EL Juego y los Casinos

Impunidad generalizada

                  

TUCUMAN – ARGENTINA

OPINIÓN

             Después de observar un programa de televisión  a nivel nacional - La Cornisa – conducido por Luis Majul, en donde se reveló una carta del empresario del petróleo y del medio Cristóbal López enviada al Presidente de la Nación Mauricio Macri con advertencias y confesiones. El ingreso por parte de la emisión televisiva de una cámara oculta en el casino flotante Puerto Madero de la ciudad de Buenos Aires, donde se verifica un sinnúmero de irregularidades. Las supuestas manifestaciones de López de pagar  su deuda con la AFIP y con las empresas del grupo Indalo. No puedo dejar de reafirmar lo que vengo anticipando durante años en mis distintas notas sobre el juego de azar en mi Provincia. La misma situación de enorme irregularidad se repite en Tucumán con distintos nombres y testaferros seguramente ligados al empresario acorralado. Distintos diarios en mi tierra natal, en especial la Gaceta en su Panorama Tucumano del 01 de  Marzo del 2015 ya  anticipaba a través de unos de sus columnistas bajo el título de  “…A dónde queremos ir, José…”,  la gravedad de lo que está sucediendo a nivel nacional y provincial. Es que  este flagelo del juego y sus distintos tentáculos se ha generalizado sin duda alguna en todo el país. Puedo aseverar que en mi provincia – lamentablemente - también tenemos un Zar del Juego que nunca fue investigado y  que se encuentra interconectado con bandas mafiosas  -  como el Clan Ale - . Es que estando los juegos de azar tremendamente difundidos en la actualidad, es sin duda un agravante de los males que su­fre la sociedad a causa del desquicio económico que se patenta en la desocupación. Ante la falta de trabajos, a muchos el juego se ha de presentar como una alternativa salvadora, sin advertirse que contribuye a hundir mas en las perturbaciones causadas por la crisis, llevando en consecuencia a descomponer  los hogares y a derrochar indebida­mente lo poco que se consiga obtener. Para peor, el juego que es usado alegre y despreocupadamente como un impulsor de programas de ventas y de búsquedas de audiencias, hace aparecer a este grave vicio como simple e inofensivo pasatiempo. Pero el juego, cuando adquiere el carácter de una compulsión, y es manejado por organizaciones tenebrosas, con cajero de bancos en sus propias instalaciones y demás artificios,  se adueña del ánimo y se convierte en una obsesión casi irresistible. La Organización Mundial de la Salud considera a la “ludotopia” una enfermedad grave, que progresivamente domina la voluntad del pacien­te perjudicando su apreciación de los valores y su responsabilidad ante las obligaciones de todo tipo, familiares, sociales, laborales y ciudadanas. Algunos, incluso, la consideran una enfermedad que puede detenerse, atenuarse, pero no curarse. Siendo el hombre un ser redimible, no creemos en la fatalidad de un irremediable dominio de los vicios. Creemos que el entrampado por la vorágine del juego se inclina a salir de ella si se 1o ayuda con la terapia adecuada, y que los especialistas en la materia sabrán, en cada caso, cuales son ellas. Mis aún; tenemos noticias de que aquí mismo, en Tucumán, y en el país preexisten gru­pos de personas que compartiendo sus experiencias tratan de ayudar a otros a recuperarse de este mal. No creemos justo que quienes generosamente ofrecen su trabajo y su empeño en esta tarea, se sientan desamparados de la protección del Estado. Qué puede hacer el Estado en esta materia? Algo es mejor que na­da. La propuesta sería a que por lo menos los afectados por el juego compulsivo puedan ver que no están solos, que hay otros a quienes también preocupa el impul­so que a ellos los atrapa. Y los particulares que están empeñados en esta tarea, merecen saber que la sociedad a través del Estado los apoya. Por último sería deseable  e imperioso que el Estado que últimamente está ejerciendo una enorme presión fiscal sobre el contribuyente, investigue y verifique las enormes evasiones y lavado ejecutadas a través delo Juego y los casinos de miles de maquinitas no reveladas ni declaradas. Que la justicia actué en todos los niveles y jurisdicciones -  aún de oficio - ante las denuncias realizadas. Que muchos delitos e irregularidades se denuncien, se verifiquen y que el Estado  de vuelta la cara como diciendo “nada tengo que ver con esto”, es en la práctica, lo mismo que patrocinar, promover, apadrinar la inmoralidad, que queda expuesta ante la ciudadanía sin que nada la evite, la corrija, ni menos aún la castigue. Si ante las irregularidades el poder administrador va a esquivar el bulto, pretendiendo que solo se han de corregir delitos verificados por el Poder Judicial, no las notables corrupciones del juego, entonces, por supuesto la inmortalidad ha de proliferar al amparo de esta protección oficial.

 

 

DR. JORGE B. LOBO ARAGÓN