Justicia condicionada

 

La lamentable situación de inseguridad que vive nuestra provincia de Buenos Aires lleva a que los políticos tengan expresiones poco atinadas y que parecerían tener, como única finalidad, la de complacer a los que oyen. Es lamentable que el Presidente se haya referido a si una persona investigada por un ilícito tipificado en el Código Penal (en este caso, el del carnicero que habría atropellado a quien lo habría robado) debía o no recuperar la libertad. No sólo el desconocimiento de la materia penal hace inapropiadas las palabras del señor Presidente, lo grave es que con su opinión puede condicionar la acción de los que trabajamos en la Justicia. El Poder Ejecutivo debe garantizar la independencia de los magistrados (sean jueces, defensores oficiales o fiscales). Aunque es cierto que el desempeño del Poder Judicial (a nivel provincial y nacional) deja mucho que desear, lo que se evidencia en los reclamos de nuestra sociedad, no es menos cierto que cada vez que se produce un hecho delictivo es porque fallaron los diversos mecanismos con que cuenta el Estado (sociales, económicos, laborales, de seguridad, prevención del narcotráfico, etc.), para propiciar el bienestar de la sociedad.

Emitir opiniones rápidas, que buscan la simpatía social y que pueden interferir en la libertad de uno de los poderes estatales es un paso peligroso y que nos recuerda al pasado inmediato.

 

Juan Francisco Baroffio

DNI 34.666.654

Justicia Condicionada

Señor JUAN FRANCISCO BAROFFIO, desconozco el cargo que ocupa dentro de la justicia, pero su  Carta de Lectores, me hace pensar que Usted es una persona joven y que recién ocupa el mismo. De otra forma no se explicaría que hable de justicia independiente, desconociendo  el sistemático exterminio que se está llevando a cabo a través del poder judicial que defiende, con quienes “al barrer” estamos imputados de los mal llamados delitos de lesa humanidad. Y lo más grave, con verdaderos responsables a quienes protegieron y protegen gozando así de una inmerecida libertad.  Si por un instante se respetaran la Constitución y las leyes vigentes sin lugar a dudas numerosos miembros de ese poder directamente irían a parar a la cárcel. En ello incluyo a jueces, fiscales y defensores. Las aberraciones jurídicas cometidas a la vista y con la firma de todos, al pie, no tienen parangón en los países democráticos de occidente.

 

¿CUAL JUSTICIA?

 

Me resulta increíble que exprese: “lo grave es que con su opinión puede condicionar la acción de los que trabajamos en la Justicia”. Yo le pregunto: ¿QUE JUSTICIA? ¿La de los jueces militantes? ¿La que persiguió a sus propios miembros que se quisieron comportar como verdaderos funcionarios independientes? ¿La que llevó a la muerte en cautiverio a casi 400 adultos mayores? ¿La que no respeta ni plazos, ni términos ni nada que se le parezca del Códigos Penal y de Procedimiento de la Nación? ¿La que tiene prisioneros con hasta 8 o 10 años de prisión preventiva?  Si no me cree, lo invito a visitar esta y otras páginas Web que ilustran al respecto. Verá que lo que le expreso en estas breves líneas, es la milésima parte de lo que realmente ocurre en su “justicia independiente”.

 

HIPOCRESÍA PURA

 

No defiendo en nada al Presidente ya que este ha actuado hipócritamente por conveniencia personal y política, y se hace el distraído ante la iniquidad  que nos está eliminando en prisión. Ahora si usted  considera dignos ejemplos de “justicia independiente” a más de honestos funcionarios a los Zaffaronis, los Oyarbides, Rozanskis, Ulpianos Martinez, Ramos Padillas,  Rafecas, Kreplaks y otros, entonces perdí mi tiempo. Lo hice, leyendo su carta y escribiendo estas breves líneas. El suyo también, en caso de que las llegue a leer.

 

COMPADEZCO A LOS HONESTOS

 

Solo diré que compadezco a toda persona, según usted: “investigada por un ilícito tipificado en el Código Penal (en este caso, el del carnicero que habría atropellado a quien lo habría robado)”. Ciudadano honesto, que por carecer de prebendas estatales, se sacrifica a diario con largas jornadas laborales,   de acá en más déjese despojar, violar, herir  o matar, so pena de terminar juntamente conmigo y otros muchos, en prisión. Evidentemente la calle le pertenece solo a los delincuentes comunes, y a los asesinos terroristas del pasado, devenidos en “juventud maravillosa” y sus seguidores por supuesto.                                                                                 Atentamente

 

                 “Si la justicia existe, tiene que ser para todos; nadie puede quedar excluido, de lo contrario ya no sería justicia”.

                    Paul Auster (1947-     )

 

Claudio Kussman

19/09/2016

Rafecas                      Rozanski

  Ramos Padilla, A.         Ulpiano Martínez

          Kreplak                   Ramos Padilla, J.

         Zaffaroni                      Oyarbide