NUESTRO PAÍS, *ARGENTINA*, U OTRA NACIÓN *EXTRANJERA*

 

-PROPIO O IMPORTADO-

 

Alguien dijo una vez…

"El nacionalismo es una enfermedad que se cura viajando"

Lo cual quiere decir que cuanto más mundo se conoce menos se puede presumir de pertenecer al mejor país del universo, o sea donde uno ha nacido y crecido.

Esto se puede aplicar a todos los países y nacionalidades y los argentinos no estamos exentos de esta característica. Claro que nosotros con nuestra *bipolaridad tan acentuada* pasamos de creernos los viles a considerarnos los mejores, *muchas veces en un mismo día*.

Tenemos por costumbre elogiar hasta el hartazgo todo lo que venga de afuera y denostar lo autóctono, no obstante esto ha variado según modas y épocas.

En los tiempos donde miles y miles de inmigrantes arribaban a la Argentina en busca de paz, pan, tranquilidad y oportunidades eran ellos, los foráneos los que nos decían *Ustedes no saben el hermoso país que tienen* y rubricaban el concepto quejándose de las guerras y horrores que habían sufrido en su otrora poderosa Europa.

 

Hasta los japoneses, tintoreros en su mayoría, nos hablaban de los desastres bélicos culminados en Hiroshima y habían llegado a estas lejanas tierras con un idioma dificilísimo de aprender como barrera para su desarrollo, aun  preferían eso a, lo que habían dejado atrás.

 

Es cierto que esas personas no lograban olvidar sus respectivos terruños, costumbres, comidas y demás características nacionales y la inmensa mayoría soñaba con volver a su tierra superadas las posguerras y muchos no volvieron y los más afortunados solo retornaron esporádicamente en vacaciones relativamente breves, se habían adaptado a nuestro país y habían tenido hijos y nietos argentinos que significaban un lazo imposible de cortar.

 

Los años pasaron y en la *década del setenta varias olas de plata dulce* que luego derivó hasta nuestros días con el uno a uno, la paridad cambiaria, la convertibilidad, la desvalorización del ahorro por continuas inflaciones y devaluaciones hasta llegar a las doce cuotas en pesos sin interés, popularizaron y democratizaron el turismo al exterior y lo que en los *años cuarenta* era imposible por las guerras europeas y en los *cincuenta* era inalcanzable por cuestiones económicas, se tornó en relativamente fácil y posible en vastos sectores de la clase media.

 

Eso unido al deterioro de la confianza en gobiernos que oscilaban entre un populismo inflacionario y ajustes ultra neoliberales que dejaban como saldo el concepto de que la plata no valía nada, que lo mejor siempre estaba afuera y por lo tanto viajar *era la más sabia inversión* creó una generación donde *el paraíso pasaba por Miami y New York* o por *España, que con su boom económico era junto con París, Roma y la viciosa Ámsterdam de las luces rojas el territorio de los sueños cumplidos*, las autopistas deslumbrantes, el tren bala, la ropa de marca, el Rolex trucho que parecía auténtico y la organización, seguridad e impuestos altos y que se gastaban en adelantos visibles para los contribuyentes.

*El crimen, la violencia, la proliferación de armas hasta en las escuelas, el odio racial, la drogadicción sin límites, las guerras, los terrorismos, el pésimo sistema de salud en Norteamérica y las crisis con índices de desocupación inauditas no importaban, no se comentaban, no se registraban y entonces en el propio terruño era el peor país del mundo, todo lo malo estaba aquí, en casa*.

Y de algún modo eso era parte de la verdad y, con características nacionales propias de nuestra tierra generosa y contradictoria, formábamos parte de un mundo caótico y peligroso. Eso sí, que ningún extranjero intente señalar nuestros defectos porque le saltamos a la yugular y nos brota una especie de crisis patriótica y gruñimos…

"Usted no es quien para decir eso, exteriorizarán a mi glosa”

¿Y por casa como andamos, eh?"

El nacionalismo *no se cura viajando a lo turista desatinado*, se nutre teniendo autocrítica y equilibrio dos cosas que escasean por estos lares.

Esto se puede aplicar a todos los países y nacionalidades y…

*Los argentinos no estamos exentos de esta característica*

"Cuando tenga 80 años, y en un momento tranquilo de reflexión, narrando sólo para sí mismo la versión más personal de su historia de vida, el relato que será más conciso y significativo será la serie de elecciones que haya hecho. Al final, somos nuestras conveniencias de ser"

 

Dr. HUGO JOSÉ NARANJO.-

 

*Elogios de la seriedad*

H.N./e.d.l.s.

-El Pulso del Columnista, fan de los contenidos con convicción irrebatible-

-Y escritor de cartas y narraciones de sueños –

“Pasión-Paciencia-Perseverancia”

“Él nunca pudo tener una vida familiar, una pareja, no le concernía hacer

mucho contacto con otras personas y era bastante reservado para sí mismo”

“Los lugares más oscuros del infierno están reservados para aquellos que

mantienen su neutralidad en tiempos de crisis moral”

“Doctorado honoris causa y Máster - MBA Nacional e International.

“Executive en Dirección de Proyectos y Empresas”

-Soy Nadie -