DETESTABLES MIEMBROS DE LOS TRES PODERES DEL ESTADO,  LA IGLESIA Y ORGANISMOS DE DERECHOS HUMANOS INTERNACIONALES.

Por Claudio Kussman

PrisioneroEnArgentina.com

Setiembre 19, 2016

Son mis máximos deseos  que el destino dé a cada uno, lo que realmente se merece por no cumplir honorablemente con la función por la cual juraron al tomar posesión  del cargo. Una y otra vez destaco la hipocresía que los distingue en  vuestra conducta al hacerse los distraídos, y digo distraídos por no expresarme en forma grosera, sobre lo que está ocurriendo con estos juicios mal llamados de lesa humanidad. Seguramente a esta hora los 3 pseudo jueces MARÍA ALICIA NOLI, tucumana y reconocida ex militante del ERP con el nombre de guerra "Liliana", JOSÉ MARÍA VILLALOBOS, cordobés y también ex miembro del ERP y el famoso JUAN RAMOS PADILLA, porteño y querellante por la APDH en otros juicios de lesa humanidad, estén brindando, champagne en mano. Motivados por la muerte casi simultánea    de 2 de los acusados, el militar CAYETANO JOSE FIORINI, de 92 años de edad, trasplantado en un riñón y ceguera total y el juez federal ARTURO EDUARDO LIENDO ROCA, de 80 años y un severo cuadro cardíaco, el sueño de estos parciales y vengativos funcionarios está cumplido, a pesar de la suspensión del juicio que se llevaba adelante en Santiago del Estero. ¿Esta misma escena de festejo la repetirán otros militantes togados en diferentes puntos del país?

CARNE DE CAÑÓN

 

No quiero ser pesimista, solo realista. Repito REALISTA. Estamos condenados desde el mismo momento que nos detuvieron legal o ilegalmente. Hayamos participado en la lucha  contra los asesinos terroristas del pasado  o no. Los que usamos uniformes somos "carne de cañón" descartable. Las excepciones como MARTÍN BALZA, MILANI y otros, entre los que se destacan empresarios, sindicalistas, periodistas, y miembros del poder judicial, pudieron haber participado en la represión de, los 70, pero no los molestan y son libres. Mientras nosotros al igual que FIORINI y LIENDO, moriremos en cautiverio. En ambos casos, sus abogados habían advertido al tribunal la delicada situación de salud de los ancianos prisioneros, pero esto fue desechado, pese a los certificados médicos presentados. Los que creímos en el “cambiemos”, en la iglesia u organismos internacionales de DDHH, fuimos reales CÁNDIDOS. Pese a ello habrá que seguir luchando y difundiendo lo que está ocurriendo a la vista de todos, aún a pesar de la simulada ceguera de muchos.

 


No hay peor ciego que el que no quiere ver.
(Anónimo)