(Nunca fui policía)

MI HERMANO MUERE TRAGICAMENTE

El día 24 de noviembre de 1993 muere mi único hermano MARCELO RAFAEL en las primeras horas de la noche circulaba en auto por la zona sur del gran Buenos Aires. Había ido a llevar a un amigo hasta su casa. Repentinamente en una cruel jugada del destino, un patrullero Toyota Hilux de la policía de la Provincia de Buenos Aires, circulando en contramano a exceso de velocidad, sin motivo justificable alguno, embistió el rodado conducido por RAFAEL de frente, pasándole por arriba. Como consecuencia, él y su amigo fallecieron momentos después, mientras que los 2 policías del móvil policial, resultaron con heridas leves. Fue un golpe mortal para nuestra familia, que también trajo diferencias y divisiones irreparables.

 

UN RETIRO IDEAL

Un año antes, en diciembre de l992, luego de ser jefe de la UR de Quilmes con 2500 efectivos a cargo, había pedido mi retiro voluntario en vez de continuar mi carrera policial en la Jefatura de Policía de la ciudad de La Plata. Ya había cumplido 31 años como policía, y masificarme dentro de un laberinto de oficinas rodeado de secretarias, choferes, asistentes y algunos miles de burócratas, para abrirme paso, a veces con los codos, hacia un nuevo ascenso, no era para mí un futuro ideal. Perdía toda la independencia de criterio en la conducción, de la que había gozado en todos mis destinos hasta ese momento. Por otra parte, el entusiasmo y la llama por ser policía, se había apagado en mí.  Así concurrí, ese caluroso 13 de diciembre a la celebración del Día de la Policía en la Plata, ciudad Capital de la Provincia de Buenos Aires. Finalizados los actos oficiales conmemorativos, me abracé y despedí de toda la plana mayor, entre los que se encontraban algunos de mis compañeros de la Escuela de Policía. Fue el retiro ideal, tenía 47 años de edad, yo lo había planificado y tenía todo el tiempo necesario para recuperar lo que por ausencia no le había dado a mi familia.  Normalmente quienes se van, lo hacen por disposición superior y se sienten contrariados.  Yo creía que dejaba atrás, gran cantidad de amigos y el afecto del Jefe y Sub. Jefe de Policía, Pedro Klodzyck y Norberto Padilla

Claudio y Marcelo Rafael

LA MENTIRA POLICIAL

Volviendo al dramático y doloroso hecho en el que había perdido la vida de mi hermano, de 39 años de edad, casado y con 2 hijos, diré que vi algunas irregularidades y ocultamientos en la instrucción del sumario al momento “del accidente”. Por ello volví a subir las escalinatas de la Jefatura, en busca de “los amigos” que creía tener en el lugar, para que enderezaran toda anormalidad y quedara bien documentada la irregularidad policial. Gran equivocación, las respuestas fueron evasivas y falsas. Yo ya no pertenecía al “staff” policial. Mi tiempo había pasado y era casi un civil. No me había equivocado cuando pedí el retiro para no proseguir mi carrera en la Jefatura.  Terminé recurriendo a los Tribunales de Lomas de Zamora, que entendía en las 2 muertes. En donde con gran dolor y sin buenos resultados luché contra “el sistema”. Este no es privativo solo de la policía, sino que es parte de nuestro ser nacional.

 

LAS MENTIRAS DEL EX GOBERNADOR DUHALDE

Mientras tanto, se aproximaba la mutación de “la mejor Policía del mundo” según el entonces Gobernador Eduardo Duhalde, -el de “estamos condenados al éxito”- a la “Maldita Policía” de los medios de difusión. Yo, 2 años después, de viajar reiteradamente desde el exterior donde me encontraba, para asistir a audiencias judiciales diversas, pagar abogados, luchar y ya casi loco, ya que pensé inclusive en hacer justicia con mis propias manos, dejé de hacerlo y me abandoné, impotente de golpearme una y otra vez contra una pared, indestructible, llamada “justicia” (con minúsculas)

 

LA MUERTE, LA PRISIÓN Y EL IMPRESENTABLE JUEZ EMILIO RAFAEL VILLAMAYOR

Hoy me doy cuenta que en la misma forma en que Marcelo Rafael condujo el auto al encuentro de la muerte, ya que llego en el instante justo a un lugar donde esta le salió al paso, yo al detenerme en la lucha por la verdad, esquivé mi destino. Como dije ya casi loco por la impotencia y la falta de justicia, llegué a pensar en llevarme puesto al impresentable Juez de Lomas de Zamora, interviniente en la causa, Dr. Emilio Rafael Villamayor y a algunos policías, con lo cual hubiera terminado en prisión. Imperó la razón yo no podía transformarme en delincuente, como quizás lo fueran algunos de ellos. Pasaron los años, 20 para ser más exactos e increíble e inexorablemente mi destino por fin se cumplió, solo lo había retrasado y así hoy paso mis días en prisión. Como policía había podido ayudar a terceros a quien no conocía. Como retirado le había fallado a mi familia, auto consolándome pobremente con que lo había intentado y que había hecho más que los demás. En mi trabajo siempre que asistía a alguna autopsia y frente al cuerpo sin vida de la víctima, me pregunté lo que se han preguntado otros muchos: ¿quién rige la vida y la muerte? ¿lo hace alguien? ¿el destino? ¿el azar? ¿un ser superior? ¿Algún día habrá un sabio que tenga la respuesta cierta y comprobable?

 

 

 

NUNCA FUI POLICIA

 

Nunca más dije que había sido policía, a nadie.  Así comencé a mentir sobre mi pasado, a toda nueva persona que conocía y me relacionaba. Inclusive en algún encuentro casual con gente que había tratado de oficial muy joven, les negaba ser la misma persona. Solo me quedó 1 amigo de la policía. El resto me esquivaba y yo también los esquivaba. Entre ellos, algunos verdaderos policías profesionales, a cuyo comportamiento no encontré justificativo alguno. Tenían miedo de que los vieran conmigo.  Eran funcionarios eficientes que no necesitaban ser obsecuentes, temerosos o estar en medio del rebaño. Tenían capacidad y fuerza propia, en ese momento no la emplearon. De mi búsqueda de justicia por mi hermano en Tribunales ni hablar, fue un anticipo de lo que hoy me toca vivir frente a ese poder.

 

VOLVÍ PARA AYUDAR A ALGUNOS EX POLICIAS PRESOS Y DESPRECIAR A LOS TEMEROSOS.

 

Pasaron casi veinte años y cuando en 2011 tomé conocimiento del armado de las imputaciones que recientemente me trajeron a la cárcel, volví a tratarme con algunos de los ex policías que ya estaban presos, visitándolos y tratando de ayudarlos y asistirlos. Se hizo “justicia al barrer en un solo sentido”. Así hay justos y pecadores, presos. Frente a ello convirtieron en “jóvenes maravillosos” a verdaderos asesinos del pasado.  Sé que no me doblegaran por conveniencias o por miedo. Los que ayudan son muy pocos y merecen el mayor de los respetos, a la mayoría, grandes temerosos acomodaticios, los desprecio. De cualquier forma, nada volvió a ser igual, siento que hoy guardo cierta distancia con todos. El dolor por la muerte de mi hermano, aunque atenuando por el tiempo, todavía está y estará dentro de mí y por ello salvo en estas líneas trato de no recordar. A través de estas, pido perdón a todos a quienes mentí, ocultando mi pasado como policía. No hubo mala intención, solo intentaba mitigar el dolor y la rabia. 

 

SIRVAN ESTAS LINEAS DE TRIBUTO A MI INOLVIDABLE HERMANO MARCELO RAFAEL Y A TODOS MIS “NUEVOS” Y VERDADEROS AMIGOS COMO ASÍ TAMBIEN A SUS RESPECTIVAS FAMILIAS. ELLOS COMO ASÍ TAMBIEN MIS VECINOS, PESE A LA IMPUTACIÓN QUE TENGO SOBRE MIS ESPALDAS Y AL OCULTAMIENTO DE MI PASADO, ME SORPRENDIERON Y SIGUEN SIÉNDO MIS AMIGOS AL DÍA DE HOY. ES PARA MÍ UN GRAN HONOR QUE ME PERMITAN SER SU AMIGO.

 

Claudio Kussman

PrisioneroEnArgentina.com