MIGUEL ETCHECOLATZ

UN ROSARIO Y DOS ESTAMPITAS

 

El  19 de mayo próximo pasado, cuando llevaba 11 días de mi huelga de hambre, me trasladaron, por disposición de  la Juez Subrogante  Mirta Susana Filipuzzi, al Hospital Penitenciario Federal. Allí me retiraron todos los elementos de recreación (radio, reproductor de videos, reloj, etc.) y quedé aislado ya que estaba dentro de un área de máxima seguridad. Al día siguiente en la mesa de mi celda número 206 apareció un rosario y 2 estampitas. Tiempo después pude establecer que quien había dejado estos elementos, había sido MIGUEL OSVALDO ETCHECOLATZ, ocupante de la celda 222 que hoy cuenta con 87 años de edad y graves problemas de salud. Realmente su acción me impactó. Yo caminaba al encuentro de la muerte y él fiel creyente practicante, aportó e intentó contagiarme su profunda fe cristiana. Hoy ETCHECOLAZ es quien dice basta, e inició su recorrido final. Lamento mucho no poder alentarlo y expresarle mi apoyo. De cualquier forma sé que no se siente solo.

PAGINA 12

 

Hoy muy temprano al recorrer los diarios, en PÁGINA 12  justamente salió un artículo titulado “El regreso a casa del represor”, el que comentamos vía Skype, con Fabián. Increíbles sus mentiras cuando se  refiere a las “bondades” del Hospital donde se encuentra alojado desde hace años ETCHECOLATZ. ¿Cómo es que no concuerdan con lo percibido por mí, durante la dura permanencia en el lugar, ni con y los dictámenes médicos elevados a los juzgados? ¿Cómo periodísticamente se puede falsear tanto la verdad? ¿Cómo no se menciona la sarna y los insectos que están adueñados del sitio, o de las deficiencias constructivas y de las goteras con paredes llenas de hongos? ¿No sería más honesto y valiente, y por consiguiente dignos de respeto, que las autoridades gubernamentales decretaran la ejecución sumaria de ETCHECOLATZ y no su martirio sin fin?  En estas horas de angustia todo mi respeto y afecto a los seres queridos, de este policía a quien sabíamos  un verdadero incorruptible.

 

 

“El primer signo de la corrupción en una sociedad que todavía está viva es que el fin justifica los medios”.

Georges Bernanos (1888-1948)

Por Claudio Kussman

PrisioneroEnArgentina.com

Julio 25, 2016