OPINIÓN


La mafia es una muestra de organización y de

eficacia. Ya sin minorías que digan proteger puede

seguir funcionando en busca de influencia, de grandes

negocios, de poder. En el mundo del consumo abundan

los rubros que son negocios substanciosos, empezando

por el de la droga. De modo que las mafias no van a desa-

parecer por falta de minorías que las reclamen.
En la actualidad incorporan al ámbito del delito los adelantos de la técnica, el apoyo de profesionales expertos y las sutiles artes para influir sobre la opinión pública. De modo que la lucha contra ellas se hace cada día más difícil. A la justicia ordinaria no se la teme, se la supone inocua (todo el mundo “confía en la justicia”; muchos, en realidad, confían en su torpeza), pero se sospecha que las mafias tienen poder, tienen fuerza y que son duchas en su aplicación.
 Pero no hay que desesperar. Italia, patria de ricas experiencias políticas y de inteligencias lúcidas y dúctiles, ha comenzado a combatirla y a desplazarla de la dirección de la sociedad que en gran parte ejercía por haber conquistado valiosas posiciones con el apoyo de políticos adictos. No lo logrará de un día para otro, pero sus triunfos pueden ser ejemplos para nosotros. Y ojalá que sus fracasos también sean ejemplos, para que nosotros no los repitamos.

De todas maneras el debate sobre esta supuesta mafia nos alerta: los argentinos, en estos momentos, estamos ante la evidencia de mafias que extiendan su poderío hasta ciertos despachos que debieran mantenerse inconmovibles. Que el asesinato de periodistas e innumerables ciudadanos y hasta la muerte de un hijo de un presidente -por citar los hechos más notorios entre muchos crímenes impunes- haya inquietado a la opinión público poniéndola a la prensa en estado de constante vigilancia, es bueno y saludable. Si la opinión pública no reacciona en contra de ellas sería muy difícil que se pudiera hacer algo por eliminarlas, que es lo que la sociedad necesita para su tranquilidad. Y si efectivamente reacciona tendrá por delante una larga lucha, ya que las mafias no renuncian fácilmente a las conquistas que ella ha realizado, pero lucha que vale la pena librarse pues en ella se juega el destino de la patria de nuestros hijos.

Se propuso una comisión antimafia para que sea la comisión la que proponga medidas sobre algunos aspectos en los que la comisión de expertos podría incursionar que serían:
I.    Código de procedimientos criminales. Modificarlo en el sentido de facilitar la acción policial en la vigilancia y en la prevención. Que los delitos queden impunes, que cundan las mafias, no es un problema de Tucumán sino de todo el mundo, bien fundado en la famosa presunción.
II.    Una medida saludable sería dificultar el cese de prisión, para que los procesados padezcan siquiera un largo período de prisión. La ciudadanía sana vería esto con agrado.
III.    Modificar la situación de la víctima como parte en el proceso, durante la investigación penal preparatoria y después de la clausura y elevación a juicio con derecho de apelar aun que no sean querellantes ni actor civil, lo que redundaría en lograr un objetivo de interés general que es la de evitar la indefensión de la víctima y por lo tanto la impunidad de los delincuentes  
IV.    Hay cosas que evidentemente no corresponden a la provincia, pero que quizás se podrían tocar como manifestaciones de anhelos ante el Congreso para que modifique el código. En otros países se ha hecho que ciertos robos pequeños y muy frecuentes, dejen de tener la categoría de delitos pasando a considerarse contravenciones.
V.    De la policía sabemos que le faltan medios pero que en muchos casos es capaz (No olvidemos que todos lo días ponen en peligro su integridad física en defensa de la sociedad). No hay duda es escasa, no tiene la cantidad suficiente de agentes. Entonces se precisa aumentarla. Yo creo que en la escuela de policía se les debe dar abundante instrucción, y que esa instrucción sea asimilada y puesta en práctica. Aumentar el número de miembros de agentes uniformados, es saludable que andan por la calle (como en la actualidad), como para que la gente los vea y se sienta protegida, con alguien a quien recurrir; pero la tendencia mundial es la de aumentar el personal de civil que se desempeña dentro de las oficinas.
VI.    La Policía Judicial, en principio es conveniente crear una nueva policía que dependa del Ministerio Fiscal o de la Excma. Corte (Superintendencia). Al personal judicial, que mucho trabajo tiene y bastante atrasado le vendría bien un cuerpo policial científico e idóneo y que requiere una especial disciplina y vigilancia. en Córdoba se ha dispuesto la policía judicial y con éxito. Aunque funcionase bien tendría otro inconveniente: su costo. En Córdoba no sólo se ha doblado la cantidad de agentes sino que también se los ha provisto de locales en todos los barrios, para que no compartan ni siquiera las comisarías con la policía de prevención.
VII.    La comisión podría proponer, se me ocurre, que se organicen becas de intercambio entre las distintas provincias, para que nuestros agentes puedan concurrir a otras provincias y desempeñarse allí por un tiempo, como un modo de especialización. El costo no sería muy alto, sería bien visto por el personal y probablemente mejoraría la instrucción.



Dr. Jorge B. Lobo Aragón

Fundador de la Comisión Antimafia de la
Honorable Legislatura de Tucumán


 

Ante todo debo expresar el orgullo que sentimos al contar entre nuestros columnistas al Dr. Jorge B. Lobo Aragón en su calidad de Fundador de la Comisión Antimafia de la Honorable Legislatura de Tucumán. Su voz y sus conceptos son ciertos, claros y contundentes. A los mismos podría agregar  alguna de las acechanzas que la sociedad deberá enfrentar hoy y en los próximos tiempos, los cuales están implantados entre nosotros y son un verdadero “modus operandi”, que una y otra vez nos llevan al fracaso.

 

A) Las sutilezas políticas a las que tanto estamos acostumbrados. Se habla y no se dice nada. Se le teme a la verdad, la cual muchas veces es brutal y descarnada, pero no por ello deja de ser nada más que la verdad. Así en la práctica esa verdad o realidad nos lleva por delante y fracasamos. Luego esos fracasos queremos mostrarlos como

éxitos.

 

B) Las mentiras de nuestros dirigentes, manifestando lo que en la prác-

tica no van a cumplir. ¿Ejemplos? Daré 2 solamente, de los muchos que

existen:

 

                 1) El decreto anti piquetes de la Capital Federal, que en la prác-

tica ya quedó sin efecto. ¿Qué creen que siente un policía ante esto?                                                      

                 2) Todos pudimos ver días pasados en los medios cuando la go-

bernadora de la Provincia de Buenos Aires  María Eugenia Vidal pidió a

los cadetes de una escuela de Policía, "que trabajen con el mayor compro-

miso. Los vamos a cuidar, porque no podemos pedirles que estén dispues-

tos a dar su vida por otros si nosotros no estamos dispuestos a cuidarlos".

Al respecto: ¿Que creen que piensa un policía de esto, mientras en la cárcel mueren otros policías en retiro, muchas veces ilegalmente detenidos, que solo cumplieron con la Ley y a los que no se los escucha? (EN OTRO ESCRITO DESARROLLARÉ ESTE TEMA EN PARTICULAR CON DOCUMENTACIÓN A LA VISTA)

                                                                                                                                 

C) La debilidad del poder judicial, puesta de manifiesto a diario, cuando “ahora” enjuician o detienen a quienes hasta hace unos días respetaban y obedecían. O la corrupción de “algunos” de sus miembros que hoy gozan de independencia plena y así continúan en sus funciones. El policía hábil y medianamente profesional, no ignora lo que ocurre entre bambalinas y por supuesto debe callar, por propia conveniencia, ya que carece de poder.                                                            

 

D) Superar el trauma de no pronunciar la palabra represión. La función policial en todo el mundo es de prevenir y reprimir el delito. Lógicamente prevenirlo es menos comprometedor que reprimirlo. Esto último es una tarea de confrontación permanente, que produce un rápido desgaste en el hombre o mujer policía. Más cuando no se cuenta con el respaldo necesario para esta tarea

 

El tema da para mucho y esto es un agregado mínimo a lo expuesto por  el al Dr. Jorge B. Lobo Aragón. Si, tengamos en cuenta que el problema tratado, es de todos los ciudadanos de buena fe y no admite apatía ni indiferencia de nadie.

 

 

 

Claudio Kussman

PrisioneroEnArgentina.com