“QUIÉN INGENIÓ AL PERONISMO”

*El cerebro oculto que cambió la política argentina*

-SI TIENE ANALOGÍA AL GOBIERNO *CRISTINISTA-KIRCHNERISTA*, *NO* ES PURA

COINCIDENCIA-

Raúl Apold, fue el encargado de las comunicaciones del régimen peronista en

Argentina entre ‘1.946 y ‘1.955.

Su nombre es bien conocido entre los que tengan edad y especialistas en

aquellos años y el caso, de su cargo siempre era y es un verdadero misterio.

Quizás éste funcionario de bajo perfil haya sido *la persona más poderosa

del régimen*, después de *Juan y Eva Perón*…

“Apold, es el secreto mejor guardado en el peronismo”

En una, era en que los medios de comunicación enfrentaban y aún hoy,

desafíos formidables en Ecuador, Venezuela y nuevamente en Argentina, el

legado de Apold cobra una actualidad apremiante.

Apold convenció a Perón de renombrar a su organización *Partido Peronista*, *no Justicialista* a fines de ‘1.946, y asimismo que éste funcionario construyó desde el Estado el imaginario del *peronismo clásico* tal como lo conocemos hasta hoy.

La trayectoria profesional de Raúl Apold antes de ‘1.946, dandi, periodista con contactos políticos, representante de artistas de cine y cabildero para los estudios Argentina Sono Film.

Muestra su ascenso sigiloso y seguro dentro de la estructura de poder, inicialmente como director del diario *Democracia que respondía a Eva Perón* y director de noticieros cinematográficos, como articulador de *ALEA*, el conglomerado de medios de comunicación del cual *Juan Perón era parcialmente propietario*, y más tarde como “Director general de Difusión entre ‘1.947 y ‘1.949”.

Prontamente Apold fue promovido a “Subsecretario de Informaciones” y ejerciendo su influencia en la estrategia oficial para controlar los medios de comunicación…

“La confiscación de papel prensa, la compra de radioemisoras con fondos reservados, la nacionalización del diario *La Prensa y el exilio interno de artistas y escritores*”

También Apold controlaba a través de la “Dirección de Asuntos Especiales” que, con corresponsales en todo el país, funcionaba como una *red de inteligencia* para informar al presidente sobre la lealtad de sus funcionarios. El ascenso de Apold a *Secretario de Informaciones y su acercamiento glamoroso a la industria internacional del cine*, su nunca esclarecido rol en el asesinato de Juan Duarte, hermano de Eva, su salida del cargo como parte de una tardía renovación del gabinete en ‘1.955, su exilio y su opaco regreso a Argentina en los años sesenta.

Esto genera ambigüedad sobre algunas interpretaciones...

“De modo tal, Eva Perón era la candidata favorita para acompañar a su esposo en la fórmula presidencial en ‘1.951”

Cuando la propuesta fue lanzada en un masivo acto, ella resistió la candidatura, no obstante, fue una cuidadosa puesta en escena, era las  *reticencias de Juan Perón*, *la oposición del ejército* e hicieron público además intencionalmente, *los efectos de su enfermedad como principales causas del renunciamiento*.

Éste suceso masivo fue *coreografiado por Apold*, como asimismo, el renunciamiento de Evita, constituía también  parte del plan.

Apold, dejó una ventana para observar procesos históricos más amplios,  el ascenso de Perón y su caída, las facetas menos democráticas de su régimen y los mecanismos históricos de *control de la prensa*. Y como toda buena reflexión, la semblanza de Apold, nos invita a problematizar aquel pasado, en el presente –durante los últimos 12 años-.

Esta preocupación es explícita desde las primeras páginas, que narran un encuentro del ex presidente Néstor Kirchner con un viejo peronista que conocía los secretos de Apold en ‘2.009, poco antes de la presentación de un proyecto de ley destinado a debilitar al *Grupo Clarín*, un conglomerado de comunicaciones adverso al gobierno.

A pesar del tratamiento crítico de éste personaje oscuro, El hacedor del peronismo constituye una extraña reivindicación de la *tradición justicialista argentina*. El movimiento político fundado hace casi siete décadas alberga, junto a su historia más autoritaria, una poderosa tradición que cuestiona la verticalidad cultural y la pretensión hegemónica de cualquier discurso construido desde el Estado.

El renunciamiento de Evita, uno de los *mitos fundacionales*, éste hecho también constituyó una escenificación para que Perón no fuera obligado a poner otro candidato a vicepresidente.

La relación entre el *peronismo y el periodismo* ha sido siempre de extrema tensión por el carácter propio del primero de no compartir el poder con otros actores institucionales...

“La Justicia, la oposición política que se expresa en el Congreso y, la prensa, han sido blanco de esa tensión que se manifiesta, sobre todo, en una necesidad de control configurada de distintas maneras, acaecimiento contemporáneo, en el Kirchnerismo-Cristinismo, aún”

Esta tensión y un nombre que para ella constituía un misterio, el de Raúl Alejandro Apold, a quien algunos llamaban el *Joseph Goebbels* a mediados de los años ’40, se trató de ser *El inventor del peronismo*, el cerebro oculto que cambió la política argentina.

Fue Secretario de Prensa de Perón y estratega de las políticas comunicacionales y del fomento del cine en los dos primeros gobiernos peronistas, un hombre exitoso a quien Perón consultaba en forma constante.

Acontecimientos fundacionales del peronismo, como el 17 de octubre o el renunciamiento de Evita, fueron planificados y *escenificados por Apold*, situando a disposición de esas mitificaciones todo el aparato del Estado.

Personaje oscuro, como digo “es el secreto mejor guardado del peronismo”. Si Apold hubiera crecido demasiado, quizás Perón, lo hubiera aislado, dada la desconfianza propia y normal de los líderes argentinos que se consideran dotados para la conducción individual…

“Al ocultarse la figura de Apold, también se ocultaba la génesis del relato peronista, que es la teoría de mi glosa”

El vínculo de Apold con *Él tres veces presidente argentino* se, remonta a un tiempo anterior a la revolución de ‘1.943, dado que había ocupado la función pública en el Ministerio de Trabajo. El multifacético funcionario fue una suerte de lobista, publicista, relacionista público, periodista y comunicador brillante, dueño de Argentina Sono Films, que tuvo enorme injerencia en todas las leyes sobre cine, en las decisiones comunicacionales, en el contrabando de películas vírgenes.

Cuando Estados Unidos mantuvo un entredicho con la Argentina y el material fílmico no se conseguía. Apold ató asociaciones sólidas con directores y artistas, y se ocupó de menesteres trascendentes como ejecutar la expropiación y confiscación del diario *La Prensa* que, en su hora, era el diario de mayor tirada y penetración en la opinión pública.

Perón, Apold, Kirchner, y Doña Reina Cristina...

“Se supo por un viejo dirigente justicialista, que se entrevistó con Néstor Kirchner en la quinta presidencial de Olivos, del interés que Apold despertaba en el fallecido ex presidente Juan D. Perón, Kirchner citó al dirigente en cuestión para saber cuáles eran los aportes concretos de Apold a la construcción del *relato peronista*, y así plagiarlo”

El visitante, fue testigo del brillo en la mirada del ahora difunto Kirchner cuando le contó que, siguiendo las precisas sugerencias de Apold, Perón había volcado recursos hacia el cine y los artistas que lo siguieron, siendo el brazo ejecutor que compró, por orden de Juan Perón, medios económicamente debilitados, *complicándoles la existencia a los que no se dejaban comprar*.

“Apold fue un instrumento brillante en la historia argentina. *No existiría peronismo sin Apold* y me llamó la atención de que se supiera tan poco de su vida pública y privada. A través de Apold, yo ambicionaba investigar y saber cómo fue el aparato comunicacional construido desde el Estado durante el peronismo”

La decisión política de construir un *leyenda peronista* fue fundamental en el crecimiento del peronismo como movimiento nacional y popular. “Apold no estuvo interesado en la ideología aunque había leído a *Goebbels, que fue el ministro de propaganda nazi*, un personaje fundamental en la construcción de la narración nazi. Fue un gran productor general y se encargó de la teatralizar mitos fundamentales”...

“¿Quién es el *Apold* del kirchnerismo?”

“No hay un Apold kirchnerista, porque él, tuvo un papel integral en los dos primeros gobiernos peronistas”

*Hoy su rol en el kirchnerismo está repartido entre varios funcionarios del Gobierno*. Las grandes puestas escénicas corren por cuenta de *Javier Grossman*, ex titular de la *Unidad Ejecutora del Bicentenario y creador de Tecnópolis* -es una mega muestra de ciencia, tecnología, industria y arte-.

En otras áreas, Martín Sabbatella a cargo de la AFSCA, quien se ocupa del control de los medios de noticias, y la vigilancia del papel para los medios gráficos estaba en manos del malhechor Guillermo Moreno, ex Secretario de Comercio, la recitación era resorte del jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, y hasta el Secretario Legal y Técnico, Carlos Zannini, interviene en esa construcción de la poesía kirchnerista”, *en procura de trazar un puente entre peronismo y kirchnerismo*.

Sin la ley de medios y la avanzada del Gobierno nacional sobre los medios independientes, con el foco puesto en el *Grupo Clarín*, ella no hubiera tenido la necesidad de darle visibilidad a un personaje deliberadamente ocultado por el peronismo.

Retomando el cerebro oculto del peronismo, *Apold*, en aquellos años, manejaba una estructura de comunicación de 1.500 personas a su servicio. Tratándose de las décadas del ‘40 y el ‘50, significando un número exorbitante de empleados al servicio de la comunicación, eso sin contar los *Servicios de Inteligencia*.

“Apold no hubiera sido posible sin Perón”. Ya entonces Perón había viajado como oficial de Inteligencia a Europa durante la Segunda Guerra Mundial. Vio el despliegue del aparato *fascista* y le hipnotizó. Fue también un fenómeno de época. Porque en los Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt también le dio un lugar central a la comunicación”

Un militar, el teniente coronel *Ángel Zuluaga, un impulsor de la aviación civil en la Argentina, presentó a Apold a Perón*. En aquel momento el desarrollo de la aviación era una metáfora de avance y desarrollo, por lo que allí estuvo Apold para darle andamiaje en la difusión.

Libros, películas y actos vinculados con esta nueva industria argentina, lo tuvieron como encantado constructor de una fábula en los medios.

El poder de daño de Apold era ilimitado, no obstante, muy fullero. No se pasaba nunca de punto, al extremo de mostrarse siempre discreto “después de tirar la bomba”. Las decisiones las tomaba Perón, y vendrían o no, por añadidura. El sólo hacía su trabajo. Y lo hacía tan bien que en ‘1.950, después de cargarse a varios funcionarios, sin que ninguno de ellos hubiera tenido la posibilidad de defenderse, Perón creyó llegado el momento de otorgarle la *Medalla de la Lealtad*…

“Lo que se dice, un hombre al servicio de una causa y de un líder”

Si algo desvelaba a Perón era el trato de Eva Duarte con su díscolo hermano Juan. A pesar de los consejos cariñosos de Eva a “Juancito”, éste empezó a inflar desmesuradamente su patrimonio…

Una casa, una estancia con muelle privado, studs de caballos de carrera, autos importados, aviones. Manejos discrecionales de cuentas bancarias en el exterior y una vida completamente dislocada que enfurecía a Perón y que marcaron el final de Juan Duarte.

Algunas versiones apuntan…

“Pudo ser el propio Apold quien acabó con la vida de Duarte para liberar a su líder de, los desmanes que lo dejaban expuesto”

Con la discrecionalidad que tenía también se, le atribuye a Apold el armado de listas con los artistas prohibidos y los que podían trabajar. Se jactaba de no dejar nada escrito, porque gracias a su memoria, sólo tenía “listas mentales”.

Entre los que *no gozaron de su bendición* figura *Hugo del Carril*, la voz de la marcha peronista, y éste escribió en su libro, que “Durante dos años Apold me hizo la vida imposible”. Dos años en que siendo amigo del General, no podía llegar a él porque me bloqueaba, -determinaba en su escrito Hugo del Carril-. Ocurrió que el hermano de Perón se enteró de mis sinsabores y me mandó llamar”.

En sinopsis…

“Del Carril vio a Perón y recuperó el trabajo”

Lo que cuenta en esta anécdota, son las razones de la prohibición impuesta por Apold. Del Carril era controlado por la Dirección de Asuntos Especiales por sus simpatías comunistas.

Poder sí, ideología no. A Apold le interesaba el poder para cumplir objetivos, y no tanto la ideología, siendo el creador de los grandes eslóganes del peronismo...

“Perón cumple y Evita dignifica”

-Puso a Eva Duarte en el centro de la política de su tiempo-

Hasta entonces, Apold le reservaba una gran carrera cinematográfica, estando en control del cine y los medios, no obstante, Perón no quería sucesores. No confiaba en ellos. Y la única manera de evitarlo era introduciendo de pleno a Eva Perón en la escena política.

Para que todo saliera según lo previsto por el ex presidente argentino, “había que construir dos mitos fundacionales, el 17 de octubre y el *renunciamiento que no fue tal*. Fue una gran puesta en escena para que Perón no fuera obligado a colocar otro candidato a vicepresidente, como se le exigía. Él quería a Quijano, que ya estaba muy enfermo y terminó muriéndose muy poco tiempo después. Y así se distrajo a la opinión pública”.

Que el peronismo fuera el único partido político que en el mundo llevó el nombre de su líder vivo también fue obra de Apold.

Se llamó partido peronista hasta ‘1.947, cuando Perón decidió que se llamara *justicialista*.

Todos los ministerios, las gobernaciones, el Congreso y las fuerzas de seguridad fueron puestos al servicio de la narración peronista. Es decir, el aparato del Estado, sin fisuras, se convirtió en el gran equipo de producción de una leyenda que cautivó fervorosamente a una buena parte de la opinión pública, con una marcada división en la sociedad respecto del otro sector que no se dejaba persuadir.

Así hablaba Apold a finales de los años ‘40 cuando, luego de una purga en el gabinete del gobierno, sobrevivió con altas calificaciones y el beneplácito de Perón…

“Vivimos un momento excepcional de la historia argentina. Nuestra Patria, conducida por el más preciado de sus hijos, ha roto la inercia y la modorra que encadenaba las ansias populares y se ha puesto en marcha por un amplio sendero reivindicatorio y solidario”

Un atajo reivindicatorio que presupone la independencia económica, la dignificación del hombre y la multiplicación de los índices de solidaridad y cooperación. Palabras con ecos en la actualidad.

Mitos fundacionales. Al referirse a uno de los hechos fundacionales del peronismo como es el 17 de octubre, la autora dice:

“Fue el primer mito construido desde el aparato de comunicación del gobierno, a instancias del propio Perón, apasionado lector de las tragedias de Eurípides y devoto de los ritos masivos que había visto en la Italia de Mussolini. Se trataba de poner, deliberadamente, un punto de inicio a una nueva etapa de la historia. No es que el 17 de octubre no haya existido como fenómeno social. Lo que distingue a esta de otras movilizaciones populares, a lo largo de la historia, es que los responsables de la comunicación del gobierno tomaron la decisión consciente de colocar ese episodio como el momento del origen, donde todo comenzó, el día exacto en que el pueblo reclamó por su líder preso y quien gobernaba no tuvo más remedio que acatar lo que la asamblea popular exigía”.

Sin embargo, todas las imágenes sobre el 17 de octubre que llegan a nuestros días, con la Plaza de Mayo colmada de gente y muchos mojando sus pies en la fuente, son posteriores a 1945. Concretamente en 1948 se produjo, según la autora, el gran salto cualitativo en materia de comunicación, incluyéndose –por decisión de Raúl Apold– a Eva Duarte como protagonista del mito fundacional.

Los diarios peronistas y otros afines al gobierno comenzaron a mostrar fotos de Eva Perón recorriendo barriadas humildes para organizar el respaldo de las masas a su líder preso, cuenta Silvia Mercado. “Esto no fue cierto, pero tampoco nadie lo discutió”, dice.

“El ‘Perón cumple’ recorrió el país de punta a punta”, cuenta Mercado, pero a Apold lo desvelaba la inclusión de Eva en la primera línea de la comunicación oficial. Unidos Perón y Eva le daban a la acción política proyección hacia el futuro, señala la autora del libro.

Cuando se le ocurrió lo de “Evita dignifica”, Apold soportó con estoicismo varias críticas. Que el verbo no era el adecuado, que no era de uso cotidiano, y se propusieron sinónimos como “protege”, “enaltece” o “engrandece”, que no convencieron al constructor del peronismo. Hasta entonces, Eva Duarte no tenía ninguna vinculación con los pobres ni había tenido injerencia en el ascenso de Perón a la presidencia. Todo cambió en junio de 1948 cuando se creó la Fundación Ayuda Social María Eva Duarte de Perón. A partir de entonces, investigó Mercado, los locutores de la cadena estatal de radio tenían la directiva de repetir el eslogan “Perón cumple, Evita dignifica” seis veces en cada evento deportivo que se transmitía por radio.

Todo ese entramado simbólico, que llega hasta nuestros días, no se fue dando espontáneamente al amparo del clamor popular ni mucho menos. Fue una construcción planificada y deliberada desde el aparato del Estado. Como, de muestra, el escudo peronista que se diseñó y fabricó desde la Dirección de Publicidad del Estado. A mediados del año ‘1.949, el fabricante Ángel Guzmán, no daba abasto con las remesas de escudos peronistas demandados por la gente y alentados como símbolo de identificación desde el aparato comunicacional.

Cuando Eva Perón murió, luego de que en sus últimos días Apold hiciera publicar en la prensa adicta noticias falsas en las que se informaba sobre su mejoría de salud, de la cabeza del personaje emergió el comunicado de prensa más recordado de la historia argentina…

“Cumple la Subsecretaría de Informaciones el penosísimo deber de informar al pueblo de la República que a las 20.25hs ha fallecido la señora Eva Perón, *Jefa Espiritual de la Nación*”

Como su capacidad de control era extensa, apenas se extinguió la vida de Eva Perón, llamó a la fotógrafa Annemarie Heinrich, que tenía numerosos negativos de fotos de la difunta, para retirar todo el material fotográfico.

La excusa de Apold era que iba a hacer un libro. Heinrich, le dio a entender que pretendía cobrar el fruto de su trabajo. A los pocos días, una delegación de la Policía Federal se apersonó en el estudio de la fotógrafa para exigirle las muestras fotográficas *por las buenas o por las malas*. Se trataba de imágenes de Eva antes de conocer a Perón, de modo que la intención de Apold fue borrar esa etapa en la vida de Eva, del mismo modo que había hecho con su propia vida.

A su cargo estuvo luego la gran puesta en escena de las exequias de la primera dama. Para ello contrató a un equipo de filmación norteamericano de los Estudios 20th Century Fox para filmar en colores el servicio fúnebre. Con el aporte de otro equipo local, Apold los mandó a filmar a distintas locaciones para dar al velorio y a su sepultura, “una magnitud digna de superar el paso del tiempo”.

El resultado fue un documento procesado en color en los Estados Unidos. Apold lo vio en un cine de Villa Cañís, donde se encontraba visitando a sus amigos *Daniel Tinayre y Mirtha Legrand*.

El documental se tituló…

“Y la Argentina detuvo su corazón, un producto digno de Hollywood”

“Lo extraño de éste documental es que se detiene largamente en las fuerzas de seguridad que custodiaban las filas de gente del pueblo que aguardaba ver el ataúd de Evita, ofreciendo un espectáculo de *resonancias nazis*, reforzado por los uniformes policiales de la época”

El poder de Apold se agotó con el exilio de Perón. Su encuentro con el viejo líder en Puerta de Hierro, España, no fue el mejor, luego de haberle servido durante dos gobiernos, quizá porque Perón ya no estaba interesado en él, o porque Apold tenía demasiados enemigos luego de sus tejes y manejes en el mundo del periodismo y del espectáculo, o simplemente porque los tiempos habían cambiado y Perón estaba ya casado con Isabelita, lo cierto es que no encontró hueco para reinsertarse en la resistencia, a la espera del regreso.

Murió en 1´.980 en el policlínico bancario de Buenos Aires y su viuda sólo denunció como patrimonio una doceava parte de una bóveda –palabra muy leída en estos días– en el cementerio de la Chacarita. De todos los medios que trataron su muerte, sorprendió Crónica, que tituló…

“*El Padrino*, su breve obituario”

Después del golpe de ‘1.955, la consigna fue “eliminar a Apold de la vida de todos y evitar su recuerdo”. Había sido sometido a un proceso por la llamada Revolución Libertadora y también por la Justicia, dado los presuntos manejos irregulares de fondos públicos a su cargo.

Mi modesta conclusión al trazar un puente entre el pasado y el presente, deja buen material para el debate…

“Desde la recuperación de la democracia, la tensión entre los gobiernos y las empresas de medios ha sido permanente”

“Nunca antes en estos años tuvo las aristas que hoy registra. *Editores que dicen escribir con el casco puesto”, funcionarios que agreden a periodistas para ganar la confianza presidencial, medios sin pauta oficial, informadores que reciben sueldos del Estado por atacar a colegas, todo se ha vuelto una obsesión temeraria”

En mi epílogo, rescato en relación con el entramado de medios que Apold creó para Perón, y la imitó el Kirchnerismo…

“La Prensa del Estado popular, pagada con el dinero del pueblo, fue expropiada en bloque por la Sazón reaccionaria y se usó para engañar y perseguir al habitante, a veces sin cambiar de elenco

Logrando así, el puente entre el peronismo y el kirchnerismo”

 

Dr. Hugo José Naranjo.-

-El Pulso del Columnista, fan de los contenidos con convicción irrebatible-

-Y escritor de cartas y narraciones de sueños –

“Doctorado honoris causa y Máster - MBA Nacional e International.

“Executive en Dirección de Proyectos y Empresas”

Hugo José Naranjo