Un florista y una Flor para mi Viejo

 

Esta nota esta escrita con una emoción muy profunda porque esta vinculada a una historia que quiero compartir con mucho de mis lectores. ¿Es una cuestión privada o es una cuestión que excede lo privado? Diría que es privada pero como me deja una enseñanza enorme de vida y creo que podría hacerlos reflexionar deseo compartirla. Confieso públicamente escrita entre “lagrimas”

En la esquina de Santa Fe y Suipacha hay en la calle un florista que se llama Aldo. Es una persona sencilla, que despierta el cariño de quienes lo conocen. Solo bastaría que ustedes sin decir nada vayan a su puesto de flores y hablen con él. Siempre lo verán sonriente y con un trato que es súper amable. Transmite mucha paz y amor. Si Ud. se siente deprimido por algo vaya y conozca a este hombre y sus ánimos subirán a las nubes.

Para mi, vecino del lugar, me resulta muy difícil no cruzar la calle todos los días para decirle “Buen Día Aldo”. Ya se lo que me contestará. “Bárbaro”. Doy gracias a Dios de estar acá un día más. Confieso que me hace el día más grato y me ayuda muchísimo con solo escucharlo.

Cada dos o tres días suele decirme: tomá. ¿Qué? ¡¡¡Una flor para tu viejo!!! Él sabe lo que ha significado mi padre en mi vida con su ejemplo y sus enseñanzas. Ya no está “físicamente”, pero si se que desde el cielo, junto a Dios nos bendice a mi madre y a todos sus hijos y descendencia. Su pasaje de la vida terrenal a la otra vida “la que llamamos eterna” fue llena de paz.

Esta historia no es sólo personal, sino que deseo transmitirla porque creo que hay ejemplos que se deben divulgar. No creamos que solo son noticias las historias políticas, hechos desgraciados de la vida en nuestra Patria, sino que hay héroes y grandes que allí, están con un mensaje de amor y cariño a sus semejantes. Son “anónimos”, no son noticia en los medios de prensa.

Este es mi humilde homenaje a quien considero un ejemplo de vida: A vos Aldo con todo mi afecto.

 

Francisco Bénard