Donald Trump vs Ruth Guinsburg

Las declaraciones que no debieron ser, por parte de una juez de la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos

Si fuera en la Argentina, sería un picnic cada día

En Argentina estamos acostumbrados a que los jueces condenen sin pruebas, rindan compromiso eterno a políticos o no tengan empacho en pronunciarse por su fanática ideología. Está instalado y aceptado en la sociedad. Esto produce un sentimiento de resignación, pero además de inquebrantable desconfianza.  

 

Ruth Bader Ginsburg, integrante del Tribunal Supremo de Justicia de los Estados Unidos de América se encontraba ante las cámaras de televisión cuando en vez de rectificarse o llamarse a silencio sobre sus críticas al candidato presidencial Donald Trump, las amplió. "Él es un impostor", dijo Ginsburg sobre el candidato republicano "Él no tiene la consistencia para el cargo por el que pugna”. La juez argumenta que Trump dice lo primero que le viene a la cabeza en el momento sin pensar o analizar previamente. Su gran ego e intolerancia hacen que bien la prensa sea amable con él o le tenga temor.  

 

Ciertos constitucionalistas llegan a la conclusión de que -si bien Ginsburg es una profesional muy respetada- un magistrado no puede, éticamente, influir con sus opiniones. Si un incidente en las elecciones -aunque muy poco probable- sucede y se debe llegar a la corte, la juez debería recusarse y excusarse de ser parte de las decisiones.

 

Trump reaccionó con su reclamo de que la juez debería renunciar.

 

"Ginsburg del Tribunal Supremo de EE.UU. ha avergonzado a todos por hacer declaraciones políticas muy tontas sobre mí Su mente se dispara -. ¡Pido su renuncia!" dijo Trump en su cuenta de Twitter.

 

Es muy raro que un juez manifieste tales observaciones sobre un político -o cualquier ciudadano en particular-. Para los más críticos (Entre los que se encuentra el presidente de la Cámara de Senadores Paul Ryan: “Los comentarios de Ginsburg estuvieron fuera de lugar”

"Para alguien en la Corte Suprema, llama la atención que se manifieste así” agregó.

 

A mi entender, si bien no hay una regla escrita en la cual los jueces pueden o no apoyar candidatos, las apreciaciones de esta juez de 83 años de edad, estarían saltando una frontera ética. ¿Podría un ciudadano/criticado sentir que la letrada oficiaría imparcialmente si un caso suyo llega a esta corte? Es raro estar de acuerdo con un individuo como Donald Trump, pero lo justo es justo -pienso, descubriendo el fuego-.

 

Fabian Kussman

PrisioneroEnArgentina.com

Julio 13, 2016