Fuerzas Armas Argentinas del futuro

Por Tcnl Jose Javier de la Cuesta Avila

 

       Dudo que en la Historia haya habido un proceso dentro de un país que busque acabar con sus propias fuerzas armadas, como el que hemos vivido en Argentina. La Historia muestra ejércitos derrotados en la guerra, aun aquellos que fueron vencidos en las luchas civiles, pero, siempre, las naciones buscaron recuperarlos, no tan solo por el espíritu que ellos significan sino por la necesaria preservación de los países. Lo que paso en nuestra Argentina, no tan solo no tiene antecedentes, sino, que significa un hecho incalificable que el mañana deberá ser juzgado con las ideas legales que el mismo contiene, Se me ocurre, como primera idea, que los responsables de esta situación han incurrido en una verdadera "traición a la Patria" que los argentinos tenemos que mostrar, señalar y, consecuentemente, esperar su sanción.

 

      El proceso se remonta al año 1983, cuando, con la asunción del gobierno, se  inicia sus acciones deteriorantes, no tan solo en el ámbito de la Justicia, sino, también, en el orden de las instituciones. La disparidad en el trato judicial, que puso a los militares en el papel de culpables, olvido que se había librado una real guerra, contra un enemigo local, entrenado y con objetivos ajenos, que intentaron imponer y construir un espectro diferente a la realidad. Esa gran mentira, basada en fundamentos ideológicos, no politicos o culturales, prendió en la sociedad, que abandono a sus defensores, los postergo y, finalmente, dio motivo al accionar que lleva a su actual situación. Es decir, si bien nos encontramos ante un problema político-institucional, sus efectos son del orden cultural profundo, ya que ello significa que una sociedad abandona a sus defensores ante una evidente acción psicológica ejercida en plenitud. Si bien esta pesadilla parece estar pronta a acabar, sus efectos subsistirán en la medida que no exista el valor y el coraje de exponer la verdad y su realidad concreta.

 

     El primer objetivo fue, sin dudas, separar a la sociedad de "sus" fuerzas armadas".  Habían comenzado,los juicios, pero ellos parecían orientarse hacia la "superioridad", pero, ocultamente, se estaba planificando no tan solo  ir contra las personas sino destruir las instituciones.  La suspensión del servicio militar obligatorio, originada desde el interior de las fuerzas, privo a la sociedad de un nexo que permitía brindar servicios que transcendian la finalidad militar,  privando a la juventud, no tan solo la formación ciudadana, sino también la revisacion medica de la clase y la ultima oportunidad de aprender- Quizás, .el actual flagelo de los "ni-ni" (no trabajan y/o no estudian) que esta socavando a la juventud, se haya originado en este proceso. El ejemplo de lo que paso con los Liceos Militares, motivo que, pese a la agresión, maltrechos, lograron subsistir por el apoyo de los padres de sus alumnos. El tema de los Liceos Militares muestra manos equivocadas que, partiendo del poder, intentaron torcer la institucionalizad, pero, tropezaron con los liceistas que no se rindieron, lucharon, y aunque maltrecho, lograron su subsistencia. La pregunta que surge naturalmente, porque ellos lograron lo que parecía imposible y otros hechos tan graves como ello, lograron avanzar, destruir y dejar despojos de lo que había sido una organización. Muchas pueden ser las respuestas, pero ellas no deben satisfacer, aunque muestren cierta racionabilidad, que algunas veces se confunde con intereses personales o aspiraciones individuales inconfesables.

 

     El segundo objetivo fue, evidentemente, disminuir la presencia militar en la vida ciudadana. Las fuerzas armadas se redimensionaron, cuando, en realidad, se disminuyeron, sus cuarteles cedidos al "bien publico", la instrucción se alejo de los fines militares y el armamento se obsoleteo. Los esfuerzos de los militares para no caer en la indefension, mostró gestos y posiciones laudatorias, pero que fueron sancionadas, como muestra de ejercicio de un poder que no caracteriza a la vida de los soldados. Los institutos de formación comenzaron a dictar cursos que parecen mas una forma de adoctrinamiento que una formación para el servicio de las armas. Aparecieron nuevas formas de postergar, como resulto la denominada "portacion de apellidos" o la mera antipatía funcional. Lo que resulto quizás mas grave aun, fue la separación de la "familia militar" al perderse el "espíritu de cuerpo" que une a las instituciones armadas t que alejo al personal retirado de los de actividad. Un lento, pero persistente proceso de desguace de las organizaciones, llevo no tan solo a la obsolescencia, sino que motivo desviaciones que agravaron la situación. Se trata de ejércitos sin armas, marinos sin buques y aviadores sin aviones, que intentan ser lo que ya no son, privados de sus esenciales armamentos y materiales, pero, sobretodo, ante un accionar espiritual que a algunos doblego y que temerosos por ellos mismos, dejaron caer al camarada, olvidaron al amigo y negaron la verdad que destruyo a los militares de Argentina en lo que debería ser su elemento mas puro: el amor a la Patria..

 

   Es posible pensar que puede haber existido un tercer objetivo, que, aparentemente, resultaba "incorporar" a las fuerzas armadas a un proceso ideológico claramente definido. Este objetivo aparece a fines del régimen, en el que se intenta "devolver" capacidades militares negociadas por la adhesión política militar. La impunidad con la que se atreve este objetivo, fracaso en su propio origen, ya que desvirtuaba posiciones adoptadas, lo que llevo, naturalmente, a su fracaso. Si pensamos que las fuerzas armadas se preveía participaran en la lucha contra el narcotrafico, en verdad, lo que se quería, era complicar a los militares en un "negocio maldito", que afecta a todos los que se acercan al mismo, tal como lo vemos en las antes impecables policías, hoy envueltas en los procesos criminales. No sabemos, si dadas esas circunstancias, las fuerzas armadas hubieran quedado adheridas a un proceso que lleva al mal a ser la acción de los gobernantes, como lo observamos en otros países.

 

   La realidad es que el Mundo evoluciono en estas décadas en forma acelerada y, consecuentemente, la noción de defensa y, logicamente, sus fuerzas armas. Si bien se mantiene la finalidad de lograr éxito mediante la tenencia del poder destructivo, también apareció un nuevo poder que dejo de ser institucional y se convirtió en personal, dando lugar a los "lobos solitarios". Este tema alejo la guerra de los campos de combate y transformo en terreno de lucha a todo el ámbito de un país. Esta situación tan singular hace que aparezca una simbiosis creciente entre el delito y la agresión, que, en ocasiones, es difícil, cuanto no decir imposible, separar. El crimen organizado, el narcotrafico, etc, son amenazas similares a las que puede producir los efectos de las mas sofisticadas armas en la destrucción física y moral de los pueblos. Ademas, la evolución tecnológica, con su estrella Cibernetica, esta "digitallizando" los armamentos, llevándonos a lo sistemas roboticos,  y creando un nuevo espacio de enfrentamiento o sea el Ciberespacio.En verdad, no resulta fácil prever un futuro, ya que el tema es de discusión mundial y, hasta ahora, no aparecen formulas valederas aplicables. El soldado, aquel que se juega por su Patria, adquiere una nueva y remozada posición, que debe ria ser alentada, apoyada y justicada, tal como se lo hizo a lo largo de la Historia por sus gestos de calor, aun ante la derrota, en los que ofrecieron su vida inmolada por la Patria.

 

    Sin embargo, lo que se mantiene fijo y permanente, es la posición propia del militar ante la sociedad de la que es parte indisoluble y que debe ser el aspecto mas valioso a rescatar en el futuro. Los militares argentinos, pese a la persecución personal que se les ha infligido, siguen siendo la base espiritual de la defensa nacional. Es verdad que los mismos han incorporado enseñanzas sobre sus conductas, errores y equivocaciones, pero, evidentemente, el haberlos puesto a prueba, hace que haya resurgido los valores mas puros del soldado. Ello debe ser la lección a aplicar para el futuro. Fuerzas Armadas sin armamentos, marinos sin barcos y aviadores sin aviones, nos llevan a la idea del Gran Capitán de los Andes, cuando decía que se combatiría bajo cualquier situación y, logicamente, se triunfaría. La Patria nació del esfuerzo y artificio de los argentinos. Los soldados criollos, regaron con su sangre las tierras para afianzar la Nación que surgía y sus herederos trataron con la furia de los varones. mantener su legado.

 

    Si intentamos esbozar un plan para ir a las fuerzas armadas argentina del futuro, debemos comenzar por la situación actual en la que ellas se encuentran. Estamos en un país en crisis, en el cual, los desarrollos chocan con las realidades, los compromisos del pasado traban los planes del mañana y los gobernantes del presenten intentan actuar con honestidad republicana basándose en las norma de la democracia. Como se lucha contra los males, deberíamos restañar las heridas para que el cuerpo social vuelva a tener vida. Las Fuerzas Armadas fueron, son y serán, elementos fundamentales de la sociedad, ya que son el primer y ultimo defensor de la nación. Es necesario devolver la "imagen militar", tal como existió en el ayer y que fue desdibujada ladinamente en el presente. Es necesario que los "Soldados de la Patria"  vuelvan a ser reconocidos como los herederos de las luchas que nos llevaron a ser Nación. Es necesario castigar los desvíos producidos por las situaciones de crisis, pero resguardar el orden y la disciplina, que son las bases de la subordinación y el cumplimento del deber. Aun con aquellos que aparezcan como culpables, debe aplicarse la Ley y la Justicia correctamente, debe darles trato equitativo, sin que ella aparezca como acción de venganza. La Ley debe actuar ante la realidad de la situación vivida y no castigar al que cumplió con su deber y juramento ante los agresores que han pasado a ser los "héroes de una juventud maravillosa", que luchaban por cambiar la sociedad conforme ideologías extranjeras, ajenas a los sentimientos del país.

 

    Una vez en marcha el movimiento de reencuentro militar con sus conciudadanos, deberán enmendarse los temas que han significado el desvió profesional de las fuerzas armadas. Las fuerzas deberán tener un comando único conjunto, incorporando a los espacios de combate tierra, agua y aire, el cibernetico, como una realidad de la evolución mundial tecnológica. El mando conjunto deberá contar con los medios de educación y conducción correspondientes para que el planeamiento y la ejecución tenga una misma base común y el esfuerzo militar concurra unido en su ejecución. Las fuerzas armadas se deben dedicar a instruir y entrenar sus medios para que concurran con la máxima eficacia al cumplimento de su deber. Se debe activar la obligación constitucional  del ciudadano de defender a la Patria, para lo que se deberá lograr, bajo nuevas modalidades, el Servicio Militar Obligatorio, y se deberá vincularlos a los reservistas con las fuerzas por un correcto y eficiente servicio de reservas, en el cual ellos signifiquen el "complemento" al núcleo que forma el personal en actividad. En síntesis, se debe, como paso inicial, lograr que las Fuerzas Armadas recuperen sus capacidades militares profesionales, que luego tendrán que ser afirmadas con las armas requeridas, cuando el país tigre su recuperación económica. Es decir, se debe avanzar en la formulación militar con vista al futuro, pero ajustar su equipamiento a las condiciones del erario publico del que siempre se dependerá financieramente. No se descarta que una nueva figura militar logre, como ya lo hizo en el pasado, el apoyo de ejércitos de países hermanos, no tan solo en materia educacional, sino también con materiales y armas que permitan equilibrarnos para las acciones conjuntas posibles del mañana.

 

    Las Fuerzas Armadas de Argentina no escapan del deterioro general que muestra el país y, seguramente, han sido una muestra del accionar político basado en una ideología que llevo a su real desguace y luego intento complicarlas en los mismos fines por los que lucharon con las armas y ahora los imponen con el poder constitucional. El Destino y, seguramente, una formación patriótica que no pudo ser reemplazada ni "comprada", ha dejado en las acuales Fuerzas Armas, las bases que deben ser la esencia de su recuperación, tema que tiene que ser observado y conducido con prudencia para que el éxito corone los esfuerzos, aliente a las actividades y, finalmente, se recuperen ellas junto  a nuestra Patria.