Reformar malas ideas

El horrible ataque a la discoteca Pulse en Orlando ha dejado un montón de preguntas sin responder. Omar Mateen, quien en cuestión de minutos dejó un tendal de cuarenta y nueve muertos y más de cincuenta heridos, es el tópico de un debate en el cual no se establece la motivación del incidente. Muchos sostienen que Mateen era un homosexual reprimido en conflicto con sus propias creencias. Se han dado a la luz una serie de testimonios de amantes secretos o clientes del local que aseguran haberle visto allí en otras oportunidades. Los llamados de Mateen al servicio de 911 exhiben que este se consideraba a sí mismo como un musulmán llevando a cabo esta horrenda masacre en nombre de Alá y del líder de ISIS. Creo que se continúa evadiendo el nexo entre la tragedia y el Islam. La gran excusa es que este tipo de asesinos no son verdaderos musulmanes porque el Islam es una religión pacífica.

No discuto que muchos musulmanes son hombres pacíficos y sostienen que la violencia no es parte de su fe. Lo que se debe combatir son las malas ideas. ¿Es el Buen Musulmán o el Mal Musulmán aquel que sigue los mandatos de la Sharia, el sistema legal religioso musulmán, que sentencia a la homosexualidad como delito cuyo castigo es la muerte? Esto es solo parte de un juego reglas. Como ciertos mafiosos que querían abandonar la organización y terminaban en el fondo de un río o aquellos terroristas argentinos que por la misma razón eran ejecutados por sus pares, los musulmanes sedientos de renunciar a la religión, también encuentran que la pena por apostasía, es la muerte.

Actos homosexuales consentidos entre adultos homosexuales son castigados con la muerte. La homosexualidad se castiga con la muerte en diez países, y todos son de mayoría musulmana. Esta condena también figura en la biblia judeo-cristiana y ha habido incidentes en el pasado sobre este tema. Aún hoy, en los Estados Unidos de América de nuestro siglo, congregaciones como la Iglesia Bautista de Westboro, en Kansas, realiza manifestaciones en las calles -en las cuales niños y niñas arrastran carteles de aborrecimiento hacia los homosexuales- exponiendo que esta clase de relaciones se pagan con una eterna visita en el infierno. La libertad de expresión es preciado tesoro inviolable. La utilización de menores en cualquier cuadro de odio, me parece un abuso. De todas maneras -y yo no soy ni pienso ser un defensor de religiones- hasta ahora estos no han cobrado vidas humanas.

La biblia, según observamos en Levítico 20;13, nos dice que “Si un hombre se acuesta con otro hombre como quien se acuesta con una mujer, comete un acto abominable y los dos serán condenados a muerte, de la cual ellos mismos serán responsables”. Ahora, ¿Es el Buen Cristiano o el Buen Judío el que no acata esto, o el malo? Es decir, ideas perversas hay en todos lados. Muchos individuos sostienen que los cristianos y los judíos deberían tener ciertos debates para discutir si la palabra de Dios no se puede modificar como dice Jesucristo en el Nuevo Testamento, o se debería suavizar su mensaje. En pocas palabras, actualizar la data.

Esto mismo es válido para el Corán y por lo que tendrían que pujar los musulmanes que realmente pugnan por la paz.

 

Fabian Kussman

PrisioneroEnArgentina.com

Julio 07, 2016