FALACIAS  ARGENTINAS:

“NUNCA MAS”

Por Carlos Españadero 

 

En 1984, cuando se entregó un muy buen trabajo de recopilación de datos sobre las acciones realizadas contra los terroristas, se acuñó esta frase que se transformó en una emblemática y categórica decisión indicativa que se consideraba que el “terrorismo de estado”  estaba definitivamente desterrado de la vida argentina.  Lamentablemente, a pesar del entusiasta uso que se hizo de la misma, duró un poco menos de 20 años. Y si la cruenta guerra civil abarcó 12 años, esta vez, estamos entrando en los 14 años, de la que borra en los hechos la exitosa frase, y para peor, sin encontrarse ni siquiera en guerra civil.   Quienes asumieron el liderazgo de la guerra, en el 2003, no podía ser otro que el Presidente de la Nación. Si no hubiera sido así, no podríamos llamarla “terrorismo de estado”, aunque a mi juicio debería llamarse, “terrorismo gubernamental”.   El concepto esencial de terrorismo, que mediante la fenomenología de Husserl podríamos detectar: es la producción de terror. Y si profundizamos esto, se veria que la razón de ser del mismo es obligar a hacer algo a alguien por la fuerza, materializado en una relación de poder favorable. Es obvio, que para los terroristas, que generalmente carecen de una relación favorable de poder ante el poder de una nación, esa relación se busca en el lugar de los hechos. Y esto se puede materializar mediante el uso acertado de la sorpresa. Esto podía ser válido ante “terroristas normales”.   En esto los argentinos rompemos la normalidad. Y se logra un grupo que decide desarrollar una vasta operación terrorista, utilizando el poder de la nación, y contra un grupo humano al que previamente se lo ha despojado del poder. Es una relación donde ponemos un número casi infinito de un lado y 0 del otro. Cabe preguntarse, ¿para que el terrorismo entonces?. Y la respuesta desconcierta: la venganza. No hay que obligarlos a hacer algo, es solo la humillación por la humillación misma ¿Venganza sobre los que no tienen poder? La respuesta es sí, porque estos, cuando lo tuvieron y lo usaron fue para combatir a una “juventud maravillosa”(claro que era terrorista). Pero los jóvenes de ayer, ya no lo son. En ese momento le “birlaron” el poder para ser dueños de la nación e imponer por la fuerza su particular manera de gobernar. ¿ Y que querian hacer y no pudieron? Lo que hicieron los Kirchner, estableciendo que son traidores los que no piensan como ellos, y transformando la corrupción en un medio profesional de vida. En alguna medida, la crítica justificativa del terrorismo setentista, contra los indiscutibles abusos del capitalismo extranjero, reeditada ahora contra el capitalismo no kichnerista, que le impedía desarrollar el propio.   ¿Y sus políticas sociales? Apuntaron a la conquista de los votos necesarios para perpetuarse en el poder. Pero hecho de una manera que fomentaba la organización de grupos sociales, que en el mañana pudiera sostener por la fuerza a los líderes. Fue la gestación de una nueva Gestapo, a partir de la formación de un grupo político, alimentado con sus cargos en la Administración gubernamental.   Y en este caso, en el 2003, se inicia la ejecución de un plan de exterminio contra todos los que lucharon en los 70 contra el terrorismo subversivo.¿Y quienes son todos? Todos; integrantes de las organizaciones de defensa y de las organizaciones de seguridad. Aclaro: todos. Pero a la población se le dice: “los represores que cometieron delitos de lesa humanidad.”  Y dueños de todo el poder, incluso la Corte Suprema de Justicia, se falsea el Derecho, tanto nacional como internacional, y se aplica ilegalmente la retroactividad para delitos prescriptos. Se sustituye en los jueces la búsqueda de pruebas, con la “suposición”, y lo más importante, aunque haya que incrementar los ya excesivos gastos públicos: la mayor cantidad de presos, Esto ha convertido las prisiones en geriátricos que a su vez, quitan espacio para la delincuencia con “status”, sean narcotraficantes, tratantes de blancas, contrabandistas, y especialmente corruptos.  Y esta guerra no necesita violencias típicas del terrorismo. Es solo el poder para que la Justicia viole las leyes con impunidad. Además esto se logra, incorporando a funcionarios “militantes de la causa”. A la vez, cuenta con la ventaja, que las víctimas, no son criminales en sus conductas individuales. Han operado dentro de las normas que les han impuesto. Hoy son retirados y jubilados, y son concientes que como tales tienen el deber de acatar la autoridad gubernamental. Esto los honra.   Ya hay más de 2000 presos por delitos de “lesa humanidad”, en su mayoria que no los han cometido, pero que formaron parte de las organizaciones que luchaban contra el terrorismo subversivo. Ya han muerto mas de 300 dentro de cárceles que no están en condiciones de atender a adultos mayores, a pesar del esfuerzo del Servicio Penitenciario. Es una nueva guerra, pero con un bando guerrero y otro que recibe los ataques aislados de la población y a su suerte.    Es lamentable que el “nunca mas” haya tenido tan poca duración. Y más grave, la dirigencia política que es responsable de haber permitido que esa consigna cayera ante una nueva experiencia terrorista que aún sigue.    Dado que ni el Papa entiende esta nueva tragedia, ¡Dios salve a las víctimas de este terrorismo!   

 

       1.En lógica, una falacia es un argumento que parece válido, pero no lo es. Algunas falacias se cometen intencionalmente, para persuadir o manipular a los demás, mientras que otras se cometen sin intención, debido a descuidos o ignorancia. ...
    http://es.wikipedia.org/wiki/Falacias


       2.Nunca más es una expresión utilizada en Argentina para repudiar el terrorismo de Estado, ocurrido durante el Proceso de Reorganización Nacional. La misma es utilizada frecuentemente en marchas y actividades políticas. Debe su popularidad a haber sido el nombre adoptado en 1984 por la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP) para titular el programa televisivo y el informe final sobre su investigación, publicado como libro en sucesivas ediciones.


       3.Personalmente discrepo con esta terminología, que diluye la responsabilidad del gobierno en toda la nación, que es en realidad el estado, con todos sus componentes (que incluye mínimamente a la población y el territorio). Soy enfático en destacar que es exclusiva responsabilidad del gobierno, que lo impulsa, desarrolla y cobija. Por este motivo lo llamo “terrorismo gubernamental”. Esto lo he desarrollado ampliamente en mi libro “El problema del terrorismo”