuegos artificiales que posiblemente no se utilizaron por el peligro que significaba para los helicópteros.

Perdón, no me presenté: Mi nombre es Claudio Kussman, soy un gorra (2) retirado y si bien en la vida somos las dos caras de una misma moneda tenemos una gran cantidad de cosas en común. Ellas, justamente, hace que sienta una sana envidia por usted y obliga a que me pregunte si no me equivoqué de manera rotunda en la vida.

Usted es un genocida del presente y del futuro que está en la tumba. A mí me pusieron el sello de genocida del pasado y también estoy en la tumba, a la que yo llamo prisión.

Usted se dio a la fuga. Yo me presenté espontáneamente para aclarar malentendidos y esperé tres años para que me vinieran a buscar al lugar donde yo afirmé que iba a estar. Usted fue trasladado en vía aérea desde la provincia de Santa Fe, pasó por los tribunales y de inmediato llegó a esta. En mi detención, me trasladaron desde la ciudad de Pinamar en una perrera (3) por diez horas y los miembros (esbirros) de la PSA me pasearon -fuera de recorrido- por el hall central del aeropuerto metropolitano, me ablandaron por más de 24 horas en la terrorífica e inmunda Unidad 28 y finalmente, en otra perrera, me trajeron a esta, donde permanezco desde hace más de un año.

A usted lo juzgan magistrados de verdad y lo acusan fiscales de verdad. A mí, jueces cuyo nombramiento es anticonstitucional -pese a lo cual, se avala lo hecho-.  Cosas de la corte, comprende? Yo pasé por un “juez” subrogante obsecuente, y más tarde por otro subrogante militante. Ni hablar de los fiscales Ad Hoc que al día de hoy sigo teniendo.

A usted los candados (4) le piden “selfies” ya que es famoso, a mí, pese a que me ufano de no pedirles nada, me miran con cara de asco y ponen cuanto obstáculo pueden cuando entrego algún escrito y solicito recibo.

A usted todos los medios periodísticos del

país quieren entrevistarlo y escucharlo. A

mí, ni pagándoles una solicitada me aceptan

(Caso Clarín y La Nueva, de Vicente Massot)

A usted le realizaron un reportaje televisivo.

A mí me niegan la autorización para una

compañía de Estados Unidos me entreviste

desde el mes de abril del 2015. Ello, a pesar

de enviar más de diez solicitudes al juzgado,

sin contestación.

A usted lo indagarán a las pocas horas de detención acorde a lo que dispone la ley. En mi caso, tardaron 18 días y lo tomó una secretaria contratada por la entidad que rige los Derechos Humanos en Argentina, mientras yo solicitaba al juez y secretario para que me interrogaran justamente con uno o tantos fiscales como pensaran necesario.  Estos sí firmaron el acta, aun así no me quisieron escuchar.

Usted puede ser atendido, asesorado y defendido por ocho -si Ochoa (5)- abogados, quienes se lo disputan como cliente. Yo recurrí a varios letrados conocidos de tiempos pasados. Algunos de ellos -por supuesto- me debían favores. No quisieron comprometerse. Tenían miedo. Yo no les convenía. Por amor propio, terminé pagando las consultas legales con creces y… adiós. Nunca más.

Hoy tengo defensor oficial luego de más de ochenta días sin contar con abogado alguno, pese a numerosos reclamos.

Usted a estas horas, debe tener una o más siervas o mulos (6) Yo, por razones humanitarias, asistí a más de un prisionero impedido físicamente, el cual por sus condiciones de salud no debería haber estado en este lugar.

Usted dice haber trabajado y ser amigo del

famoso Aníbal Fernández. Yo lo conocí en

el año 1992, mientras él era intendente de

Quilmes y yo jefe de la Unidad Regional

homónima que abarcaba otros tres municipios.

Nunca más lo vi – a pesar de sus llamados para

que lo fuera a entrevistar- pese a ello, conservo

un reciente recuerdo suyo que me hiciera llegar

(Año 2011, antes de ser yo arrestado) Luego de

mi detención, por su alto cargo en el gobierno, no

lo comprometí al señor Fernández y siempre me

llamé a silencio. Hoy creo que él me compromete

a mí, pese a lo cual yo no lo oculto. Si, lo conocí.

A usted le creen lo que dice. A mí, no. Pese a demostrar los errores (Horrores?) de la acusación, como por ejemplo que nunca presté servicio en un Comando Radioeléctrico. A la vida, usted y yo decidimos vivirla desde con adrenalina. Dos caras diferentes de la moneda. Usted ha matado por teca(7), placer, venganza. Yo lo he tenido que hacer enfrentando a gente como usted, en cumplimiento del deber.

Usted ha sido totalmente indisciplinado y promiscuo. Yo, disciplinado y familiero.

Usted, efectuando un trabajo, recibía buenos premios. Yo, un reconocimiento de honor. Tal vez, solo valioso para mí y los míos -como podía ser una medalla del senado provincial de dos dólares con cincuenta que inclusive esta “justicia” pretendió secuestrar.

Usted festeja una “operación” con pizza, champagne, mujeres y aditivos. Yo, luego de una noche de trabajo, reponía fuerzas con café con leche y medialunas. Luego, continuaba trabajando.

Usted tendrá un servicio de salud adecuado. Yo, luego de rechazar ser trasladado en una perrera, recibí la “mejora” de ser transportado en una morguera (8) para concurrir a citas judiciales o turnos médicos.

Su historia, por edad, sigue su curso. La mía, está finalizando.

De usted hablan todos los dirigentes y políticos. Yo. Pese a las más de ochocientas cartas que les enviara, me desconocen. No ven, escuchan, ni hablan.

Le diré que luego de estas odiosas “comparaciones” qué si bien no querría que ni siquiera uno de mis seres queridos siguieran sus pazos, tampoco quisiera que los míos imitaran mi camino.

Si, su historia gracias a su juventud, continua y tal vez se escriba una novela y se filme una película casi apológica sobre ella. La mía, por mis tiempos a punto de cesar, está finalizando y será olvidada.

Pese a todo, lo que aún me resulta increíble, es que estamos hoy en el mismo lugar. La diferencia es que seguramente usted -por ser un asesino y un narcotraficante- es un ganador. Yo, por servir y proteger, un perdedor.

 

PrisioneroEnArgentina.com

 

 

(1) cárcel

(2) Policía

(3) Transporte peligroso, antihigiénico, no adecuado para traslado de personas.

(4) Guardiacarcel

(5) Ocho

(6) Compañero de celda que se ocupa de tareas domésticas.

(7) Dinero

(8) Unidad transportadora de cadáveres

Por Claudio Kussman