HUELGA de HAMBRE

Día Dos

23 de marzo del año 2016

Peso: 92,500
Presión arterial: 140/80
Oxígeno en sangre: Sin Control
Ritmo cardíaco: Sin Información

Con mi esposa Mary estábamos en una agencia automotor de Orlando eligiendo un "carro" para comprar. Sentíamos la alegría y la expectativa de un evento de este tipo cuando un guardia me despertó. Eran las 0:45 horas de una madrugada más y todo había sido un sueño. Así, ratificando el plan de exterminio digitado desde los poderes del Estado, me notificaron que a las 5 AM me trasladaban al Hospital Ramos Mejía de Capital Federal donde tenía un turno con un hepatólogo a las 10:00 horas. Me negué al mismo cumpliendo con la papelería de rigor,  ratificando una vez más mi nota con fecha 3 de diciembre del 2015 dirigida a la doctora Vales. En el acta, labrada por cuadruplicado, resalto un NO al traslado en una ilegal "perrera" durante tantas horas y sobre todo en las condiciones físicas en las que me encuentro a raíz de mi previa condición de salud, huelga de hambre y medicación que me encuentro realizando.
Luego de más de diez meses de gestión en los que hubo reclamos, escritos hasta el hartazgo, habeas corpus al medio, seguiré esperando hasta completar el estudio tan reclamado y proclamado de mi hígado. Además de este, así como mi problema de piel que sigue vigente... no tiene hoy importancia alguna.
La huelga de hambre que llevo adelante definirá mi situación mucho antes.
Mientras, tengo presentes en mis pensamientos a los doctores Mirta Susana Filipuzzi y a su secretario de Derechos Humanos Leandro Massari cuando luego de crear falsas expectativas de prisión domiciliaria, entre otros considerandos -negándomela- dicen: "No se ha demostrado en autos que se encuentren presentes los extremos requeridos atento a las condiciones de salud del imputado. No pueden ser consideradas como enfermedad "incurable y terminal". Realmente unos peligrosos asesinos, no?


Claudio Kussman
PrisioneroEnArgentina.com