5 de Marzo del año 2016

 

Día TRES

 

Anoche tuve falta de sueño y siguió molestándome la presión arterial como así también percibí por instantes alguna dificultad para respirar, que solucioné saliendo unos minutos al patio.

Hubo algo que me llamó la atención y que mencionaré con sumo respeto por  quienes son creyentes cristianos. Les diré que pese a mi actual descreimiento, cada vez que alguna persona amiga o simplemente gente que no me conoce me dice o me hace llegar un mensaje expresando que reza por mí, realmente me conmueve profundamente. Quizás, porque como ex alumno del colegio Don Bosco de Bahía Blanca, yo también -con mucha fe- lo he hecho por otros en el pasado. Siempre recuerdo a mi querido e inolvidable padre confesor Mallorini. También, alguna fantasía infantil -producto del medio- que me llevaba a imaginar ser algún día yo también ser un sacerdote. Luego, por supuesto, todo pasó. Ayer por la mañana, como todos los viernes se llevó a cabo en la sala de visitas una de las dos misas semanales que se celebran en el lugar -además del diario y vespertino rezo del Rosario-. Estuvo a cargo el padre José Luis, capellán de esta prisión a quien no conozco. Debo destacar que varias veces miré la puerta del pabellón esperando su ingreso y aproximación hacia quien está llevando a cabo una huelga de hambre -acción de resistencia desesperada ante tanta arbitrariedad judicial avalada por el poder político de turno. La misma, dada mi edad tiene una muy delgada línea de separación entre la vida y la muerte-. Esto no sucedió. Yo he reprobado tal vez en demasía el silencio del Papa a quien en tantas oportunidades hemos enviado cartas con mi familia. Si bien también reconozco que su alta investidura lo pueda alejar de su grey. Lo que no comprendo es la actitud de incuria de un -imagino- humilde sacerdote. Así recuerdo que tampoco se acercó alguien cuando en este pabellón fueron alojados verdaderos e indefensos despojos humanos a quienes nosotros debíamos atender. ¿Tan mal estamos? ¿O la acción pastoral solo se redujo a oficiar misa y nada más?

Hoy a las 6.40 AM, llegó la reivindicación. CERVERA, EL MILITAR Y PRISIONERO MAS POPULAR DEBIDO A SUS 86 AÑOS DE EDAD y sobre quien ya hemos escrito en esta página, vino hasta mi cama, donde yo escuchaba las noticias del día en la radio. Lo hizo para obsequiarme una botella de gaseosa lima-limón. Cuando le pregunté como sabía que necesitaba una, respondió: "Como no tenía nada que hacer, me puse a leer la lista de los pedidos en la cantina que están en el tachito'" se refería al improvisado buzón confeccionado con un envase plástico de lavandina que con la inscripción "Audiencias"  cuelga junto a la puerta de ingreso al pabellón.

Luego me puso en conocimiento sobre quienes habían hecho los pedidos más extensos, mientras regresaba a su cama sonriendo en la penumbra del amanecer.

Efectivamente, yo había solicitado la compra de esta bebida que me llegaría dentro de tres días. Debo resaltar el gran cariño hacia este octogenario, el prisionero de más edad en esta unidad penitenciaria que observa y sabe todo lo que pasa en este Pabellón 19. A pesar de sus achaques e inestabilidad en su lento caminar, su orgullo le impide ayudarse con un bastón por lo cual frecuentemente cae al suelo.

Es increíble que juntamente con Carlos Saini debe estar entre los prisioneros más ancianos del mundo occidental. A él, todo mi afecto y agradecimiento por su permanente preocupación por mi estado de salud desde que inicié esta restitución de mi dignidad.

 

Claudio Kussman

PrisioneroEnArgentina.com

Huelga de Hambre

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Claudio Kussman