LA DESDICHA MÁS INHUMANA DE SHAKESPEARE, EN EL CINE

 

-Aquella tarde en el Támesis-

 

En mi siesta ya posado en el sillón de mi escritorio, un día como el de hoy

25-diciembre-2.015, y como lo es Usual, recurro a mi anaquel y opto releer una obra.

En esta oportunidad tomo una historia del Siglo XVII -La Edad Media, Medievo o 

Medioevo-y principio a avizorar, en recordar de lecturas anteriores del mismo epítome,

lo que a continuación les trasfiero en el presente artículo…

 

“Entre ayer u hoy se, cumplen 150 años de la publicación de *Alicia en el País de las

Maravillas*, que surgió de una historia de Lewis Carroll que se imaginó para entretener a las tres hijas de su jefe”

Lewis Carroll, matemático y clérigo, murió enriquecido por el gran éxito de su obra, No obstante, siempre se ha sospechado de su debilidad por las niñas, a las que solía fotografiar desnudas.

 

Todo comienza en la ribera de un río en un día caluroso. *Alicia, una niña de siete años y medio*, sentada junto a un árbol, escucha aburrida a su hermana, que lee un libro sin ilustraciones ni diálogos.

De repente ve pasar a un conejo blanco con ojos azules que marcha de forma apresurada susurrando…

"¡Ay! ¡Ay! Voy a llegar tarde"

El conejo extrae un reloj del bolsillo de su chaleco y echa a correr. Alicia no había visto nunca nada parecido y decide seguirlo. Ve al extraño animal introducirse en una madriguera. La niña atrevida sigue la misma senda y, tras entrar en el recinto subterráneo y avanzar por un túnel, cae en un pozo profundo conteniendo en su interior armarios y estanterías con libros, de mapas y cuadros.

Tiene la sangre fría de agarrar un tarro con una etiqueta prometedora…

“Mermelada de Naranja”

Un documental, ha excitado la polémica sobre las "extrañas" relaciones de Lewis Carroll, su seudónimo –Verdadero nombre, Charles Lutwidge Dodgson- con niñas y adolescentes al mostrar la fotografía de la hermana mayor de Alicia, a Lorain, desnuda y en una postura indecorosa.

Las obras históricas, se lo estampilla de "pedófilo reprimido".

Y añade…

"Es un contrariedad cuando alguien escribe un gran libro, y no es buena persona"

Carroll, se inspiraba en niñas reales para sus obras, como en *Alicia en el País de las Maravillas* a las que también solía retratar. La foto descubierta es la "imagen que ningún padre habría consentido que se tomara de su hija", como subraya en la narración del texto.

A raíz a esto, a Carroll ya le llaman el *Jimmy Azabara victoriano*, en referencia a la leyenda presentadora *estrella* que abusó de decenas de menores.

Todo comenzó en realidad en un bote de remos que recorría el Támesis, entre Oxford y Godstow, el 4 de julio de ‘1.862.

El día era fresco, con los cielos cubiertos de nubes, cuando un tímido profesor de matemáticas de 32 años, comienza a relatar las *Aventuras Subterráneas* de una niña llamada *Alicia* para entretener a las tres hijas -Lorain, de 13 años, Alicia, de 10, y Edith, de 8- por encargo de decano de su colegio universitario de Oxford, de, Inglaterra, Christ Church.

El reverendo Robinson Duckworth, que acompañaba en esa ocasión al grupo, le incitó a escribir aquella historia que había cautivado a las niñas. Ellas también se lo habían comentado encantadas a sus padres, el decano y gran experto en historia y lenguas clásicas Henry Luidle, y su esposa, con reputación de autoritaria, que igualmente le animaron a llevarla al papel.

Por decisión de un director de obras de teatro, se puso al quehacer unos meses después y terminó el manuscrito en febrero de ‘1.863. El profesor de matemáticas era el hijo mayor de un pastor anglicano y había crecido con siete hermanas.

En su infancia y adolescencia fue director de teatrillos, conciertos y entretenimientos en su casa. Era aficionado a los juegos de palabras, a los acertijos, a los rompecabezas lógicos y al nuevo arte de la fotografía. Él mismo ilustró con sus dibujos el libro terminado.

La editorial Mac-Millán se interesó por el manuscrito. Dodgson –Carroll-, albergaba dudas sobre el título, y de ninguna sobre quién debía ilustrarlo.

John Ten-niel, el reconocido viñetita de la revista satírica *Punch*, que había evolucionado en su carrera hacia un estilo grotesco que encantaba al autor.

Finalmente decidió titularlo *Alice in Wonderland* traducido al español, *Alicia en el País de las Maravillas* y firmar con el seudónimo de Lewis Carroll. Dos mil ejemplares fueron editados en abril de ‘1.865.

El primer ilustrador que recibió el título de Sir -Título inglés que se otorga a hombres que se distinguen en su profesión o conducta y que se emplea también como tratamiento de respeto o cortesía-, no aceptó la calidad de la impresión de sus dibujos y se retiró la edición.

Aquellos ejemplares terminaron en Estados Unidos, donde se publicaron datados en ‘1.866, y la nueva serie para el público británico salió a la venta hace 150 años, el 26 de noviembre de ‘1.865. Se agotó aquella Navidad y desde entonces el libro nunca ha estado fuera de imprenta, con nuevas ediciones e ilustraciones, además de inspirar una veintena de películas, puestas de escena en teatros y más de cien traducciones.

“Alicia”, cae en el pozo profundo sobre una montaña de hojas secas y comienza su itinerario entre pócimas que agrandan o empequeñecen a quien las toma, lágrimas que crean mares, círculos de dodos, ratones y patos que puntualizan sus comentarios corteses o sabiondos, orugas que la interrogan sobre el acuciante problema de su identidad, una duquesa que vive entre pimienta y absurdos refranes, una reina que ordena la decapitación, siempre inconclusa, de cualquiera con quien se cruza en una partida de croquet o una falsa tortuga a la que le cuesta una eternidad contar sus historias, repletas de palabras divertidas o chocantes.

El filósofo Roger Scranton ha escrito en *England, an Elegy*, “Inglaterra, una elegía”, que Lewis Carroll conectó con "un rasgo profundo y espiritual de los ingleses, su gusto por el sinsentido".

Combinan, según esta descripción de su carácter, el respeto a "las formas y las dignidades", también a las de la lengua, y "el deseo de reírse de ellas".

Scranton precisa que los pioneros de la literatura infantil fueron nórdicos o alemanes -Hans Christian Andersen o los hermanos Grimm- y que Carroll, en la era victoriana de la grandeza y del avance de la ciencia, también del *descubrimiento de la infancia*, enlaza con fantasías anteriores en las artes plásticas para encandilar al público con un paisaje campestre presentado como una arcadia mágica, y abre una era de literatura infantil en la que el complacencia inglés por los animales se acentúa.

Harold Bloom, el crítico más célebre en la segunda mitad del Siglo XX, escribió que la segunda parte de la historia, *A través del espejo y lo que Alicia encontró allí* -donde la protagonista se adentra en una partida de ajedrez en la que las piezas tienen vida propia, con dudas existenciales porque ni la reina blanca ni la roja tienen la seguridad o libertad absolutas del ensueño- contiene una amargura algo más adulta y ausente en el primer libro.

En los nueve años que van desde aquella tarde dorada en el Támesis, en ‘1.862, y la publicación de *A través del espejo*, en ‘1.871, la existencia del profesor Dodgson se vio salpicada de un episodio especialmente doloroso. El clérigo anglicano tenía un carácter afeminado -se ganó en Oxford el cruel apodo de *Louis Caroline* y una predilección por la compañía de las niñas, a las que le gustaba fotografiar desnudas como su cumbre personal de la belleza.

En *The Story of Alice*, el profesor de Literatura Robert Douglas-Fairhurst investiga la relación entre Dodgson y Alicia, sin llegar a esclarecer lo que ocurrió otra tarde dorada, en junio de ‘1.863…

¿Un beso?

¿Una petición de mano?

El caso es que la madre de Alicia, que tenía entonces 11 años, reaccionó con furia y la relación fue más distante desde entonces.

La *Lolita’ de Vladimir Nabokov*, las dos amantes impúberes en los relatos de Gabriel García Márquez -América Vicuña en *El amor en los tiempos de cólera* y Rosa en *Memoria de mis putas tristes*, ambas de 14 años- se escribieron cuando el mundo ya era consciente de la perversión de la pederastia.

Y son presentadas como grandes obras de arte. Lewis Carroll, recibe la protección adicional de que su relación con Alicia Lidell, transcurrió en tiempos victorianos, donde a los 12 años ya se podían mantener relaciones sexuales consentidas, y que en su obra despliega fantasías y juegos sin sexualidad.

Ahora, un documental de la *BBC* cuestiona que el interés de Carroll por las niñas fuera tan inocente, después de hallar una fotografía de Lorain, la hermana mayor de Alicia, completamente desnuda y posando de frente.

Alicia Lidell, fue una joven bella, pretendida en su adolescencia por el polifacético artista John Rankin o por un hijo del príncipe de Gales.

Se casó con un rico jugador de cricket y ya mayor, viviendo en Estados Unidos, explicaba a su único hijo superviviente, otros dos habían muerto en la Primera Guerra Mundial, que estaba hastiada de ser la *Alicia del País de las Maravillas*.

El profesor Dodgson, hombre conservador y orgulloso de su talento, murió a los 60 años, en Oxford…

“Publicó libros de álgebra y lógica, de matemática recreativa con su propio nombre, y fue al final de sus días un hombre excéntrico y enriquecido por su gran éxito como Lewis Carroll”

“William Shakespeare, por paradigma, incluyó juegos de palabras en sus tragedias…”

¿Pedófilo?

 

Dr. HUGO JOSÉ NARANJO

*Elogios de la seriedad*

H.N./e.d.l.s.

-El Pulso del Columnista, fan de los contenidos con convicción irrebatible-

-Y escritor de cartas y narraciones de sueños –

“Pasión-Paciencia-Perseverancia”

“Él nunca pudo tener una vida familiar, una pareja, no le concernía hacer mucho contacto con otras personas y era bastante reservado para sí mismo”

“Los lugares más oscuros del infierno están reservados para aquellos que mantienen su neutralidad en tiempos de crisis moral”

“Doctorado honoris causa y Máster - MBA Nacional e International.

“Executive en Dirección de Proyectos y Empresas”

-Soy Nadie -

Hugo José Naranjo