Cartas desde la Prisión

Parte Dos

 

Por Jorge Muñoz

Prisionero político

MÁS RECUERDOS

 

“Tempo fugit irreparabilis”

El tiempo pasa irreparablemente, el corazón no se detiene y por ende el cerebro continúa su actividad. Resulta difícil sustraerse a la obsesión de los problemas. Solo en pequeños recreos como la lectura, dejamos de pensar en aquello que nos preocupa.

El animal de costumbre que somos, se va adaptando a la vida que nos imponen las circunstancias.

La rutina, la convivencia, el cambio de reglas, pasan a ser parte de un nuevo mundo, desconocido para la mayoría, pero muy real para nosotros.

Es por eso que dentro de este ámbito busco también refugio en los recuerdos.

Cuanta alegría me dieron mis hijos, cuando después de una misa celebratoria de nuestros cincuenta años de casados, me sorprendieron con una cena-show en “La Goleta”, ese restaurante situado sobre el río Luján en Tigre.

Estaban además de mi familia, todos mis amigos. No faltó el vino, el champagne y una regia paella, todo amenizado por una orquesta de tango ¡inolvidable!

Vuelve también siempre a mi mente las visitas a Tandil, esa ciudad tan especial que siempre me depara nuevos paisajes, pintorescos restaurantes y la cordial atención de Alba que siempre nos aguardaba con una rica comida y deliciosos vinos. Alejandra. Una noche, luego de cenar en la casa de mi consuegra Alba, volvimos al amoroso “refugio” de Alejandra y Ceferino, junto con Olga y Rodolfo. Allí siguieron las libaciones y la música cuando desde el CD salió la voz de Sinatra, todos nos pusimos a bailar lento y muy abrazados como en los tiempos de novios. Pasada la medianoche, cada pareja enfiló a sus respectivos dormitorios. Se habían apagado casi todas las luces y me disponía a descansar cuando de pronto, se vuelve a oír la voz de Sinatra en New York, New York y el clásico descorchar de una botella de champagne ¡Pum!

No hizo falta más, todos como a una orden bajamos al salón en piyamas y devuelta nos pusimos a bailar y a brindar. Eso duró hasta cerca de las tres, pero yo hubiera querido que el tiempo se detuviera y allí comenzara la eternidad.

Los buenos momentos no son tantos, pero hay que saber aprovecharlos. Vivo soñando esperanzado que todo eso volverá y le daremos más valor aún.

 

8 DE OCTUBRE DE 2014

 

En la opera I Pagliacci, de Ruggero Leoncavallo, su protagonista, el payaso Canio, luego de matar por celos a su novia Nedda y al amante de ésta, expresa: “La commedia e finito” (La comedia ha terminado).

Sabias palabras, esto es un teatro donde en una obra, ya escrita pero de la quien nadie sabe el final, se mueven actores, partiquinos, tramoyistas, y otros complementos.

A esta obra podríamos clasificarla como una comedia dramática, porque pese a los momentos felices que tiene este vodevil, inexorablemente el protagonista sufre el dolor de la vida.

Por supuesto a los productores de la obra nunca se los ve, movieron los hilos de  su odio cumplieron con su venganza.

Los actores, acuciados por el regiseur, ajustan sus ropas, se maquillan y repasan mentalmente sus líneas.

Los tramoyistas verifican que nada quede olvidado en el decorado. El director, a pesar de su fama de histérico, se mantiene sereno, con la seguridad de que su obra será un éxito.

Levantado el telón, los actores entran y salen de escena tratando de que su papel sea creíble y se lleve los mejores aplausos.

Yo, casi sin maquillaje ni máscara encarno un personaje de pocas palabras, algunas muy duras, otras dichas con ironía. Recibo algunos aplausos pero no logro conquistar la simpatía de todos.

Cuando cae el telón se oyen fuertes aplausos, pero creo que no todos entendieron el mensaje. Mucho menos quienes deambulan por la calle y por indiferencia o apuro no saben ni de que se trata esta comedia. Ahora estoy en un nuevo escenario cuyo telón de fondo es una alta pared, alternada por cientos de puertas de gruesos barrotes y poblado de hombre viejos, quienes pese a sus agobios, mantienen una sonrisa en sus labios. Casi un rictus.

Yo trato de mimetizarme con la población. Algunas veces lo logro otras no.

Voy de la sonrisa fingida a mi habitual cara adusta. Me resulta muy difícil controlar los sentimientos. Creo que este papel no era para mí, me cuesta hacer el payaso o moverme como una marioneta. Aquí los sentimientos no son parejos. Mientras algunos rezan con mucha fe y esperanza otros lanzan rayos y centellas por sus bocas, clamando venganza.

Yo superé con creces esta última posición. Me siento como un angelito, creo que si alguien me da un impulso puedo llegar hasta una nube y quedarme allí tocando el arpa.

Aquí circulan las más insólitas versiones que van desde el futuro traslado a una cárcel más dura, hasta una amplia amnistía. Hay que pasar el día a día y dejar que Dios haga. Para mí la comedia no ha terminado aún. Yo no conozco el final pero quizás me espere una ovación de pie

9 DE OCTUBRE DE 2014

 

Atesoro dentro de mi diurnal, desde hace muchos años, una estampa del “Señor de la Humildad y la Paciencia”. Es una fotografía de una imagen de la época colonial que se encuentra en la Parroquia “Nuestra Señora del Pilar”. La misma nos muestra la figura de un Cristo, lacerado en diversas partes del cuerpo, con signos de haber soportado un duro castigo y coronado de espinas. La doliente figura está sentada. Su faz mostrando un enorme cansancio se recuesta sobre su puño derecho y el codo de su antebrazo se apoya sobre la llagada rodilla. El dorso la mano izquierda, que permanece abierta en posición de mendicante suplica, se apoya levemente sobre la rodilla del mismo lado. Nunca, ninguna imagen de Cristo me produjo tan impactante sensación de padecimiento e impetración como la figura que acabo de describir. Nunca creí, salvando las distancias, que yo también, un día, injustamente, me vería reflejado en esta imagen. No me han castigado físicamente, guardo pese a mis ochenta años un resto de fuerza para no caer y por supuesto no me han puesto una corona de espinas. No llego ni por asomo a los padecimientos de Jesús. Sin embargo, el juicio falaz al que fui sometido, las humillantes situaciones por las que me vi obligado a pasar, las cadenas, los ominosos traslados en malolientes y sofocantes jaulas ambulantes como también el encierro, fuera de mi hogar, alejado de mis afectos, me llevaron a identificarme, mínimamente, con este doliente Cristo. Quizá esta identificación provenga, no de sangrientas sanciones, sino de mi prueba en la humildad y la paciencia. Para quién tuvo mucho mando y ostentaba sus galas pobladas de condecoraciones, no es fácil ponerse en fila para recibir un plato de sopa o pedirle por favor a un carcelero para circular de un lugar a otro. En cuanto a la paciencia, tuve que entrar en el convencimiento de que en estos sistemas, judiciales, penitenciarios y burocráticos, el tiempo no existe. Cuando se habla de un día, éste puede ser un mes y si decimos un mes puede referirse a un año. Y así sucesivamente. Frente a esta realidad, donde se prueba la humildad y la paciencia, yo, simple mortal, debí protegerme con los escudos de la Fe y la Esperanza. Escudos pesados por su contenido y valor.

Espero con ellos ganar esta pequeña batalla.

SUEÑOS DE LIBERTAD

 

Son las dos de la mañana. No concilio el sueño. Fuera del pabellón se escuchan cada tanto, el rugir de las turbinas de los aviones que operan en el cercano aeródromo de Ezeiza. También se oyen los ladridos de algunos perros que como manada de lobos hambrientos, buscan entre la basura, restos de comida que desechamos de nuestro insulso y magro alimento.

No aguantando más mi estadía en la caliente y sudada cama me levanto y comienzo a recorrer los pabellones. Antes de retirarme de mi alojamiento, veo que todos duermen en un concierto de ronquidos y otros ruidos semejantes a una orquesta de cornos, oboes, trompetas y algún flautín. Antes de recorrer el amplio pasillo que divide los pabellones noto que los hombres de guardia dormitan sentados en una duermevela que los sustrae del trajinado quehacer diario. De pronto me sorprende una especie de sombra que cruza el pasillo yendo de un pabellón a otro. Es una figura achacosa de pasos vacilantes, a quien identifico con un camarada que padece daños cerebrales y que quizás se movió hacia un baño cercano y ahora busca el refugio de su celda. Vuelvo sobre mis pasos y pienso que si fuera inmaterial podría atravesar las paredes y salir al exterior.

Siguiendo el hilo de mi quimera me imagino o idealizo que sí puedo desprenderme de mi ser material. Como al impulso de una voluntad irresistible noto que mi espíritu se aleja fácilmente de mi forma humana. Así logro atravesar la gruesa pared del encierro. Estoy en un lugar descampado pero contenido por diversas y altas alambradas. Al cruzar las mismas siento una sensación de cosquilleo agradable. Luego de transitar unos doscientos metros me encuentro con una gran carretera de doble mano. Esta desierta. A lo lejos veo un coche que se acerca. Le hago señas pero no me ve. Comienzo a caminar y el silencio de la noche me produce escalofrío ¿A dónde iré? No le encuentro razón a exigirme un esfuerzo para el cual no me siento preparado. Decido volver y luego de atravesar livianamente los “obstáculos” de protección, me reencuentro con mi cuerpo que permanece inmóvil. Me incorporo al ser de carne y hueso y vuelvo a mi dormitorio. Acostado en la cama, esbozo una sonrisa. He burlado la custodia con una simpleza inimaginable.

Aquí me siento seguro. No siento la necesidad de la libertad. Puedo ser libre en el momento que quiero.

NO LLORES

 

No llores por lo que has perdido

No llores por el mal inferido

No llores por el dolor sufrido

Llora por dentro, en tu corazón.

 

Sube a la montaña y grita

Recógete en lo íntimo y ora

Sacude tu alma con fuerza infinita

Pero no llores…

 

Duro ante la prueba muestra que eres hombre

Deja el llanto que nada repara

Piensa en Cristo que en la incertidumbre

Se mantuvo manso… no lloró en la cruz.

 

Que te vean firme, sereno

Imperturbable ante la canalla

Tal como un guerrero en plena batalla

Confiado en su Dios y en la cruz de su espada.

 

                                                                                                                                Jorge Muñoz

11 DE OCTUBRE DE 2014

 

Para los años cincuenta se exhibió en los cines una película cuyo protagonista, loco de contento, cantaba y bailaba en una calle inundada por el fuerte aguacero que no arredraba al entusiasta joven. Se trataba del film “Cantando bajo la lluvia” cuyo protagonista,  Gene Kelly, expresaba en esa forma su alegría por haber encontrado un amor. De igual manera y desde hace cincuenta y seis años, mi esposa, Kitty, llueva o truene, aparece con su carita sonriente para acercarme su ayuda y su alegría.

Es el amor. Después de más de medio siglo junto, a través del cual hemos pasado penurias y también felicidades, nos hemos amalgamado, fusionado, hasta constituir un solo cuerpo. Configuración que se ha hecho fuerte en las adversidades y moldeable para el mejoramiento físico y espiritual.

Muchos pensarán, ¿Cómo es que después de tantos años de convivencia no ha disminuido el afecto mutuo, las ganas de seguir soñando y sorprendiéndose mutuamente con renovadas ilusiones?

¿Qué quiero decir con esto?

Hay un pasaje del Nuevo Testamento que explica como Jesús, para darle a sus discípulos el más  alto título, les dijo: “De ahora en adelante ya no les diré mis discípulos, sino, MIS AMIGOS.”

Dentro de esta denominación: AMIGOS, quedó involucrada toda una serie de virtudes que, además del amor, están, la lealtad, la solidaridad, el sacrificio, el desprendimiento y toda la gama de excelencias que adornan a una persona que solo busca el bien del otro.

Esa mutua amistad ha hecho que Kitty sea Ana Virtudes de Muñoz y yo me convierta Jorge de Ana Maturano.

Espero que esta sociedad conyugal, quede como una especie de ejemplo, para nuestros hijos, los hijos de nuestros hijos y sus descendientes.

24 DE OCTUBRE DE 2014

 

PEDIDO AL PAPA (enviada, no contestada)

 

Soy uno de los 1.800 presos políticos en la República Argentina.

Estoy condenado a prisión perpetua. Es por ello que me sentí conmocionado por las palabras del Santo Padre Francisco, hablando ante los juristas de la Asociación Penal Internacional, el jueves 23, en el Palacio Vaticano.

Entre otros conceptos Jorge Bergoglio Expresó que “La condena perpetua es una forma oculta de la pena de muerte”. Luego continuó: “Todos los cristianos y los hombres de buena voluntad están llamados a luchar por la abolición de la pena de muerte, sea legal o ilegal, y en todas sus formas, sino también con el fin de mejorar las condiciones carcelarias en el respeto de la dignidad humana de las personas privadas de la libertad. Esto lo conecto con la condena a cadena perpetua, que es una pena de muerte oculta, y por eso la hice cancelar del Código Penal Vaticano”.

Más adelante el Papa agregó: “ …en estos tiempos, políticos y medios, incitan con frecuencia a la violencia y a la venganza, siempre a la búsqueda de un chivo emisario. L a Iglesia no solo apunta contra la pena capital sino que desenmascara las llamadas “ejecuciones pseudojudiciales” cometidas por los agentes públicos (léase jueces) cometidas “detrás del biombo del Estado”.

Francisco condenó también la “tortura sicológica a que son sometidos los presos en los lugares de detención”.

Por supuesto estos sabios conceptos no son tenidos en cuenta por un Estado de “derechos inhumanos” y tampoco por quienes actúan como “ejecutores o sicarios judiciales”.

Tengo 80 años y me considero un “condenado a muerte”.

 

                                                                                                                             Jorge Muñoz

8 DE NOVIEMBRE DE 2014

 

 A MI ESPOSA

 

Te veo venir y aparece el sol de tu sonrisa. Un abrazo profundo y un beso sellan nuestro encuentro de los fines de semana. Mientras gozamos de nuestro clásico desayu8no de café con facturas, nos pasamos las últimas novedades: los nietos, los hijos, los amigos y los arreglos que siempre necesita nuestra casa.

Me causa gracia cuando me mirás a los ojos y me preguntás con gesto ingenuo: ¿Cómo me ves? Yo, con la parquedad que me caracteriza, te contesto: “Bien, como siempre”. Pero adentro me quedan mil cosas para decirte y cobardemente me las guardo.

Me cuesta decirte que te veo como la vez primera; pero aún mejor. Más fuerte y segura, con entereza y voluntad inquebrantable. Más mujer.

Tu cara no ha cambiado, tu piel sigue siendo suave, tus ojos brillan más y la silueta de tu boca ha quedado implantada, mezcla de bondad y de alegría.

Tiempo de dolor. No. De sufrimiento, tampoco. Es tiempo de Adviento, de Esperanza, de buenas noticias. La Fe lo puede todo.

Pronto tendremos todo el tiempo disponible para que nos brindemos caricias, besos y esta prueba pasará como un mal sueño. Una pesadilla olvidable.

Hoy es el día de la Inmaculada. Hagamos como todos los domingos. Tomémonos de la mano y vayamos al encuentro del Señor.

 

                                                                                  Chiche

MES DE DICIEMBRE

 

Carta para los lectores de La Nación (no fue publicada)

 

“PAPA NOEL” PRESO

Sr. Director: ¿Sabía Ud. Que el nieto del creador del personaje “Papa Noel” o “Santa Claus”, se encuentra en calidad de preso político en la cárcel de Ezeiza (Pabellón 19, para adultos mayores) a raíz de un proceso insustancial, sin pruebas ni testigos válidos y a quién el tribunal que lo juzgó en Rosario le impuso arbitrariamente una pena de 22 años de prisión?

Se trata de Cesar Lucio Nast, nieto de Thomas Nast, dibujante publicista que creó la figura clásica, rechoncha y con barba, inspirado en las leyendas y personajes que conoció de sus ancestros nórdicos.

Posteriormente, en 1865, Thomas Nast, vendió sus derechos publicitarios a la firma Coca Cola. Hoy esa imagen, paternal y bonachona es un icono mundial de paz y concordia.

Metafóricamente hablando es por ello que resulta inconcebible que la insensibilidad pública permita retener en una cárcel  a un “descendiente de Papa Noel”.

Solo una justicia absurda y prevaricadora puede emitir semejante pena a un jucio írrito, es decir nulo, y amañado, burlando los elementales principios del Derecho y la Constitución.

Los niños en su inocencia, seguirán aguardando con esperanza que Santa Klaus penetre por la chimenea trayendo regalos y juguetes.

Nosotros, con mucha Fe, seguiremos con mucha Esperanza, aguardando la liberación de esta injusta cautividad.

 

                                                                       Jorge Muñoz

MES DE DICIEMBRE

 

Para Carta de Lectores de Clarín vía E Mail ( No se publicó)

 

Me complace la noticia de que una comisión del Senado de los E.E.U.U. denunciara las torturas aplicadas por la CIA a prisioneros afganos detenidos en Guantánamo acusados de terrorismo, sin la salvedad de un proceso legal.

Pero también me indigna comprobar que por parte de nuestros legisladores no haya surgido una comisión similar que investigara las más de 300 muertes de detenidos políticos, acusados por supuestos delitos de Lesa humanidad), cuyos decesos han ocurrido mientras se encontraban encarcelados en las prisiones de Marcos, Paz, Ezeiza y otras.

Mientras tanto, más de mil detenidos, en su gran mayoría con edades que van de 70 a 90 años, están aguardando la muerte en cautiverio.

Tal como lo dijera el Papa Francisco: “La prisión perpetua para personas mayores de 70 años es una forma encubierta de pena de muerte”. Una hipocresía más de los llamados “derechos humanos”.

 

                                                                       Jorge Muñoz

                                                           C.I. 2.719.842 Preso Político

11 DE DICIEMBRE DE 2014

 

LAS CONTINGENCIAS DE UN TRASLADO

 

Por orden médica emitida por la psiquiatra Dra. Marina Fonrouge, hace aproximadamente un mes atrás, debía constituirme en el Servicio de Neuropsicología del Hospital Churruca para una evaluación.

Dicha cita debía concretarse el día martes 9 del corriente mes a las 14.00 hs.

El Servicio de Transporte Penitenciario vino a buscarme a la hora 14,10. Previo a la salida del penal, el transporte fue a buscar a otro paciente que estaba en el hospital del complejo y que debían trasladar al Hospital Thompson de la localidad de San Martín.

Cumplida esta incorporación nos dirigimos al Hospital Churruca donde arribamos a las 15,15 hs. Momento en ya se habían retirado los médicos del servicio, razón por la cual no pude ser atendido.

Otro tanto ocurrió con el otro paciente, Rene Langlau, que llegó dos horas más tarde a su cita y tampoco pudo ser atendido.

Encerrados en el cubículo metálico del transporte celular, recalentados por el sol, sin aire, sentados de costado sobre durísimos asientos plásticos, tuve que pedir por favor a los guardias, que estaban en un habitáculo contiguo con aire acondicionado y mullidos asientos, que por favor detuvieran su marcha en alguna estación de servicio para poder ir al baño.

En ese interín Langlau se descompuso y su estado obligó a una nueva parada para refrescar el ambiente, abriendo las puertas del hermético carro.

Considero que este frustrado y desaprensivo traslado ha sido cruel, inhumano y degradante y más allá de la humillante situación me ha privado una vez más de ser atendido medicamente.

Por lo tanto considero que han sido burlados en mi persona los más elementales derechos.

Quiero dejar constancia que por orden del Tribunal Oral Federal N|2 de Rosario debía presentarme el día 25 de noviembre ante la comisión de Peritos Forenses pero el personal del Servicio Penitenciario Federal, me mantuvo ese día en espera desde las 04.00 de la madrugada pero jamás vinieron a buscarme ni se me dio explicación coherente alguna al respecto.

23 DE DICIEMBRE DE 2014

 

TRASLADO FRUSTRADO

 

Por orden medica emitida por la Dra. Fonrouge  Psiquiatra del penal, hace aproximadamente un mes atrás , debía constituirme en el servicio de neuropsicología del Hospital Churruca para una evaluación. Dicha cita debía concretarse el día martes  9 de diciembre a las 13 hs.

El transporte del Servicio  Penitenciario, vino a buscarme a las 14,10 ,luego de retirar de otro pabellón ,otro paciente que debía presentarse en el Htal. Thompson de la localidad de San Martin… cumplida esa incorporación nos dirigimos en primer lugar al Htal. Churruca donde arribamos después de las 15 hs… por supuesto ya se habían retirado los médicos del servicio y por lo tanto no fui atendido…otro tanto ocurrió con el otro paciente ( Rene Langlau) que llegó dos horas más tarde a su cita y no fue atendido. Teniendo en cuenta mis dolencias y mi edad (79 años) y las dolencias de Langlau el viaje fue desastroso.

Encerrado en un vehículo metálico (sin aire), sentados de costado sobre asientos durísimos, tuve que pedir por favor bajar un segundo para ir al baño, el otro paciente se descompuso y logró que abrieran la puerta interior, donde se sientan los custodios, en mullidos asientos y con aire refrigerado. Considero que este frustrado y desaprensivo traslado ha sido cruel, inhumano y degradante y más allá de la humillante situación me ha privado una vez más de ser atendido y lograr mi prisión domiciliaria. Por lo tanto considero que han sido burlados en mi persona los más elementales derechos. Quiero dejar constancia que por orden del Tribunal Oral debía presentarme el día 25 de Noviembre ante la Comisión de Peritos forenses, pero el personal del servicio penitenciario, que me estuvo en espera desde las 04.00 de la mañana de ese día, jamás vino para llevarme ni me dieron ninguna explicación.  Además de ello, no solo se ha prolongado mi estadía en prisión carcelaria, -pues mi nueva fecha de peritos es para fines de diciembre- sino que se ha hecho casi imposible que pudiera pasar las fiestas de Navidad y Año nuevo con mi familia. Estoy casado hace 56 años, vivo solo con mi esposa, no tendré muchos años más de vida y este sistema me está terminado por destruir las pocas fuerzas que me quedan.

 

26 DE DICIEMBRE DE 2014

 

El día martes 23 debí cumplir con la evaluación de los Peritos Forenses de la Corte Suprema de Justicia. Un verdadero calvario con muchas estaciones que me dejaron agotado pero satisfecho de haber cumplido con tal requisito para tratar de que me reintegren a mi domicilio. Dios dirá el veredicto.

Pero si bien la semana comenzó con esa dura experiencia me vi compensado en el día de hoy con la visita de Kitty y la reunión de presos y familiares que tuvo lugar en uno de los salones de recibo en medio de un ambiente de esperanzada alegría.

Kitty y yo, luciendo sendos gorros de Papa Noel, junto con otros matrimonios, cantamos “Noche de paz”, con el acompañamiento de todos los presentes.

No me hubiera querido perder por nada esta experiencia de cantar junto a mis camaradas presos y sus familias.

Ya me puedo ir contento, todo lo he cumplido, solo me faltaría bailar un tango en la luna.

Esa noche tuvimos, en nuestro pabellón “residencial” una fraternal cena, donde 18 camaradas de infortunio tendimos una mesa común para compartir los manjares que trajeron nuestras familias.

Cerca de la media noche hubo otra reunión con los demás componentes de distintos pabellones, donde se entonaron algunas canciones y yo me animé a ladrar unos tangos.

Que más se puede pedir en estas circunstancias.

Dios estuvo también con  nosotros. Para darnos ánimo y esperanza.

26 DE DICIEMBRE DE 2014

 

Unidad 31 para Adultos Mayores –Una Residencia de Leones-

 

Estoy viviendo entre leones, leones viejos, pero leones al fin. Yo me mimetizo con ellos. Soy un león más.

Algunos están muy expuestos. Otros lucen aun abultadas melenas y cada tanto rugen dejando ver sus gastados dientes.

Cansados deambulan sin rumbo fijo, en busca de comida, de agua; algunos de ellos duermen la mayor parte del tiempo.

Otros huelen y otean el horizonte tratando de avizorar algún cambio que les permita una salida digna.

Casi todos lamen sin quejas, las heridas producidas en viejos enfrentamientos con otras fieras, algunas de mayor tamaño y poder.

Hoy los antiguos peligrosos contrincantes se han alejado vencidos o están muertos. Pero nuevos y rapaces enemigos los acucian para mantenerlos encerrados, lejos de la libertad.

En la selva, atrevidos cazadores camuflados de protectores de la humanidad, aguardan, cual sicarios justicieros, que cualquiera de los leones transgreda el límite de su coto, para poder asestarle una contundente sanción que deje fuera de combate de por vida.

Mientras unos con Esperanza y Fe aguardan pacientemente la oportunidad de una salida; otros, los más viejos y débiles se dejan morir soñando ser recibidos por el “Gran Cazador” que Misericordioso los aguarda en un cielo especial, donde solo van los valientes, los guerreros, los que nunca dejaran de ser leones.

3 DE ENERO DE 2015

 

LAS TRES ETAPAS DEL ENCIERRO

 

En la primera etapa se precipitan todos los elementos  que confirman que estas entre rejas. Puertas blindadas que se cierran con gran estrépito, cerrojos indestructibles, robustas paredes. Focos atemorizantes, garitas vigilantes y altas alambradas.

Las voces de los guardias resuenan en los pasillos anunciando los diversos movimientos de la población. Todos te tutean, hemos llegado a la nivelación de las jerarquías y las edades.

La segunda etapa, que yo llamo ”conventual”, surge al saber que existe un grupo de oración que todas las tardes celebra una paraliturgia, con comunión diaria, y alternativamente, adoración del Santísimo, Rosario y una vez a la semana supuesto Misa.

Allí el alma se va reconformando y fortaleciendo. La lectura de la Biblia y algunas reflexiones nos transportan a ese mundo ideal que deseamos.

Luego de estas etapas llegamos a la “aceptación”, que no es conformismo ni entrega gratuita. Es un abandono confiado que nos permite ser llevados en los brazos de Jesús. Es el momento en que nuestra oración no es una queja ni un pedido desesperado o angustioso. Es la hora de dejar actuar a Dios con libertad según sus planes, a su manera.

Sin agitarme ni angustiarme burlo a la tentación del diablo que pretende quitarme la paz y digo intima pero con mucha Fe: “JESUS YO CONFIO EN TI”.

 

 

17 DE JUNIO DE 2015

 

(EXTRAIDO DE LA WEB “Prisionero En Argentina” del Comisario Mayor Claudio Alejandro Kuffman, PPBS)

 

Hacia el Arresto Domiciliario

Ayer 16 de Junio del año 2015, en horas de la mañana, fue notificado por fin, luego de un año de interminables trámites, un arresto domiciliario.

El destinatario fue el Comisario General (R) de la Policía Federal Don Jorge Muñoz de 80 años de edad, sobre quién ya me referí previamente en esta página.

A mi llegada a este Pabellón 19. Siete meses atrás, lo conocí demostrando en todo este tiempo ser un hombre de bien. Todavía estaba de pie. Con los meses, comenzó a guardar cama casi todo el tiempo y en los últimos días -lo poco que caminaba- lo hacía con la ayuda de un bastón.

Una paloma y un mito

Hace siete días una,  paloma ingresó al Pabellón sorteando la

puerta que da al patio. Fue hasta el fondo, sector donde

justamente tiene su cama Muñoz y volvió a salir.

De inmediato, Julio César Nast dijo una y otra vez a lo largo de

los días, que en el ambiente carcelario

significaba que alguien se iba a su casa.

Mito o azar, sus afirmaciones se cumplieron. Hoy, a la 1:10 de

la mañana, Jorge Muñoz con caminar lento y apoyándose en

su bastón, se retiraba a su hogar, con sus seres queridos.

Mientras dos celadores portaban sus efectos personales,

la mayoría nos despertábamos e incorporábamos de la cama

para abrazarlo y desearle lo mejor.

Fueron estos instantes emotivos, en nuestra madrugada.

En la pizarra junto a la puerta de salida quedó su nombre en

el puesto número 12 de la lista y su recuerdo en nuestros

pensamientos.

Mientras tanto, el Coronel Rubén Cervera de 85 años de edad aguarda entre nosotros, los prisioneros del Pabellón 19.

 

 Claudio A. Kussman

Comisario Mayor (R) Policía de la Provincia de Buenos Aires

Prisionero Ilegal

16 DE JUNIO DE 2015

 

FIN DE LA PRISION

 

Para fines de junio de 2015, ya se habían hecho todas las gestiones para tratar de lograr la prisión domiciliaria .Mucho me ayudaron los facultativos de la Unidad penitenciaria el Dr. Bonetti y la psiquiatra Dra. Fabiana Mejias Fonrouge, como así el informe de mi médico de cabecera Dr. Renzo Buttazzoni Los estudios de los peritos forenses y de los exámenes del Hospital Churruca. Estaban con criterios disares y eso hizo que el tribunal no arriesgara prontamente un veredicto. Primero me vino a ver uno de los jueces  y constató mi estado. Como seguía la indecisión, el abogado Miño, me hizo saber sus dudas sobre un buen resultado. Ante esa situación, el martes 9 de junio, el abogado Miño, junto con mi señora, y mis hijos Silvina y Nicolás, previo pedido de audiencia se trasladaron, ante el presidente del tribunal Dr. Omar Digerónimo  quién prometió tomar cartas en el asunto. De hecho dos días más tarde se presentó en la cárcel y me entrevistó. Al corroborar mi estado y verificar que el lugar no reunía las condiciones mínimas para mi alojamiento prometió tomar una pronta resolución. Efectivamente el martes 16 de junio llegó al penal la orden judicial de trasladarme a mi domicilio para continuar cumpliendo la pena. Eso se cumplió el día 17 a las 3 del día miércoles, cuando me recibieron en la puerta de casa Kitty y Fermina.

 

 

NOTA. La fiscal Saccone recurrió a Casasion para tratar de yo volviera a prisión pero ese tribunal, desestimo la demanda considerándola INADMISIBLE.