CARTA ABIERTA A JORGE  ASÍS

 

SOMOS MUY MENTIROSOS

 

Destaco ante todo que de siempre, lo respeto debido a su capacidad como orador, escritor y analista. Pese a ello en este más que interesante artículo debo remarcar:

 

MENTIRA UNO

 

En el olvida  importantes aspectos  que hacen que los números o cifras, sean simplemente una falacia  más de una sociedad dividida, muchas veces por la hipocresía y la mentira. En ella resultan muy importantes cómplices por acción y omisión también los periodistas y los comunicadores en general.  Por un lado 30.000 o 7.000 más allá de la diferencia conceptual, interpretativa, o discursiva, marca por sobre todo una sola cosa: LA MENTIRA. O mienten los que dicen 30.000 o mienten los que dicen 7.000. Dentro de cualquiera de las dos cifras, no escarbemos para saber la cantidad de los que se consideran víctimas y en realidad murieron siendo victimarios, al colocar una bomba o asaltar una dependencia del estado. Llámese comisaría,   regimiento, entidad bancaria, o lo que fuere.
 

MENTIRA DOS

 

También se miente sobre las víctimas de terrorismo al no reconocérselas y hacer silencio como se ha hecho a lo largo de todos estos años. Para ello se arrancaron placas y monumentos que los recordaban y se prohibieron los actos conmemorativos.  Así  volvieron a matar a los hombres, mujeres y niños que ya estaban muertos. El dolor provocado a los seres queridos de estos mártires,  no le importó a nadie, y menos al periodismo. Podemos ver a 40 años de los trágicos sucesos,  a muchos de ellos reclamando y recurriendo reiterativamente a la “justicia”, para lograr la reivindicación moral que les corresponde.

 

MENTIRA TRES

 

2.168

Si bien esta es la cifra de los que hoy somos prisioneros, no se contabilizan los que fueron detenidos sin tener nada que ver. En la misma forma que se excluyeron imputados como MILANI, MARTÍN BALZA y otros muchos, también se detuvo “al barrer” y gran cantidad de esos presos “no la vimos ni de cerca”. Si se hiciera verdadera justicia reviéndose las causas, se “sorprenderían” como lo hicieron al enterase de un exfuncionario que revoleaba bolsos con “físicos”, por arriba de un sagrado tapial.  Realmente son imperdonables las arbitrariedades cometidas, por una “justicia” con sectores corruptos  hasta el tuétano,  a la vista de una diligencia política que no le va en saga, un periodismo servil y una iglesia a la que realmente no entiendo y desecho. Más de 170 cartas y 240 mails enviados a la misma y  no contestados,  me dan este derecho. Si la verdad sobre los prisioneros  “adultos mayores” se impusiera sobre el desgano político a hacer justicia como corresponde,   luego se daría lugar a otra estadística. La de los funcionarios prevaricadores que pasarían a ocupar la celda  de algunos de los falsos genocidas de hoy.  Lamentablemente estamos muy lejos de ello, porque para eso hace falta nada más y nada menos que  un estadista y un país intentando ser serio de verdad.

 

 

“Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo”.

Abraham Lincoln (1808-1865)

Agosto 17, 2016

CARTA ABIERTA A JORGE ASIS

Sobre el artículo de Oberdán Rocamora (Jorge Asis) 

 

La izquierda adentro para recaudar en paz 

 

Con la izquierda adentro se roba mejor”, confirma la Garganta.
Muchos que repudian la corrupción estructural del kirchnerismo aprueban, en simultáneo, la política implementada en el ámbito de los derechos humanos.
Cuesta asumir las concepciones contradictorias del mismo gobierno.
El vicio de la corrupción se ampara en la virtud humanitaria. Se complementan.
El propósito noble del humanitarismo facilita el ejercicio del robo.

En síntesis: la corrupción arrastra mala prensa. Pero la defensa de los derechos humanos genera una loable aceptación social.

 

Arrebato de genialidad

 

A esta altura de la crónica debe aceptarse que Néstor Kirchner, El Furia, mantuvo arrebatos de ingeniosidad.
Desde el poder comprendió que, para recaudar en paz, por izquierda, debía conformar precisamente a la izquierda. Integrarla.

Consta que la izquierda, en su versión progresista, solía angustiar hasta la congoja a los gobiernos. Los acosaba con las clásicas denuncias de los negociados.
Desde Página 12, por ejemplo, los progresistas culturales despellejaron al menemismo.
Cierto intelectual intolerable describió el trayecto de instalación de los escándalos:

 

Por Claudio Kussman

PrisioneroEnArgentina.com