HISTORIA DE MI TUCUMÁN

 

“Imagen perfecta de la libertad y de la liberación de la humanidad y del Cosmos”

 

Todos sabemos que la Virgen María es una sola pero se la conoce bajo distintas advocaciones, en distintos lugares y tiempos. ¿Qué es una advocación?, es un ti­tulo que se le da a ciertos imágenes sa­gradas para distinguirlas entre sí. El relato que van a leer a continua­ción, por cuestiones de espacios, son apre­tadas síntesis de otros, que sí fueron apro­badas por la Iglesia. Dejo todo en ma­nos de María Santísima y pido al Se­ñor que me ilumine para no equivocar­me y le ruego indulgencia por tanta osadía. También me someto en to­do al juicio de la Iglesia Católica. La historia nos cuenta que el General Belgrano durante la batalla de Tucumán, el 24 de septiembre de 1812, en plena gue­rra por la independencia, puso toda su confianza en Dios y en nuestra Señora de la Mercedes, a quién adopta como Patrona del Ejército. Esa mañana de ese día que se libró el combate, el General estu­vo orando largo rato ante el altar de la Vir­gen. Después de la victoria, en el parte de guerra que transmite al gobierno, escri­be textualmente: "La Patria puede glo­riarse de la victoria que han obtenido sus armas el día 24 del corriente, día de Nues­tra Señora de la Merced, bajo cuya pro­tección nos pusimos". El General profundamente conmovido por el triunfo, nombra a la Virgen de las Mercedes como Generala del Ejército. Las religiosas de Buenos Aires al enterarse de esto remitieron a Belgrano cuatro mil escapularios de la Merced para que dis­tribuya entre los soldados y en la próxima batalla, la de Salta, son divisas de gue­rra. A partir de estos hechos, esta advo­cación mariana adquiere una solemnidad particular en los principales santuarios de la cristiandad. En el año 1912, al cumplirse el Cente­nario de la Batalla de Tucumán, la ima­gen de nuestra Señora de las Mercedes de Tucumán, fue coronada solemne­mente en nombre del Papa San Pío X. En varias ciudades del país, y en especial en nuestra ciudad de Mercedes (Corrientes) se venera a Nuestra Señora de la Merce­des con la intención de asegurarnos en perpetuidad su amparo y devoción. En cuanto al origen de la festividad, en época en que los árabes dominaban Es­paña, muchos cristianos padecieron la es­clavitud y vieron en peligro la fidelidad de su fe y comenzaron a dudar, allí aparece un laico llamado Pedro Nolasco (1182-1256) quien al ver tantos cristianos redu­cidos a esclavos por defender a Cristo, tra­ta de conseguirles la libertad, ¿de qué ma­nera? Pagando con su propio dinero el rescate de muchos de ellos. Pero eran tan­tos los cristianos reducidos a la esclavitud, que él intento supera las posibilidades. Es allí donde se retira a la vida contemplati­va, se dedica a orar y ayudar al prójimo. En la noche del 1 al 2 de agosto de 1218 se le aparece la Virgen y le manifiesta que el camino no es retirarse, sino el de fun­dar una Orden que tomara como carisma especial la tarea de liberar a los pre­sos cristianos. Y así Pedro Nolasco y sus primeros com­pañeros visten el hábito y dan por fun­dada la Orden de los Mercedarios. La Orden se definía como: “Orden de la Mer­ced para la redención de los cautivos”. La palabra Merced o Mercedes en el caste­llano del siglo XIII significa misericordia. Con el tiempo este término pasa a ser nombre propio y quedo Nuestra Señora de las Mercedes. El sentido teológico de la fiesta está dada por la oración de la misa, liturgia de las horas: se pide que lleguen a gozar de la verdadera libertad de los hijos de Dios, to­dos aquellos que padecen cualquier forma de esclavitud o prisión. Por eso en nuestra ciudad todos los 24 de septiem­bre, la procesión se detiene frente a la co­misaría local y se liberan presos. Por su­puesto que esto es un sentido simbólico, porque la verdadera liberación y libertad cristiana está en el Documento de la Con­gregación de la Doctrina de la fe, donde nos muestra a María que junto a su hijo, “es la imagen perfecta de la libertad y de la liberación de la humanidad y del Cosmos”.

DR. JORGE B. LOBO ARAGÓN

Octubre 30, 2015