EL DEPORTE EN LETRAS DE ORO

“Lo más importante del deporte no es ganar, sino participar, porque lo esencial en la vida no es el éxito, sino esforzarse por conseguirlo”

 

REFLEXIÓN:

 

El deporte es una de las actividades básicas, fundamentales de la

cultura. Más aún: lo más exquisito de la cultura occidental, ha

nacido en Grecia como un subproducto del deporte: se reunían

los ciudadanos a practicar deportes y gimnasias en sus estadios

públicos y después, en el indispensable período de tomar

resuello, de dar descanso a los músculos esforzados, la conversación abordaba los temas que interesaban a todos: la política, cómo dirigir la sociedad; la filosofía, qué sentido atribuirle a la existencia. Y el saber lógico -gloria del pensamiento griego- se nutría, se ampliaba, se difundía, se profundizaba, se completaba en esas conversaciones que nacían por la necesidad de ocio que el esfuerzo impone a los músculos, recreo que ha sido fecundo por fomentar el desarrollo del pensamiento. De modo que el deporte tiene un elemental valor como auxiliar de la salud y de las capacidades físicas, y está ligado, desde sus comienzos, al desarrollo completo del hombre, al desarrollo integral de la mente en el cuerpo sano y fortalecido por el ejercicio. Ese deporte sano, valioso, vivificante, nació como una forma del recreo. Recreo y deporte fueron una misma cosa. Y así deben ser: íntimamente unidos. La competencia, el espíritu de antagonismo, la disputa por una victoria, la pugna por imponerse a un contrincante y todo cuanto hace de los deportes pasión de multitudes y fuente de abundantes dineros, lo aleja de sus originales motivos: ser recreo, distracción, pasatiempo, modo de ejercitar el cuerpo para preservar la salud y para dar expansión al espíritu. De acuerdo a los criterios competitivos pareciera que no podría haber deporte sino para ganar, para ser campeón, para ser figura destacada. Tanto que muchos deportistas nos muestra que no están  dispuestos a seguir practicando una actividad que beneficia la salud física y espiritual si no puede estar entre los puestos más elevados. Y mejor pagados. Nos interesa el deporte, aunque seamos ajenos al negocio del deporte. Buscamos el deporte que es recreo, no el deporte que es lucro. El deporte-recreo que activa la sangre, tonifica los músculos y anima el espíritu. Por eso manifiesto mi  solidaridad con quienes propician que estas nobles actividades sean practicadas como un auxilio para el mejoramiento y el bienestar de los discapacitados, de los lesionados, de los que sufren algún detrimento físico pero mantienen la voluntad dispuesta a participar plenamente en la vida. Campeones, que sean otros. Deportistas, con aptitud para recrearnos con la diversión de ejercitar los músculos, seamos todos. Viene al caso recordar una enseñanza de Platón, una de las lumbreras de nuestra civilización: “la buena educación da al cuerpo y al alma toda la belleza y la perfección de que son capaces”

 

DR. JORGE B. LOBO ARAGÓN

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Jorge B. Lobo Aragón