¿Podrá la caballería norteamericana rescatar a Venezuela?

La ciudadanía ha estado en esta horrible situación desde hace bastante tiempo: El país acaba de salir de un período de limitación eléctrica que ha estado en vigor desde el pasado mes de abril, durante el cual los apagones eran comunes. En mayo, el país declaró un estado de emergencia cuando la inflación alcanzó un 180 por ciento, los supermercados se vaciaron, y la escasez de alimentos se tornó incontrolable.

La situación económica del país ha llegado a ser tan grave que ahora, una cosa parece clara: Algo tiene y debe suceder. Muchos expertos economistas creen que un default, o algo peor, un total colapso económico, es inevitable.

Un referéndum para revocar el presidente del país, Nicolás Maduro, ha ganado casi dos millones de firmas, y hay rumores sobre un restablecimiento de las relaciones diplomáticas con los EE.UU. a la luz de la crisis económica. Suena más a una expresión de deseos. Siempre son los malditos Yankees, pero cuando la cosa arde, todos esperan a la caballería norteamericana.  Sin embargo, la mejora de las relaciones exteriores con el país del Tío Sam, harían poco para aliviar el día a día y el sufrimiento que muchos venezolanos han estado experimentando mientras ven como se hunde el país bajo las inoperantes garras de Maduro. ¿Pero qué puede hacer Estados Unidos por Venezuela? El diálogo con Maduro, por supuesto, no es posible así usted fuera presidente de una colombófila. Barack Obama ha declarado a Venezuela amenaza a la seguridad por un año más.  Asimismo, Obama indicó que el país sigue presenciando actos represivos en las protestas contra el Gobierno de Nicolás Maduro, detenciones arbitrarias de opositores y manifestantes, además de una gran corrupción gubernamental. A este punto, más que “hacer algo” Washington solo aconseja a los dirigentes venezolanos “escuchar la voz del pueblo”

Venezuela es rica en petróleo, pero su fuerte dependencia de la exportación de petróleo que, junto con las políticas monetarias y de los productos básicos de fijación de precios de su gobierno, ha empujado a su economía al caos. A nivel mundial, el precio del petróleo se ha reducido drásticamente en los últimos 20 meses, lo cual es una mala noticia para los varios países que dependen en gran medida de la venta del oro negro. Las exportaciones de petróleo han sido responsables de 95 por ciento de los ingresos de las exportaciones de Venezuela y casi la mitad de los ingresos de su gobierno. Y en 2015 solamente, los ingresos procedentes de las exportaciones de petróleo y de Petróleos de Venezuela (PDVSA) se han desplomado en más del 40 por ciento.

¿Pero es el descenso del precio de petróleo enteramente responsable de la destrucción de la economía del país? No exactamente. Hay un montón de países que han dependido en gran medida de aceite para su estabilidad económica, y cuya situación todavía no es tan grave como la de Venezuela. Arabia Saudita, por ejemplo, obtiene el 90 por ciento de sus ingresos de exportación y alrededor del 40 por ciento de su PIB de la venta de petróleo. Pero el país ha sido aparentemente más proactivo y dispuesto a cambiar su estrategia económica, a saber, mirando en la diversificación de su economía y hacer recortes en su sector público, con el fin de hacer frente a la caída del precio de su producto más valioso. Es decir, no se quedaron de brazos cruzados.

En Venezuela, la formación de agujeros en los precios del petróleo ha drenado de manera efectiva las arcas del gobierno. PDVSA vierte dinero en muchos de las llamadas "empresas sociales", incluyendo tiendas que ofrecen productos de un precio controlado, política que ha sido impuesta desde que Hugo Chávez estaba en el poder. Pero los límites de precios en los productos básicos han hecho que muchos de los productores del país dejaran de fabricar esos productos de primera necesidad, ya que sólo podían hacerlo a pérdida. Por lo tanto, Venezuela importa una gran cantidad de sus necesidades, pero el colapso de los precios del petróleo ha limitado su volumen global de negocio, lo que ha producido la escasez de productos de consumo. Así que los vendedores del mercado negro han aparecido, cobrando precios exorbitantes. Al mismo tiempo, el sistema de importación legal es un abierto y vergonzoso fraude, en gran parte debido a los controles de divisas mal concebidas del país.

Un futuro más negro que el petróleo parece aguardar a los caribeños, sin un líder medianamente inteligente y con una población que desde hace tiempo recolecta alimentos directamente de los cestos de basura.

 

Fabian Kussman

PrisioneroEnArgentina.com

Julio 06, 2016