7 de Diciembre del 2015

 

Carta Abierta a la señora Ángela "Lita" Boitano

Presidente de Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas

 

 

Respetable Señora,

 

Ante todo destaco su perseverancia y como madre, su causa. Le diré que hoy llegó a mis manos el artículo publicado días atrás por el diario Página 12 y al respecto quiero expresar algunas reflexiones. Primero diré que yo no soy un genocida, lo cual no es tenido en cuanta ya que con una imputación de este tipo, uno es inmediatamente estigmatizado sea o no culpable. Le diré que no en pocos casos la "justicia" la está engañando con la responsabilidad y calidad de los detenidos. Al respecto la invito a visitar e inclusive a participar sin límite alguno en nuestra página.

 

Tiene razón cuando dice que los prisioneros de hoy estamos muriendo y lo mismo les sucede a ustedes. La gran diferencia está dada por la forma, los métodos, la soledad y el lugar. Al respecto puede interiorizarse también en nuestra publicación online.

 

En referencia a su reunión con el obispo Carlos Humberto Malfa, secretario de la Conferencia Episcopal Argentina, le manifestaré que la felicito por su firmeza y por el éxito obtenido. En mi caso, se le enviaron cartas a él, entre las 157 escritas a diferentes autoridades de la Iglesia Católica (Entre ellas, 57 al Papa Francisco) y se le efectuaron llamados telefónicos varios, sin respuesta alguna.

 

Lamento mucho que hayan pasado tantos años de lucha para usted. Creo que lo más positivo es cuando a uno lo escuchan en el momento de los hechos. Luego ya es tarde y los daños producidos por ellos son irreversibles.

 

Concuerdo plenamente con usted cuando exige arrepentimiento, pedido de perdón y cumplimiento de una pena. Cómo no estar de acuerdo con ello? Esto es exactamente igual a mi pedido para con la "justicia" que ilegalmente me retiene en este lugar indigno donde me encuentro gracias a la complicidad de nuestros dirigentes, medios de comunicación y la misma Iglesia que hace oídos sordos a mi verdad y la de mi familia. También expresaré que la admiro ya que a pesar de todas sus experiencias de vida sigue siendo católica. En mi caso, definitivamente, perdí toda fe en mi creencia que -debo reconocer- venía inexorablemente declinando desde hace años atrás.

 

Por último quiero destacar que más allá de toda ideología en la cual yo tampoco creo, también hay mujeres con las mismas virtudes y derechos morales que usted. Y aún mayores cuando las víctimas fueron niños o personas ajenas a la guerra que se llevaba a cabo en el país. Estas -año tras año- piden por sus muertos, estos, que ni siquiera son reconocidos, y me refiero a quienes fueron asesinados por el terrorismo. En estos casos, al morir, sus autores son ponderados y homenajeados. Y viviendo no han sido castigados ni estigmatizados, muy por el contrario han sido premiados con importantes indemnizaciones y cargos gubernamentales.

 

Lamentablemente, esas mujeres hoy no son escuchadas ni tenidas en cuenta. En la vida, habrá dos tipos de víctimas? Dos tipos de profundo dolor? En ambos casos, mis profundos deseos de éxitos para todas, como así también en las próximas fiestas de Navidad las encuentren con la resignación y paz que se merecen.

 

Claudio Kussman

Comisario Mayor (R)

Policía de la provincia de Buenos Aires