Septiembre 23, 2015

 

 

 

 

Carta a Ana

 

 

Querida Ana

 

              El 18 de septiembre de 2015 por segunda vez en el pabellón 19 de esta prisión donde me encuentro, reuní a varios policías retirados, en esta oportunidad compañeros de ERNESTO.

 

              Te escuchamos como días anteriores lo hicimos con MARIEL, y la emoción volvió a invadirnos. La misma que sentimos a través de los años cada vez que vemos o sabemos que un hombre de azul, de cualquier lugar del mundo, cae en cumplimiento de su misión. Siempre aún sin conocernos estuvimos y estamos todos hermanados, todos fueron y siempre serán  policías.

 

                 Resalto tu fortaleza, ante tanta adversidad. Es la misma que lleva hoy en sus entrañas mi esposa y las esposas del resto de los prisioneros. Ellas a pesar de todo y de todos, aún a costa de su propia salud, a través del tiempo, enfrentan la vida solas y  también nos asisten  en este mundo paralelo en el cual increíblemente nos encontramos encerrados.  Juntamente con mi familia te hacemos llegar nuestro profundo afecto y aliento, a vos y a tu esposo Juan, quien tanto te apoya, demostrando ser un gran hombre de bien.

 

             Ambos merecen lo mejor de la vida juntos, como así también  el resto de sus seres queridos.

 

Claudio Kussman