Desde que ese experimento mengueliano de control social que gira en plaza con el nombre de fantasía: "memoria, verdad y justicia" creó una raza de probos, que tienen todos los derechos, y réprobos, que no tiene ninguno, muchos presos políticos han sido asesinados en prisión. Dicen "se murió" con el candor de un niño que avisa que se le rompió un juguete. Esos "ángeles" son los que matan a estos "demonios" repitiendo como una letanía "memoria, verdad y justicia". 

En el día de hoy, una presa política de 72 años, Elida Hermann, debía ser llevada al oncólogo para que controlen su "mal de Hopkins", turno que pidió hace más de un mes. Sin sorpresa comprobamos que no la llevaron, se reparten culpas entre el juzgado y el servicio penitenciario, no vino el vehículo "yo señor, no señor...pues entonces quién lo tiene?". 

Hace mucho hemos hecho la denuncia ante la Cruz Roja Internacional por el trato inhumano a los presos políticos de Argentina. Nada hicieron. Hemos denunciado ante el Servicio Penitenciario, ante la Justicia. Nada hicieron. Cuando Elida muera dirán "se murió", como si hubiera sido la ley de la vida. Los "defensores de DDHH" dirán que por ahí también se moría en la casa. Así se mata a los presos políticos de Argentina... en nombre de los DDHH

Por

Andrea Palomas Alarcón

Andrea Palomas Alarcón es abogada civilista, laboralista y con las clases que da en la Universidad de Buenos Aires a los alumnos del último año de derecho, en la materia "​práctica profesional", Una materia equivalente a la residencia de los médicos, porque los alumnos actúan como abogados en casos reales con la asistencia y el control de los profesores. En todos estos años, incursionó en el periodismo admitiendo que no tiene una verdadera vocación, sólo por expresar las palabras que salen de su mente y que necesita compartir. Escribió artículos firmados en el diario La Prensa, tuvo un fugaz paso por una publicación de números limitados Prensa Confidencial (de Jorge Vago) y le han publicado artículos en El Informador Público y otros portales. También actúa como columnista en el programa "De eso no se habla", un programa artesanal volcado casi completamente a las vicisitudes que transitan los presos políticos de Argentina.