Soy un zonzo

A lo largo de la vida me he considerado una persona normal y seria, que se esforzó en cumplir con lo que consideró una misión. Sé que  no cometí hechos de los cuales me arrepienta o me avergüencen y siempre traté de ser solidario con el prójimo.

También sé que como cualquier ser humano he sido falente, pero consiente de no  causar mal a nadie. Pese a lo cual desde hace 20 meses estoy en prisión con un futuro incierto y así le traje problemas a mi familia.   Ahora bien, en la otra cara de la moneda veo a un extrovertido  OMAR “CABALLO” SUÁREZ, que si bien hoy también está detenido, sus tiempos y sus motivos no son iguales que los míos.  Él seguramente se asegurará de recibir un trato preferencial. También hay numerosísimos abogados ofreciéndose a tomar su defensa, y  muchos pensando a futuro, lo seguirán apoyando por las dudas. Acorde a las fotos que acompañan estas líneas, quizás también un Papa o mejor dicho DOS PAPAS, recen por él. Haciendo un balance y recordando que con mi familia gastamos tiempo dinero, en enviarle desde EEUU cartas, tanto al Papa (67) como también a todos los miembros de jerarquía de la iglesia en Argentina (110), sin que ninguno nos contestara. Ni hablar de otras 1100 misivas dirigidas a las autoridades del gobierno elegido democráticamente en tres oportunidades  y a los de este, que nos está Cambiando, con igual resultado: el silencio. Concordaron en no responder y no querer saber  lo que nos ocurre.  Viene al caso un dicho que recuerdo -en mi infancia- haberle escuchado a mi abuelo: “El vivo vive del zonzo y el zonzo de su trabajo”. Evidentemente  me he equivocado en la vida y así afirmo que SOY UN ZONZO.

“Todos los que parecen estúpidos, lo son y, además también lo son la mitad de los que no lo parecen”.

Francisco de Quevedo (1580-1645)

Por Claudio Kussman

PrisioneroEnArgentina.com

Setiembre 14, 2016