Lanatta y Compañía

 

 

 

 

 

 

 

Por Claudio Kussman

 

 

 

No voy a realizar ninguna evaluación sobre el manejo del caso Lanatta. No me corresponde, para ello están los nuevos Jefes Policiales. Hoy soy solo un dinosaurio con lógicos, pero viejos conocimientos policiales. Si haré una vez más un breve comentario sobre la increíble acción de vaciamiento y destrucción de la seguridad que llevaron adelante los iluminados ideólogos de La década ganada, ante la indiferencia social generalizada. Días pasados, todos tuvimos la oportunidad de ver en las pantallas de TV cuando los presuntos prófugos Lanata y compañía le dispararon en una ruta bonaerense al personal policial y este escapaba para salvar su vida. En esa acción tuvieron suerte, solo quedaron físicamente heridos y quizás, dañados en su amor propio. Debo decir que “antes” con muchísimo menos personal y medios, la experiencia y el protocolo nos enseñaba que todo operativo de control de automotores, se realizaba con cinco efectivos, nunca con dos. Uno solo de ellos se aproximaba al vehículo (No había chalecos antibalas) mientras -al menos- dos con armas de puño se ubicaban estratégicamente. Lo más importante y fundamental: Un efectivo “ametralladorista” o dos, según las manos del tránsito, se instalaban a unos ochenta o cien metros. Hoy, ese y otro tipo de armas largas fueron retiradas de la Fuerza. El personal que no es de elite quedó indefenso -con protocolos inservibles- a favor de una delincuencia cada día mejor armada con violencia potenciada por el consumo de drogas. Volviendo a los citados “ametralladoristas”, estos con su sola presencia persuadían primero, y la imprimían cuando era necesario. De haber estado este, hoy Lanatta, no sería un dolor de cabeza para el Poder Político. Tampoco su recaptura estaría provocando un gasto varias veces millonario en el público. El daño que se ha llevado a cabo es inconmensurable y se paga día a día con la vida de la pasiva sociedad toda. Entre otras muchas reformas solo diré que la acción devastadora llegó al extremo de prohibir en las prácticas de tiro del personal la utilización de blancos de silueta. Estas pasaron a realizarse solo con los concéntricos. Muchas veces llegué a preguntarme si lo protocolos para las instituciones policiales en esta década pasada no fueron redactados por los ocupantes de una cárcel de máxima seguridad. Hace falta cambiarlos y reconstruir al personal en la práctica y en lo mental. Esto debe hacerse en forma urgente para que -de verdad- Cambiemos. Quizás aún estemos a tiempo para recuperar el terreno perdido y mejorar el pasado con vistas al futuro.

 

PrisioneroEnArgentina.com

Enero 09, 2016