Gómez Centurión

Últimamente se ha hablado mucho de las internas de los servicios, de la mafia de la Aduana y su director suspendido transitoriamente, del proceso exprés que se le dio a una denuncia "anónima" y si el Presidente estuvo bien o mal en separarlo del cargo hasta tanto la Justicia determinara la falta de mérito. En esas cuestiones no quiero detenerme. Sí puedo contar cómo vive y piensa una persona que sostiene sus ideales, no importando el costo, antes y ahora. Para quienes lo conocen, Gómez Centurión es la garantía de honestidad, de coraje, de eficiencia. Quienes fueron sus soldados en la guerra lo idolatran, quienes trabajaron en la actividad privada con él lo respetan muchísimo. En Malvinas se enfrentó al regimiento de Paracaidistas 2, la elite de la OTAN. En inferioridad de número, equipo y un recio combate, el subteniente Gómez Centurión, de 23 años, fue invitado a rendirse... cosa que no sólo no aceptó, sino que se trabó en un combate más difícil aun, provocando al enemigo tremendas bajas y replegándose rápidamente para salvar a su personal. Ya de noche, honró su palabra reinfiltrándose varios kilómetros tras las líneas enemigas para recoger a uno de sus hombres heridos. Luego de darle los primeros auxilios prometió que volvería a buscarlo. Y lo hizo. El cabo Fernández le agradeció y le dijo: "Sabía que volvería a buscarme". Otra muestra de su entrega y perseverancia fue su rescate de una pieza de artillería, un cañón Otto Melara sumergido bajo las heladas aguas del mar del Sur, dentro del guardacostas Río Iguazú, semihundido en la costa. Gómez Centurión era buzo táctico y confiaba que podría desarmar el cañón pieza por pieza y llevarlas a tierra para volver a armarlo y usarlo en Darwin. Sin equipo apropiado, bajo el bombardeo de aviones ingleses Sea Harrier y sufriendo graves hipotermias, Juan José hizo lo que parecía imposible. Sus acciones le merecieron la máxima condecoración argentina a un soldado en la guerra, "Heroico valor en combate".

Luego de muchos años en el Ejército se retiró y pasó a la actividad privada, en la que se destacó rápidamente.Todos conocemos su paso por la Aduana y la Agencia Gubernamental de Control, donde implementó modelos de transparencia y de gestión. Muchos argentinos que lo conocemos y admiramos esperamos que pronto se dicte su "falta de mérito", para que pueda continuar el gran trabajo que está haciendo, limpiando su honor y buen nombre, tan golpeado arteramente estos días, y que luego tenga tiempo para estar con su familia, recuperándose del daño que han sufrido.

 

Javier Sánchez de La-Puente

javiersanchezdelapuente@fibertel.com.ar

Setiembre 8, 2016