23 de marzo del año 2016

Carta a la juez subrogante Mirta Susana Filipuzzi y a su secretario de Derechos Humanos doctor Leandro Massari

 

Doctora Mirta Susana Filipuzzi (Juez Subrogante)

Doctor Leandro Massari (secretario)

 

Como se lo expresara en una carta similar dirigida a la antecesora quinta juez subrogante, doctora María Gabriela Marrón, se de la no conveniencia de dirigirme a ustedes en la poco cordial forma, como lo haré.

Sé que están acostumbrados a ser agasajados y considerados muchas veces por obsecuencia dada la importancia de sus investiduras. Así en sus oratorias y resoluciones reiteradamente -con grandilocuencia- hablan de la verdad y la justicia.

 

Verdad y justicia

Desde el mismo momento de mi detención, el 28 de noviembre del año 2014, también lo hago y reclamo las mismas. Por ello, una de las dos partes -ustedes o yo- evidentemente miente.

Allí, yo tengo la ventaja. Se fehacientemente quién miente y vulnera la justicia sin pudor alguno. Lamentablemente, yo se que actué como un hombre de bien y me sé un hombre de bien -pese a que suene soberbio- Me esforcé por ser un policía profesional y por consiguiente me considero con la autoridad moral para mirar a la cara y decir lo que digo, pese a estar dentro de una prisión.

Esta condición tan fuera de lugar en esta época, proviene del hecho que miembros de la "justicia" de la cual forman parte, torpemente me "engarronaron"

 

Poder Judicial contaminado

Yo, entre los años 1962 y 1992, he formado parte de una institución en la que lamentablemente -debo reconocer- la existencia de sectores con índices de corrupción. Estos, proporcionalmente a la cantidad de sus efectivos, en nada es comparable en la que hoy contamina al Poder Judicial por más importantes despachos y floridos diplomas universitarios que exhiban. Ingresé a la Policía a los 16 años de edad, por la fantasía de adolescente de querer llegar a detective. No por necesidad o ser un desocupado. En Bahía Blanca, ciudad de 182,000 habitantes, con mi familia éramos conocidos y en la época de los hechos que me imputan ya llevaba once años como oficial de policía. Ocho de los cuales fueron trabajando de civil, en la calle. Era un veterano, no un novato que llegó, estuvo uno o dos años y se fue de la ciudad. Luego continué por tres años más hasta que me trasladé al Gran Buenos Aires, donde continué hasta que solicité mi retiro voluntario luego de 31 años de servicio.

 

Antropometría

Por si no lo saben, medía 1 metro y 87 centímetros de estatura. Era delgado. Por haber transcurrido parte de mi infancia en ella. por mi labor difundida en los medios cada vez que llevaba a cabo o participaba en un procedimiento, y mi antropometría, era muy conocido y reconocible en esa época. Esto, aparte de mis principios morales y no ser un temeroso obsecuente, me inhibía de toda actuación irregular para complacer a terceros, lo cual llega hasta estos días.

Estoy seguro que no conoce los detalles de la causa, o causas por las que me imputan, ya que en la misma, están a la vista los desaguisados y falacias judiciales para imputarme, similares a las maniobras realizadas para no aprehender a verdaderos culpables. Todo esto me obligó, junto con mi familia, a publicar solicitadas y conformar la página web:

 

www.PrisioneroEnArgentina.com

 

En ella, ante tanta arbitrariedad judicial, doy la cara reiteradamente, en forma plena y no silencio nada, porque es mi verdad. Ni sus antecesores, ni ustedes a pesar del gravísimo daño causado jamás me pondrán de rodillas ni me harán callar. Esto hizo que, luego que se burlaran de nosotros, con falsas expectativas sobre mi prisión domiciliaria, volviera a reiniciar esta Huelga de Hambre y medicación, con final elegido por mí. Supongo que algún miope malintencionado la considerará una acción extorsiva. Yo -por mi parte- sé que reivindica mi dignidad ante tanta injusticia y prevaricato.

 

Prisión Domiciliaria para Narcos

Mientras observo que me niegan una prisión domiciliaria, estas son otorgadas a diestra y siniestra a los narcotraficantes -verdaderos genocidas del presente y del futuro- como así también a violadores y a asesinos. Congratulaciones, realmente ustedes y yo estamos en las antípodas de toda concordancia ya que en su negativa, dice: "La gravedad y naturaleza del hecho investigado y los bienes jurídicos atacados por la conducta asumida por el imputado"... y yo digo: que pretendo mi libertad y un pedido de disculpas por parte de la "justicia" que tan ilegalmente me imputó, mediante burlas e "inferencias". Que no haré reclamo resarcitorio alguno ya que el dinero que obtuviera está manchado con sangre de los Poderes, pilares de la democracia, que en mi caso no actuaron o lo hicieron muy mal.

 

¿Fugándome?

Cuando ustedes dicen: "Y sumado a los graves delitos de lesa humanidad que le son enrostrados, los riesgos de fuga y de entorpecimiento del procedimiento se incrementan" , me hace pensar en otra burla judicial. No están enterados o no les importa, pese a haberlo difundido y reiterado en gran cantidad de escritos, en mis declaraciones, etc. que en Setiembre del año 2011 viajé a Bahía Blanca, me puse a disposición de la "justicia" , esto al enterarme a través de Internet del accionar ilegal -como está debidamente documentado en la causa- del ex fiscal y hoy procurador Abel Córdoba, estaba involucrándome en un hecho grave. Luego de asesorarme legalmente, esperé durante tres años en el lugar donde dije que iba a estar, hasta que llegaron a detenerme. NO ME FUGUÉ, pese a los consejos recibidos en tal sentido y pese a tener los medios para hacerlo. Tampoco entorpecí el accionar de la "justicia" . No tenía porque hacerlo. Como yo no lo hago, debo reconocer que nunca pensé en maniobras tan sucias llevadas a cabo por la "justicia" a cuya disposición me encuentro hoy.

 

No diré que soy inocente

No quiero finalizar sin transcribir parte de mis palabras cuando declarara en indagatorias ante la empleada contratada por la Secretaría de Derechos Humanos Susana Arrechea (Juez y fiscales, que me interrogaran ampliamente como yo pedía, bien gracias. No estaban) Allí, en diciembre del año 2014, expresé: "No diré que soy inocente ya que es lo primero que dice todo reo. Tal es la rabia que siento -digna del quinto círculo descripto por el Dante- de que desde mi detención hace 18 días hago votos para que la muerte, el dolor y las mayores desgracias personales y familiares nos alcancen a quienes por odio, ideología, negligencia, acción u omisión, seamos falsarios en esta causa. Siempre a lo largo de la vida traté de aprender. Me esforcé por ser mejor persona y mejor funcionario, para poder ayudar. Estando siempre lejos de todo sentimiento de odio o rabia, por considerarlos negativos en la vida de cualquier ser humano.

Lamentablemente, estas nuevas experiencias que me tocan vivir a mí y a mi familia, me desbordan y a modo de consuelo me ganan los sentimientos que siempre rechacé. Como lo expresara en estos votos de malos sentimientos y deseos, me incluyo si fuera responsable en algo con respecto a las víctimas de autos.

 

Atentamente,

 

Claudio Kussman

PrisioneroEnArgentina.com