Papa querido, 

querido como sos,

por tu manera de ser y de hacer,

con el interminable afán

de luchador constante e invencible,

esperanzado y soñador, 

con la frente en alto

y llevando en la palma de las manos

las mil y una obras que

en este mundo has creado

y también dejado como

huellas y rastros

de un guerrero acorazado

pero con un corazón blando,

sencillo y transparente.

Esta familia has creado

junto con mamá,

estos tres tesoros,

tal como vos nos definís,

pero que no son más que

reflejo tuyo ya que en nosotros

has dejado tus enseñanzas.

Hoy también yo te doy las gracias

porque más allá de lo que cada uno

hay podido brindarle este día

vos nos infundiste a lo largo de todas nuestras vidas

toda tu dedicación y compañía.

 

Lulú Bénard

Papá por siempre

Por Lulú Bénard