UNA BIBLIA, LAS ISLAS MALVINAS, UN ROSARIO DE CUERDA Y DOS ESTAMPITAS

El día 26 de marzo ppdo. cuando  caminaba hacia la muerte, por la huelga de hambre y medicación que había iniciado cinco días antes, recibí sin mediar palabra alguna, como regalo de Pascuas, del prisionero CARLOS DEL SEÑOR HIDALGO GARZÓN del pabellón uno, la Biblia que es parte de la imagen adjunta. Este Libro Sagrado lo había acompañado a él en la Guerra de Malvinas de donde él  regresó herido física y mentalmente. Pasó el tiempo y para “mejor atención” la Juez Subrogante  Mirta Susana Filipuzzi y el secretario Leandro Massari me hicieron trasladar al Hospital Penitenciario Central donde me alojaron en la celda 206. Al día siguiente cuando desperté encontré sobre mi mesa un llamativo Rosario de cuerda y dos estampitas. Un desconocido durante la noche los había depositado allí, como una ayuda espiritual hacia mi persona y a lo que estaba llevando a cabo. Pese a haber renegado de la religión católica, que profesara en el pasado ya lejano, con gran respeto uní y guardé estos  elementos junto a la cama. Sabía que si llegaba a colapsar, me aferraría a ellos y al recuerdo de mi familia. Tiempo después pude establecer que quien había dejado el Rosario y las estampitas en forma anónima, había sido MIGUEL OSVALDO ETCHECOLAZ, prisionero que hoy cuenta con 87 años de edad y graves problemas de salud. Tanto él como HIDALGO GARZÓN son profundos devotos de la fe cristiana. Pasó el tiempo, y si bien con futuro abierto e incierto estoy en el hogar familiar,  estos objetos religiosos, siguen próximos,  a la hora del reposo.

 

Claudio Kussman

PrisioneroEnArgentina.com

Mayo 19, 2016

 

 

Carlos del Señor Hidalgo Garzón

Miguel Osvaldo Etchecolatz

Recuerdos de las Sombras