DISCRIMINACION

Por Claudio Kussman

PrisioneroEnArgentina.com

Setiembre 16, 2016

COMODORO RIVADAVIA

 

En una oportunidad estando  en Comodoro Rivadavia, Provincia de Chubut, tras los pasos de unos delincuentes, allanamos una pensión y nos encontramos con “Gina” ya mayor de edad. Se había alejado de su familia y su ciudad natal, por la discriminación, y trabajaba honestamente como modista de alta costura con la gente de la noche. También ayudaba, si mal no recuerdo, en un asilo de ancianos. Era buen samaritano, samaritana o como se le quiera decir. Las vivencias del trabajo y la vida me demostraron que  ser buena persona no es patrimonio del sexo, la raza, el color, trabajo que se realice, religión, ni nada que nos haga diferentes unos de otros.  Por ello nunca quise ser encargado de SP (seguridad personal) en donde una de las tareas primordiales es reprimir la prostitución, y las “desviaciones sexuales”,  como se calificaba en esa época.   Siguieron pasando los años nos volvimos “progres” y hoy vemos algunos actos de discriminación a la inversa, donde la víctima llega a ser el heterosexual. 

 

LA BIELA

 

Que mejor ejemplo de ello, que lo ocurrido en el histórico e internacionalmente conocido restaurante “LA BIELA”. Allí   el gobierno de “CAMBIEMOS”, en un acto se sobreactuación, impuso  capacitación para el personal del bar  tras el hecho de discriminación denunciado por una pareja de lesbianas.  Días pasados  diversas organizaciones realizaron "un besazo" frente a ese establecimiento. Listo, ¿no era suficiente con esto?  Parece que no, a nuestros dirigentes que no cambian nada.  A través de la Subsecretaría de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural de la ciudad, así anunció y llevó a cabo una "capacitación sobre convivencia en la diversidad", sumándose también la Defensoría del Pueblo. Imagino a los dueños del lugar viendo peligrar su capital comercial, si un hecho de este tipo y sus manifestaciones a través de escraches,  se prolonga en el tiempo. Viendo las imágenes que nos muestran MÀRQUEZ Y LAGE, verdaderos “rebeldes” de los abusos que se generan en esta Argentina, que supimos conseguir, hace que me pregunte:

 

EL MIEDO

 

Que sentirán esos hombres mayores, algunos de ellos peinando canas, con sus vidas hechas,  al tener que escuchar las  “enseñanzas” de dos jóvenes barbados , que podrían ser sus hijos, dándole clases de convivencia? Observemos detenidamente el video, y se podrá percibir  temor  cuando “los rebeldes” les obsequian, “EL LIBRO NEGRO DE LA NUEVA IZQUIERDA”, casi no quieren tocarlos  Están frente a su “comisario político, o politruk” al mejor estilo de la vieja Rusia. ¿Esto es democracia? ¿Los escraches dignos de la Alemania nazi (Novemberpogrome), es democracia? ¿Los piquetes los son? ¿No poder defenderse bajo amenaza de prisión, del sanguinario accionar de la delincuencia es democracia? ¿Estar detenido por los mal llamados delitos de lesa humanidad, sin pruebas y con juicios y defensas simuladas es democracia? ¿Morir como adulto mayor por mala praxis en ilegal prisión, es democracia? Estar a disposición de jueces que. sin respetar las leyes o la misma Constitución, se comportan como verdaderos grupos de tareas del terrorismo del pasado, es democracia?

 

LA RANA Y EL AGUA HIRVIENDO

 

La lista de este tipo de ejemplos, es interminable y eso me lleva a pensar que nosotros, no somos ni más ni menos que la rana de la fábula, que nos cuenta  de ella y el agua hirviendo. El pasado lejano fue malo, tanto como este presente, en donde aquellos  que viven de nuestros impuestos, dan clases de adoctrinamiento y en donde uno no tiene la libertad plena de elegir EN SU PROPIEDAD INMUEBLE. Tanto un estilo de vida heterosexual, o expresar  conceptos donde figure la palabra represión, o lo que se le dé la gana, so pena de pagar las consecuencias.  De la misma forma, en la década ganada nos impusieron que los  terroristas no asesinaban, tratándose solo una juventud maravillosa, llena de puros ideales. Para eso demolieron e hicieron desaparecer cuanto monumento o bronce recordaba a las víctimas del terrorismo. SI ESTO ES EL CAMBIEMOS … YO ME QUIERO BAJAR

En Bahía Blanca cerca de una de nuestras farmacias, vivía una familia donde el hijo, para todos “Gina”,  casi se travestía para horror del padre y de todo el vecindario.  Era común que hasta algunos chicos se burlaran y  le llegaran a arrojar piedras. Nunca participé de un acto tan penoso, pero me cruzaba de vereda para evitar saludar a este sufriente ser humano, producto de los prejuicios sociales,  de la época que le tocó vivir.  Pasaron los años, y como  policía supe del reglamento de faltas, que sancionaba con detención y multa  la prostitución, la homosexualidad y hasta el hombre que en un corso se disfrazara de mujer.