UN HÉROE EN HUELGA DE HAMBRE, COMO ÚLTIMO RECURSO


INTRODUCCIÓN: La huelga de hambre que ha iniciado el

secuestrado político Sr. Claudio Kussman y que anuncia

en este mensaje destinado a todos los argentinos, es la

respuesta a un Estado en el que no existe el Derecho y

en el que una minoría de asesinos, con cargos oficiales

o judiciales, han resuelto matar a los 2.000 secuestrados

que están en las cárceles federales, como ya mataron a

366 de ellos anteriormente. 

Esta decisión extrema no es un suicidio, es un acto heroico en el que arriesga la vida para exigir que se lo deje en libertad, como corresponde, vista la monstruosa injusticia de la que es víctima.

No tiene otro recurso. Los jueces que deberían reconocer su derecho, no lo hacen porque son sirvientes del poder de la izquierda del gobierno kirchenrista y del actual, y del veneno difamatorio de la prensa. 

Los Obispos que deberían exigir "misericordia" (si es que no tienen en el coraje de exigir justicia) en el "año de la misericordia" declarado por el más implacable de los Papas, o sea, el actual, se abstienen, violando cínicamente sus deberes “pastorales” 

Sus conciudadanos que votaron por Macri, que prometió implícitamente liberar a los secuestrados, pero viendo que no lo hace (ni piensa hacerlo como lo dejó en claro con su discurso de apertura del Congreso) no mueven un dedo para exigirle el cumplimiento de su promesa. 

En especial me refiero a sus compañeros de armas (supongo que el Sr. Kussman es militar o policía) que con una cobardía que avergonzaría a un corruptor serial, se abstienen de ocuparse del justo reclamo de sus camaradas que mueren en las cárceles de la tiranía que continúa ahora bajo la máscara cínica de la "centro-derecha" macrista. 

En fin, no tiene salida previsible por ninguna parte, entonces recurre a la extrema de arriesgar su vida para que los asesinos queden en descubierto, si es que no resuelven acatar su derecho a la libertad. 

Es necesario que todo el país sepa lo que está haciendo el heroico Sr. Kussman. Es necesario que lo sepan porque de esa manera deberán resolver si son cómplices de un asesinato, ignorando el clamor de este hombre acorralado por la injusticia, o si deciden actuar en su defensa, como deben hacerlo. 

Esta necesidad de difusión que aumenta las posibilidades de que el valiente Sr. Kussman salga en libertad en vez de ir al cementerio, afecta especialmente a los lectores de "La botella al mar", que son unos 10.000 aproximadamente. Ellos se están enterando del caso por esta introducción y por el angustioso clamor del Sr. Kussman. Si no lo difunden y si no lo hacen con la indignación que el asunto merece, serán responsables en alguna medida de su muerte. 

Cosme Beccar Varela   

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Cosme Beccar Varela