S.I.A. (Sistema

de Indefensión

Argentino)

 

 

El último recurso antes de ingresar en la burbuja de la Indefensión Aprendida -en Argentina, no es subjetiva la sensación de no poder hacer nada ya que no existen coyunturas reales de cambiar una situación aversiva- es recurrir a nuestros representantes. La sordera elaborada como método de nuestros políticos abraza el destino incierto de ciudadanos oprimidos. Nunca hay respuestas a inquietudes sobre temas comprometidos. El miedo a ser envuelto en polémicas que arrasarían con la popularidad (Léase riesgo de votos, pérdida de contactos, peligro de aislamiento) hace que senadores y diputados no se expidan sobre un tópico que pareciera escaldar manos que saludarán a otras y serán utilizadas para escribir proyectos de leyes que no cambiarán el curso de la historia. Lesa Humanidad crea un reflejo automático en un gran porcentaje de dirigentes cuando deben expedirse al respecto. La mirada cambia de rumbo y la conversación se pierde en el espacio. Es hoy -hay que admitirlo- políticamente correcto sentenciar que “Los juicios deben continuar y los culpables deberán pagar sus penas” como dijo Claudio Avruj, sin distinguir que políticamente imparciales sus expresiones deberían haber sido “Los juicios deben continuar, y de haber culpables, deberán pagar sus penas”. Una vez más, un político argentino temeroso, prefiere quedar bien con las masas que hacer lo correcto.

La Iglesia se ha modernizado. Los feligreses pueden confesarse por email, la cantidad de “Ave Marías” se conocerá cibernéticamente. Las vías de comunicación son varias. Decenas de páginas web indican como contactarse con Su Santidad Francisco, con el obispo de la región, con el párroco local. Pero esta vía de comunicación no tiene dos senderos. Estos caminos se cortan cuando se trata de conseguir una respuesta. Aquellos que se aferran a la fe (O creer en lo que no se ve) hacen exactamente eso.

Conseguir una respuesta desde la Casa de Gobierno es todo un poema Homérico. Cartas no son recibidas ya en la recepción de la Casa Rosada. Es ingenuo suponer que el presidente tenga tiempo para dedicarle a una causa que pone en peligro no solo un sistema de justicia, sino una vida humana. Tal vez el asistente de la secretaria de un asistente podría ser el encargado de estas odiseas. Un claro ejemplo -infiero- es el asistente del asistente del doctor Alberto Asseff, único entre miles de cartas, contestando sobre el tema equivocado. Conseguir una respuesta firme de un político es conseguir la prueba de la existencia de Santa Claus.

¿Qué mejor que exponer la historia de un hombre inocente acusado sin pruebas para un debate entre defensores y detractores de los sistemas judiciales?  ¿Cuán atractivo es el relato de un hombre sin posibilidad de que su voz sea escuchada para plasmar en el comentario de opinión de las 13 horas en una radio vecinal? Sin embargo, el tema tabú corta la onda corta. El periodismo busca polémicas sin quemarse las manos. Como ya lo dijera el gran propagandista Horacio Verbitsky “Periodismo es difundir aquello que alguien no quiere que se sepa. El resto es propaganda”. Aquellos que pregonan “aires de cambio” solo manifiestan una expresión de deseos.

Hasta ahora, nada ha cambiado con Cambiemos.

 

PrisioneroEnArgentina.com

Enero 05, 2016

Por Fabian Kussman