“COMPRENDER LAS RAÍCES DEL SUFRIMIENTO”  

¡BASTA YA…!

 

¿Por qué no nos dejamos de sufrimientos, de ignorancia e infelicidad?

¿Cómo pueden ser dichosos y felices los seres humanos Argentinos, también de otros Países?

 

El sufrimiento puede darle muchas cosas que no le da la tranquilidad. Aún más, la felicidad nos quita muchas cosas, diría todo lo que hemos tenido, y gozado…

“La placidez nos destruye”

El sufrimiento nutre nuestro ego, y el bienestar es fundamentalmente un estado en el que no exista el ego. En eso radica el problema, el fondo de la cuestión. Por eso nos resulta tan difícil a las personas ser felices, y por eso hay millones de personas en el mundo que tienen que vivir en la desdicha…

“Proporcionan un *Yo* muy cristalizado”

Infortunados somos, tampoco Oportunos. En la adversidad nos hace especial. La tranquilidad es un fenómeno universal, no tiene nada de especial. Los árboles son felices, como son felices los pájaros y los demás animales.

La existencia entera es feliz, *salvo el hombre*…

“Al ser desdichado, el hombre se convierte en algo muy especial, extraordinario”

Con la desdicha se puede llamar la atención de la gente…

“Siempre que estás triste, nos hacen caso, nos quieren, nos comprenden”

“Todos cuidan de vosotros”

¿Quién querría hacerle daño a una persona desdichada?

¿Quién envidia a una persona desdichada?

¿Quién quiere ser hostil hacia una persona desdichada?

“Sería demasiado ruin”

A la persona triste la atienden, la cuidan, la quieren.

La desgracia supone una gran inversión. Si la mujer está bien, su esposo tiende a olvidarse de ella. Si está de malas, el marido no puede permitirse faltar a sus deberes.

Si el consorte es desafortunado, su mujer, los hijos, toda la familia, todos los que lo rodean se preocupan por él, es un gran consuelo. Siente que no está solo, que tiene familia, amigos.

 

Cuando estamos enfermos, deprimidos, los amigos vienen a vernos, para consolarnos, para animarnos. No obstante cuando somos agraciados, descubrimos que el mundo entero se vuelve contra nosotros.

A nadie le asienten las personas felices, porque esas personas hieren el ego de los demás.

Los restantes piensan…

“Cuando uno es feliz y los demás, seguimos arrastrándonos en medio de la oscuridad, el sufrimiento, el infierno”

¿Cómo alguien se atreve a ser feliz, mientras nosotros sufrimos tanto?

El mundo está  formado por personas perjudicadas, y nadie tiene el valor necesario para dejar que el mundo entero se ponga en su contra, es demasiado peligroso, demasiado arriesgado.

Es mejor aferrarse al sufrimiento, para seguir formando parte de la masa…

“Feliz, se es un individuo”

Desdichado, formamos parte de una multitud, hindú, musulmana, cristiana, india, árabe, japonesa.

¿Sabéis qué es la felicidad?

¿Es hindú, cristiana, musulmana?

*La felicidad es simplemente felicidad*, nos transporta a otro mundo. Se deja de formar parte del *mundo creado por la mente humana*, se deja de formar parte del pasado, de la terrible historia, es creado por la mente humana, se formar parte del pasado, de la terrible historia.

Renuncia de formar parte del tiempo. Cuando eres realmente feliz, dichoso, *el tiempo desaparece, y también es espacio*.

Albert Einstein señaló…

“Que los científicos del pasado, pensaban que existían dos realidades, *el tiempo y el espacio*”

Y según él, esas dos realidades “no son dos”, acaso dos caras de la misma realidad. Por eso acuñó el término “espacio-tiempo”, una sola palabra…

“El tiempo, no es sino, la cuarta dimensión del espacio”

Einstein, no era un místico, sí, habría añadido la tercera realidad…

“Lo trascendente, ni espacio ni tiempo, eso también está ahí, y Yo lo llamo el testigo”

“Y cuando se reúnen los tres, se tiene la trinidad completa”

Ahí encontramos el concepto de trimurti, “los tres rostros de Dios”. Después, el concepto de las cuatro dimensiones.

La realidad es cuatro-dimensional…

“Las tres dimensiones del espacio, y la cuarta del tiempo”

Debemos tener presente que existe algo más, que no puede denominarse la quinta dimensión, porque no es la quinta realidad, “es el todo”, “lo trascendental”. No lo social, *no es lo tradicional*, no tiene nada que ver con la mente humana.

Nuestra pregunta es significativa…

“¿Por qué ese apego al sufrimiento?”

Existen razones. Observemos nuestra desdicha, la examinemos y encontraremos los motivos. Observemos esos momentos, en los que de vez en cuando nos otorgan la alegría de estar contento, y veamos la diferencia.

Notaremos unas cuantas cosas…

“Cuando somos desdichados somos conformistas”

A la sociedad le encanta, la gente nos respeta, gozamos de gran respetabilidad. Incluso podemos llegar a Santo, de ahí que todos nuestros Santos sean unos desdichados.

Llevan la desgracia escrita en la cara, en los ojos. Como son desventurados, son contrarios a toda la alegría. Condenan toda la alegría. La consideran hedonismo, sancionan toda posibilidad de alegría por considerarla pecado.

Son desventurados y les gustaría que lo fuera el mundo entero.

Y desde luego, sólo en un mundo de menoscabos se los puede considerar Santos. En un mundo feliz tendrían que hospitalizarlos, someterlos a tratamiento psiquiátrico…

“Son casos patológicos”

Yo y Ustedes hemos conocidos muchos Santos, y hemos estudiado la vida del pasado de ellos. El 99 por ciento son simplemente anormales, neuróticos o incluso psicóticos. Y los respetaban, y eran respetados por su sufrimiento, no lo olvidemos. Cuántas más desmerecidas soportaban en la vida, más se los respetaban.

Eran Santos que se daban de latigazos todos los días, y la gente se congregaba para ver semejantes penitencias, su ascetismo, su austeridad.

El  más grande de todos fue uno con heridas por todo el cuerpo…

¡Y a esas personas se las consideraba Santos!

Ha habido Santos que se han arrancado los ojos, porque a través de ellos se percibe la belleza y brota la lujuria. Y se los veneraba por haberse arrancado los ojos.

Se les había concedido ojos para ver la belleza de la existencia, y ellos decidieron quedarse ciegos. Hay Apóstoles que se han cortado los órganos genitales y se los respetaba enormemente, por la sencilla razón de haber sido autodestructivos, de haber ejercido la violencia contra sí mismos…

“Esos Mártires estaban psicológicamente enfermos”

Observemos nuestro desamparo y descubriremos cosas fundamentales. Nos proporcionamos respeto. La gente es más amable con nosotros, más comprensivas. Si somos perjudicados tendremos más amigos. Vivimos en un mundo muy extraño, algo va mal. No debería ocurrir eso, la persona feliz debería tener más amigos…

“Seamos felices y veremos cómo la gente nos envidian y dejan de ser amables”

Se sienten engañados, tenemos algo a lo que ellos no pueden acceder…

¿Por qué…,  seremos felices?

De modo que en el transcurso de los Siglos hemos aprendido un sutil mecanismo para reprimir la felicidad y expresar el sufrimiento. Se ha convertido en nuestra segunda naturaleza.

Hay que abandonar ese mecanismo. Aprendamos a ser adecuados, a respetar a las personas acertadas y a prestarles más atención. Sería un gran servicio a la humanidad.

No seamos demasiados comprensivos…

“No les hagamos pensar que la desdicha es algo que vale la pena”

Les facilitemos a entender que las ayudas, y no por respeto, sino simplemente porque se sienten tan mal.

Y no estamos haciendo nada, simplemente intentar sacar a esa persona comprendida lo fea que es la desdicha, que ser perjudicado no es algo virtuoso, que no está prestando un gran servicio a la humanidad.

Sé feliz, respeta la felicidad y ayuda a la gente a comprender que la felicidad es la meta de la vida. Siempre que veas a alguien dichoso, respétalo, es una persona sagrada. Y siempre que notes que una reunión de personas es dichosa, festiva, considérala sagrada.

Hemos de aprender un lenguaje completamente nuevo, solamente así cambiará esta humanidad alterada. Tenemos que aprender el lenguaje de la salud, de la totalidad, de la felicidad.

Resultará difícil, porque hemos de invertir mucho. Es una de las preguntas fundamentales que se pueden plantear.

También es extraño, porque debería resultar fácil desprenderse del sufrimiento, la angustia, la desdicha.

No debería resultar difícil…

“No queremos ser desgraciados, o sea que debemos de existir una profunda complicación detrás de eso”

La complicación consiste en que desde nuestra no nos han permitido ser feliz, ser dichoso, ser alegre. Nos han obligado ser serio, y la seriedad implica tristeza.

Estuvimos obligados a hacer cosas que no deseábamos hacer. Éramos impotentes débiles, dependientes de los demás y, naturalmente, teníamos que hacer lo que nos decían.

Forjamos hacer esas cosas de mala gana, con tristeza, resistiéndonos, obligándonos concebir tantas cosas en contra de nuestra voluntad que poco a poco, llegamos a comprender lo siguiente…

“Que cualquier cosa en contra de nosotros es buena, y cualquier cosa que no sea contraria a nuestra voluntad es, mala”

Y esa educación nos fue llenando de tristeza, que no es lo natural, que es ser alegre, igual que estar saludable.

Cuando estamos sanos, no vamos al médico a preguntarle…

“¿Por qué estamos sanos?”

No debemos porqué preguntar por qué estamos sanos.

Y cuando estamos enfermos, inmediatamente vamos a preguntar…

¿Por qué estamos enfermos?

¿Cuál es la razón, la causa de nuestra enfermedad?

No nos pasa nada, si preguntamos por qué nos sentimos desgraciado…

“No obstante, sí pasa algo, cuando inquirimos por qué somos dichosos”

Nos han educado en una sociedad enferma en la que ser dichoso se *considera una locura*.

Si sonreímos porque sí, la gente pensará que nos falta un tornillo…

¿Por qué sonríe ese?

¿Por qué parece tan feliz?

Y señalamos…

“No lo sé”

“Es que soy feliz”

Los refirmará en la idea ajena de que nos pasa algo raro.

Ahora si estamos tristes, nadie nos curioseará por qué estamos tristes.

Eso es nativo, todo el mundo está así. No es nada especial. No estamos inventando nada raro.

Esa idea va penetrando en nosotros inconscientemente, que la desdicha es algo natural y que la dicha es antinatural…

“La dicha hay que  demostrarla. La desdicha no necesita pruebas”

Va profundizando dentro de nosotros poco a poco, en la sangre, en los huesos, en la médula, aunque lo natural sea que vaya en nuestra contra. Es obligatorio a ser esquizofrénico, se ha impuesto algo contrario a nuestro hábitat. Nos han apartado de sí mismo, se han llevado a algo que no somos.

Eso es lo que provoca el sufrimiento de la humanidad, que todos estamos donde no deberíamos estar, que todos son lo que no deberíamos ser.

Y porque la persona no puede estar donde necesita estar, donde debe estar por un derecho inalienable, nos juzgamos desdichados. Y llevamos mucho tiempo alejándonos de donde deberíamos estar, se nos ha olvidado cómo volver a casa.

De modo que estemos donde estemos, pensamos que es nuestra casa, porque el sufrimiento está en nuestra morada, la angustia se ha convertido en nuestro carácter…

“Hemos aceptado el sufrimiento como la salud, no como la enfermedad”

Y cuando alguien expresa…

“Dejen esa vida de  tristeza, tanto sufrimiento que llevamos en las espaldas sin ninguna necesidad”

Se plantea un asunto muy significativo…

“Es lo único que tenemos”

“Si lo dejamos, no seremos nadie, perderemos nuestra identidad”

“Al menos  ahora somos alguien… sí, tristes, desdichados, y sufrimos”

Si dejamos todo esto, nos plantearemos la siguiente interpelación…

¿Cuál es nuestra identidad?

¿Quiénes somos?

“No sabemos cómo volver a casa, y nos han privado de la hipocresía, del falso hogar que nos creó la sociedad”

Nadie quiere quedarse desnudo en mitad de la calle.

Más vale seguir siendo desdichado, al menos tienes algo que ponerte, aunque  sea la triste desdicha…, y no ocurre nada porque todo el mundo vaya vestido igual.

Para quienes pueden permitírselo, sus desdichas les cuestan bastante.

Quienes no se lo pueden permitir, sufren por partida doble…

“Tienen  que vivir en una desdicha de pobres, y eso no se puede presumir”

O sea que hay pobres desgraciados a secas, hacen todo lo posible para alcanzar la situación de “los pobres desgraciados ricos”…

“Son los únicos dos modelos”

El tercer modelo, ha caído en el olvido. El tercero es nuestra realidad, y ella no vive el sufrimiento.

Nos preguntamos porque no se puede librar al ser humano del sufrimiento. Por la sencilla razón, de que es lo único que tiene…

¿No Queremos nadie que sean aún, más pobre?

¡Si ya lo es!

Hay pobres desgraciados ricos, con un sufrimiento íntimo. No pueden alardear de eso…

¿Y se nos dice que abandonemos incluso eso?

Entonces no serán nadie, se quedarán vacíos, no serán nada.

Todas las sociedades, todas las culturas, todas las religiones han cometido un crimen contra la humanidad…

“Hemos creado el miedo a la nada, al vacío”

La verdad es que la nada abre las puertas a la riqueza.

La nada es la puerta que se abre a la felicidad, y esa puerta no tiene que ser nada. El muro está ahí, no cercenemos traspasar un muro, si acaso, darle cabezazos contra él, incluso romperse unas cuantas costillas…

¿Por qué no se puede traspasar un muro?

Dado que en la pared no hay ningún vacío, porque es algo macizo, porque objeta una intrusión. Por eso llamamos “objetos” a las cosas, porque son objetivos, no nos permiten que los atravieses, te lo impiden…

“Una puerta tiene que ser *no objetiva*, *tiene que tener un vacío*. Una puerta significa que no hay nada que te impida entrar”

“Y porque nos han condicionado a creer que el vacío es malo, que la nada es mala, ese condicionamiento nos impide abandonar la desdicha, la angustia, el sufrimiento, y nos limita a no ser nada”

En el momento en que no seamos nada, nos transforman en una puerta, puerta que da acceso a lo divino, acceso a nuestro hogar, una casa que nos devuelve la conexión con la naturaleza intrínseca. Y la naturaleza intrínseca del hombre es dicha…

“La dicha no es algo que se pueda alcanzar. Ya está ahí, nacemos en ella”

No es que la hayamos perdido, sino que nos hemos alejado de ella al darnos la espalda a nosotros mismos.

Está justo detrás de nosotros, solo con darnos vuelta se, producirá una gran revolución.

Y para mí no se trata de una cuestión teórica. Yo he aceptado la nada como una puerta, que “Yo llamo meditación, simplemente otro nombre para la nada”…

“Y en el momento que surge la nada, nos vemos de repente cara a cara consigo mismo, y desaparece todo sufrimiento”

Lo primero que hacemos es reírnos de sí mismo, por la deficiencia mental que hemos sido. El sufrimiento no existía, con una mano lo creábamos y con la otra intentábamos eliminarlo…

“Y naturalmente, nos encontraban dividido, en una situación esquizofrénica”

Es tan sencillo, tan fácil…

“Lo más sencillo en la vida es, ser uno mismo”

No debemos esforzarnos, ya lo somos.

Solo deseo recordarles algo…, para que abandonemos todas las absurdas ideas que nos ha impuesto la sociedad. Y es tan sencillo como cuando una serpiente se desprende de la piel vieja y no mira hacia atrás…

“Es simplemente piel vieja”

Si comprendemos, puede ocurrir en éste mismo momento, por cuanto podemos ver que no existe el sufrimiento, ni la angustia.

Estamos en silencio, ante la puerta de la nada, demos un paso adelante y encontraremos el mayor tesoro, que lleva esperándonos desde hace miles de vidas…

¿Por qué es tan difícil perdonar, dejar de aferrarse a esas heridas infligidas hace tanto tiempo?

El *ego* existe en la desdicha, cuanto mayor es la desdicha, más se alimenta el ego. En los momentos de dicha el ego desaparece por completo, o lo que es lo mismo…

“Si el *Yo* desaparece, nos inunda la dicha”

Si deseamos el ser, no podremos perdonar, olvidar, sobre todo las heridas, los insultos, las humillaciones, las pesadillas.

No solo no alcanzamos a olvidar, lo exageráramos, lo llevamos al límite. Olvidamos todo lo hermoso que nos ha ocurrido en la vida, no recordaremos los momentos de alegría, a la persona no le sirve de nada…

“La alegría es como un veneno para el ser, y la desdicha como una dosis de vitaminas”

Tenemos que comprender el mecanismo del *Yo*. Si intentamos perdonar, no es un verdadero perdón. Con un poco de esfuerzo, conseguiremos reprimir, nada más. Solo perdonaremos cuando comprendamos la sandez del juego que se desarrolla en nuestra mente.

Hay que comprender ese absurdo hasta el final, porque si no reprimiremos de una manera, y asomará de otra manera, a veces con tal sutileza que nos resultará casi imposible reconocerlo, que es la misma vieja estructura, tan renovada, tan reformada, que parece casi nueva.

El ego vive en lo negativo, porque es fundamentalmente un fenómeno nocivo…

“Existimos gracias a decir no. Él *no* es el alma del ego”

¿Y cómo podemos decir el *no* a la dicha?

Conseguiremos negarnos a la desdicha, decirle no a los sufrimientos de la vida.

Una eventualidad…

¿Cómo decir no a las flores, a las estrellas, a las puestas de sol a todo lo que es bello, divino?

Pues la vida desborda de esas cosas, tan llena de rosas, y nosotros nos empeñamos en aprisionar las espinas, hemos invertido mucho  en esos aguijones.

Por un lado señalamos…

“No, no queremos tanta infelicidad”

“…Y por otro lado, uno se aferra a ella”

Y llevan Siglos predicando que perdonemos.

El ser puede vivir  gracias al perdón, puede empezar a alimentarse de nuevo gracias a esa idea…

“Hemos perdonado”

“Podemos perdonar incluso a nuestros enemigos, no somos personas normal y corriente”

Y no nos olvidemos…

“Uno de los fundamentos de la vida consiste en que la persona normal y corriente, es la que piensa que no lo es, la media de la población piensa que lo es”

En cuanto reconozcamos que somos normales y corrientes, saldremos de lo estándar y normal.

En cuanto aceptemos nuestro analfabetismo, habrá entrado el primer rayo de luz en nuestro ser, habrá brotado la primera flor…

“Comparado como que faltara poco para la primavera”

Apuntaba Jesús…

“Perdona a tus enemigos, ama a tus enemigos”

Y tiene razón, porque si somos capaz de perdonar a nuestros enemigos y se librarán de ellos, sino, seguirán persiguiéndonos. La enemistad es una especie de relación, más profunda que lo que llamáis amor.

Si la felicidad, desde este punto de vista, *es la naturaleza básica de la vida*, *la alegría es su dimensión espiritual*.

A través de ella, comenzamos a entender nuestro valor intrínseco y nuestro sitio en el universo.

Aceptar la alegría, es tomar la decisión de fluir con el río de la vida, dar gracias por estar vivo y por todas las oportunidades y transformaciones que nos brinda la existencia, y, en contra de lo que piensan muchos, no es poner condiciones o plantear exigencias a la felicidad.

La Alegría, aporta nueva luz a nuestras creencias y actitudes, nos pone en el camino de ser nosotros mismos, nos ayuda a preservar nuestra individualidad, es también una fantástica investigación de la fuerza y la importancia que tiene la felicidad en nuestras vidas.

En el camino de una sabia mezcla de compasión y humor…

“Fortalezco a los lectores todos, a enfrentarnos de nuestro verdadero interior y la voluntad de ser coherentes con una vida que queremos plena”

Y…

“Por tanto, feliz”

“…Porque entender cambia la vida”

 

Dr. Hugo José Naranjo.-

*Elogios de la seriedad*

H.N./e.d.l.s.

-El Pulso del Columnista, fan de los contenidos con convicción irrebatible-

-Y escritor de cartas y narraciones de sueños –

“Pasión-Paciencia-Perseverancia”

“Él nunca pudo tener una vida familiar, una pareja, no le concernía hacer mucho contacto con otras personas y era bastante reservado para sí mismo”

“Los lugares más oscuros del infierno están reservados para aquellos que

mantienen su neutralidad en tiempos de crisis moral”

“Doctorado honoris causa y Máster - MBA Nacional e International.

“Executive en Dirección de Proyectos y Empresas”

-Soy Nadie -