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Febrero 2, 2015

Señor Director General y Artístico del teatro Colón

Ministro de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires

Don Darío Lopérfido,

Agradezco infinitamente el apoyo que le brindara a mi abnegada esposa en la ciudad de Pinamar, cuando días pasados se presentara el libro "Cerrar la Grieta" de los autores Edi Zunino y Carlos Russo, y ella pudiera exponer sobre lo que está ocurriendo en Argentina y en particular a mí y a mi familia -a pesar de que no se quiera oír, ver o hablar-.

Las veraces palabras que usted emitió tuvieron eco, críticas y hasta voces que hoy piden su renuncia y -no se extrañe- que llegue a ser denunciado penalmente o se le haga algún "escrache" como los de la Alemania nazi, setenta o más años atrás. Todo porque usted cometió el pecado de decir la verdad absoluta y brutal como esta debe ser.  Lamentablemente siempre conspira contra ella la indiferencia, los intereses espurios y por sobre todo, el odio y el miedo, lo cual es patrimonio de amplias mayorías. Ese miedo que ganará a los que vean lo que le pasa a usted por hablar. Así también podemos observar la falta de lógica que lleva a pensar y expresar a algún comunicador -a quién con mi familia le escribiéramos reiteradamente sin respuesta alguna- que siete mil o treinta mil es una consigna cuando en realidad, simplemente, se trata de la diferencia entre verdad o mentira. En sí, todo esto son peligrosos fuegos de artificio verbales que no se plasman en acciones directas para actuar con Verdad y Justicia en esa otra grieta sobre -como ya le expresara- no se quiere oír, ver o hablar y mucho menos que alguien lo haga.

Lamento que entre todas estas causas me encuentro en el fondo de la misma, y así haber arrastrado a estas dantescas profundidades a mis seres queridos. No imagina usted los sentimientos negativos que experimento y prefiero no describir por quienes mienten o por quienes se hacen eco de las mentiras, a pesar de lo demostrado y documentado fehacientemente tanto en la "justicia" como en nuestra página web. De allí, es que no sea candidato a ser una de las partes conciliadoras  separadas por la grieta que se debería cerrar. Me lo impiden los tres años que con mi cónyuge vimos paralizados en espera de ser detenido ya que no quería fugarme porque y no tenía motivos para hacerlo. Los más de cuatrocientos días que llevo como prisionero y el futuro de sombras que aún me espera. Ni hablar lo que me provoca cuando veo la tristeza, el acelerado deterioro físico y el cansancio mental que sufre mi esposa desde el mismo momento que esta pesadilla comenzó para nosotros.

Reiterando mi gratitud por ser usted un hombre de bien, le hago llegar mis cálidos saludos como así también los de mi familia a usted y a sus seres queridos.

 

Claudio Kussman

PrisioneroEnArgentina.com

LUÍS MAJUL

 

 

Esta CARTA ABIERTA es para referirme brevemente a la presentación del libro CERRAR LA GRIETA, que organizara días pasados en la ciudad de Pinamar. Recordará que en ella  se hizo notar mi abnegada esposa exponiendo sobre lo que ocurre en ARGENTINA y más precisamente lo que nos ocurre a mí y  a mi familia.

 

 Destaco y valoro  la valentía del Sr. DARÍO LOPERFIDO a quien hoy quieren poco menos que lapidar por hablar con la verdad completa.  Frente a ello, fue lamentable su actitud de “contrariado” por la que inclusive intentó primero y consiguió luego  hacerle retirar el micrófono a mi esposa, por  lo que debió seguir exponiendo a viva voz. Esto deja en claro que sobre la acción ilegal, que lleva a cabo hoy la “juventud maravillosa” contra ex uniformados, sean culpables o inocentes, no se puede hablar o denunciar.

 

 Usted como otros periodistas de investigación, si bien declaman que hay que tratar todos los temas, al no apegarse a la verdad u ocultándola, también tiene sus manos manchadas con sangre. Acaso no sabe que miembros de la “justicia“, por conveniencia, obsecuencia o militancia se transformaron en peligrosos asesinos prevaricadores? Mintiendo, como también se hizo en los años 70,  muy difícil será cerrar la tan mentada grieta de la que hoy usted se ocupa.  Digno de mención es que  mi esposa destacara de su persona, que  no mira a la cara, cosa que yo estando donde estoy si puedo hacerlo  hoy como ayer en todos los actos de la vida, porque tengo la convicción que la mentira nunca es para siempre.

 

Imaginando que continuará  con sus “éxitos“, lo saludo atentamente.

 

Claudio Kussman

PrisioneroenArgentina.com

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