Setiembre 15, 2016

La Novena de Giovarruscio

Nueve cartas sin respuesta enviadas por el Preso Político Juan Giovarruscio al Primer Mandatario Argentino, Ingeniero Mauricio Macri. Dicen que la novena es la vencida

Referencia: Expte.: 900-189-16-1 (02/02/2016) 504:0015049/2016 (04/05/2016 – 18/05/2016) Expte.: S04-:0012870/2016 (Ministerio de Justicia y Derechos Humanos)- expte.: S04: 0003894/2016 (Ministerio de Justicia y Derechos Humanos)

 

Mendoza, 29 de agosto de 2016

 

Al Excelentísimo Señor Presidente Ing. Mauricio Macri S-----------/-----------D.

 

De mi mayor consideración.

 

Señor Presidente, que lástima que no tenga un buen grupo de colaboradores, que lo asesoren correctamente en todos los temas y en especial, con nuestro pasado reciente. Si bien usted y los integrantes de su equipo son contemporáneos, lógicamente eran muy jóvenes para la época, por eso, tal vez, el recuerdo de aquella tragedia no quedó muy gravada en sus mentes. Esto viene a colación de sus recientes declaraciones a un portal de noticias de los EEUU. En estas, como dicen los chicos… se las “dejó picando”. Ingeniero, en mis anteriores cartas me he explayado de sobremanera en este tema del pasado y de esa historia. Ha sido el hilo vinculante de mis escritos. Ello, por que considero que en tanto y en cuanto no se solucione definitivamente este problema, no habrá solución para la política argentina. Es simple, el desencuentro de la sociedad, es ideológico. Por lo tanto, todas las políticas que usted pretende aplicar, serán resistidas y combatidas para que fracase. ¿Por qué? Por que el tema es ideológico NO económico ni político. No es parándose en el medio del escenario, como se va a solucionar. Ya ha sido probado reiteradamente y no ha dado resultado. Por el contrario, cada vez peor. El tema pasa porque cada uno exponga su plan, su proyecto, desde su posición ideológica. Luego que ello se concensúe para de allí organizar un proyecto de un país posible. En el deben estar todas las expresiones, las de derecha y las de izquierda (no mezclado). Si le toca gobernar a la izquierda debe saber qué respetar y viceversa. Pero para lograr esta utopía, primero “lo primero”. El Estado tiene el deber, la obligación de decir la verdad del pasado, del presente y de que piensa para el futuro. Por lo cual, voy al grano con el tema del pasado. Es sencillo, la información está. Dado que eso fue pasado y no muta. Ya está, ya pasó. Es inamovible. Entonces, con esa base hay que: En cuanto a personas desaparecidas. - Contar (1, 2…) - Sumar (1+1= 2) - Restar a todas los terroristas muertos producto de asaltos a cuarteles, enfrentamientos con las Fuerzas del Orden y ejecutados por las mismas bandas subversivas. Eso arrojará un resultado, 1000, 2000, 4000, 6000 etc. Esa será la verdad desde el punto de vista matemático. Sostener otra cifra, es una irresponsabilidad grave por parte del estado. La verdad no es emblemática, no es simbólica.

 

Realizar la misma tarea con las víctimas y saldo de pérdidas materiales arrojados por la agresión terrorista. Asesinatos de niños, asaltos, secuestros etc. Esto fue parte de la guerra sucia. No hay que esconderla debajo de la alfombra. Ahí ya tiene dos columnas muy claras. Luego desempolvar todo lo escrito sobre aquella época. Primero, todo lo oficial, es decir, documentos, decretos, boletines oficiales, discursos, debates parlamentarios, investigación CONADEP, etc. Por qué esto? Por que allí verá que esas bandas de delincuentes atacaron a la sociedad durante gobiernos constitucionales.

 

Que en 1973, por ejemplo, se votó para presidente dos veces. Que Perón regresó a la argentina con la idea de terminar con los desencuentros. Que se abrazó con Balbín etc. etc. Hasta acá nada de represión del Estado. Al contrario, se disolvió el 25 de mayo de 1973 la Cámara Federal que enjuiciaba los hechos terroristas (conocido como “el camarón”) Esto le permitirá aclarar la idea de los jóvenes idealistas. Allí quedará claro, por ejemplo que aquellas bandas de terroristas, integradas por muchos de ellos, fueron prescriptos por el gobierno constitucional, nacional y votado por el 60% de los ciudadanos. Allí podrá ver que cosas estaban prohibidas y fueron violadas por estas bandas “idealistas”. Hasta acá sin represión de las FFAA. Allí verá la violencia (de la derecha) mediante bandas clandestinas que operaban sobre blancos de dirigentes políticos, estudiantiles, sociales, gremialistas, empresariales, etc. Esto le dejará claro, quienes impulsaron, quienes “iniciaron” con las desapariciones, los secuestros, las torturas etc. Continuará sin ver ninguna represión de las FFAA. Podrá apreciar la magnitud de la agresión asesina y violenta con un saldo perturbador de muertos, producto de asaltos, ataques a cuarteles, comisarías, pueblos, poblaciones, perpetrados por organizaciones armadas clandestinas, instruidas, armadas, equipadas y con rango militar. Y todavía no aflorará la represión de ninguna FFAA. Verá muy nítidamente el rol de los partidos políticos. Su impotencia. Su falta de soluciones. Su confusión. La violencia verbal utilizada proponiendo terminar con aquellos delincuentes asesinos de “exterminarlos como ratas”. Continuará apreciando que no había represión de FFAA. Llegará, sí a ver la firma de decretos para “aniquilarlos”, quienes lo firmaron y a quienes les impartieron las órdenes. Verá que a esta altura, el país era un caos. Que actuaban bandas de derecha y de izquierda. En 1976, llegará recién el desplazamiento del gobierno constitucional (ya había muerto Perón), la situación era insostenible. La presidente se quedó prácticamente sin apoyo, de propios y extraños. A partir de este momento, sí, se iniciará una acción represiva por parte de las FFAA encabezando el gobierno. Su resultado: se derrotó a las bandas terroristas. El costo muy alto en vidas humanas. Hubo excesos, de ambas partes. Entonces, esta revisión, investigación, análisis le dejará al Estado, una versión real de la historia. Esta permitirá mostrar qué tan “brillante” fue aquella juventud y que tan “cruel” fue su represión. También dejará claro como habría que tratar los denominados excesos. Es decir: separará la paja del trigo. Con esto se evitaría de dar explicaciones y aclarar cuestiones muy claras sobre hechos y cantidades, ocurrido hace 40 años. Verá que el estado Argentino no tiene que tener temor a los organismos internacionales, que el estado Argentino se defendió de una agresión propia y extranjera. Que se extralimitó, tal vez si, como ocurrió en Hiroshima, Nagasaki, Vietnam, Oriente, Medio Oriente, África, Rusia, China, Cuba, et. etc. El ministro Garavano se dará cuenta que el estado Argentino hoy es él, dado que no es Dinamarqués, que quien está denunciado por violar los DDHH es este estado que él representa como Ministro de Justicia. Que las cárceles son suyas, de su gobierno, que la justicia es de este estado, no de Dinamarca. Que son ustedes los que hoy violan los DDHH, ya no son oposición, son gobierno. No se escuden más en la división de poderes. No tiene nada que ver la división de poderes con violar los DDHH a personas mayores de 70 años. No nos tomen por estúpidos. Ingeniero, solucione este problema. Luego será más fácil aplicar medidas en cualquier ámbito. Podrá aumentar o no los servicios, etc. en todo caso se buscará soluciones y no habrá “resistencia para que fracase”. Todos sabremos de donde venimos y hacia donde queremos ir. Ya nadie estará tan preocupado por el pasado. Basta de la mentira: 30.000. Jóvenes maravillosos. Represión. ¡Ah! Denuncie las acciones de incitación a la violencia sea quien sea. No se puede andar llamando a tomar las calles y plazas alegremente porque el gobierno no es de su color. Señor, en definitiva, cuando se hable de esto en representación del Estado Argentino, hay que apartarse del relato e ir a los documentos oficiales. Como dije, allí no se habla de jóvenes maravillosos, de jóvenes que lucharon por la democracia. Allí se habla de bandas de delincuentes terroristas, entrenados, equipados por el bloque Soviético, con Cuba como trampolín para América. Que atacaron a la sociedad, al Estado Argentino que vivía pacíficamente con un gobierno total y legítimamente democrático. Allí no se habla de dos demonios. No se habla de guerra sucia. Allí solo se expresa sobre la violencia degenerada, ejercida por la subversión marxista. Rechazada por toda la sociedad. Allí están los documentos de cómo se ejerció la represión. Cómo se dieron las órdenes. A quienes y cómo estos las ejecutaron. De allí se podrá ver quién las ejecutó bien y quien se extralimitó. Si a estos argumentos (oficiales) se rebaten con otros que dicen que se secuestraron personas, que se arrojaron seres desde aviones al río etc., pues qué digan quienes fueron, con nombre y apellido. Quiénes lo vieron. Dado que por ello, hoy hay personas injustamente detenidas sin pruebas. A los que se le compruebe culpabilidad, con pruebas reales, se le aplique el rigor legítimo del derecho. Con las garantías de un imparcial sistema de justicia. Basta del festival folclórico del relato revuelto de lesa humanidad”, genocidio, etc. Nosotros no estamos presos por haber cometido delitos de “lesa humanidad”. “No”. Estamos presos por una mentira. Mentira fabricada en laboratorios de orden nacional (CELS) e internacional. Mentira disfrazada bajo el título de “política de estado”. Esta, es sostenida por una constante propaganda a través de los medios de comunicación social y el propio Estado. Señor, es fundamental destruir esa mentira de 30.000. Esa cifra no marcó ningún camino de lucha de la sociedad argentina, (como sostiene el señor Avruj). Todo lo contrario, fue un número puesto con una intensión psicológica e ideológica necesaria para respaldar la mentira. No es simbólico. ¿Cómo puede ser simbólica una mentira? Es monstruoso que funcionarios se expresen de esa manera y que tengan ese concepto lamentable de la mentira. Debe desmembrar las estructuras que actualmente mantiene el estado, que impulsan y motorizan esta propaganda. Por último, un interrogante para reflexionar: ¿Cómo habría actuado su ministro de justicia o el secretario Avruj en aquella época? Dado que sostienen el eslogan de “memoria, verdad y justicia”, con todo lo que ello encierra (mentiras, distorsión de los hechos y justicia ideologizada). Ellos conocen que estos juicios están viciados de irregularidades jurídicas. No obstante lo apoyan. Por otro lado, cómo hubieran actuado militantes como Cabandié, De Pedro etc.? al sostener que quienes estamos siendo enjuiciados (con o sin pruebas) debemos “morir podridos en la cárcel”? Existiendo en ambas posiciones un hilo conductor de coincidencia en cuanto que este tema debe seguir activo en forma permanente. Esto deja al descubierto un rasgo totalitario, cruel, alejado de todo aspecto humano. Por ello, no es descabellado pensar entonces, que en aquella época, unos y otros, tal vez, “hubieran arrojado gente al río”, o hubieran colocado bombas asesinas, dada la indiferencia y desprecio por nuestras vidas y la de nuestros seres queridos que nada hicieron. Ambos, no quieren cerrar el tema, solo buscan venganza, por mas que se esfuercen en disimularlo.

 

Sin otro particular saludo a usted con mi mayor consideración.

 

Juan A. Giovarruscio