EL FACTOR HUMANO HOY.

 

Trataré de hacer referencia a nosotros los humanos en prisión y a quienes nos  rodean,  lo más honestamente posible, alejado de toda pasión o interés personal. Así comenzaré por:

 

EL PERSONAL PENITENCIARIO

Puedo decir que no hay abusos visibles hacia nosotros. Son gente joven, muy distante en edad de la nuestra y del pasado que vivimos, el cual desconocen o lo conocen según “el relato” de esta “década ganada”.  En general es buena gente con  alguna excepción en su carácter, en donde se nota que la persona trae problemas de su hogar y a veces obra en consecuencia, si bien logran dominarse.  También alguno por alguna característica especial, es sometido a la burla de sus camaradas y en consecuencia en algún momento aplica malos modales con nosotros.  En general provienen de una condición social humilde. A pesar de lo que los medios periodísticos generalizan, son honestos y en consecuencia no se registran faltantes en los elementos que nuestras familias entregan para nosotros al ingresar los días de visita, ni ninguno “vende” nada. Por el contrario hay que insistirles cuando se los quiere invitar con algún postre o similar.  El director es un Alcaide Mayor llamado JUAN SORIA , es una persona calma, reflexiva y buen negociador cuando existe algún reclamo.

 

NOSOTROS LOS PRISIONEROS

Desde ya, el personal penitenciario tuvo que empezar de nuevo, para tratar con ancianos, ya que están preparados para hacerlo con delincuentes jóvenes, violentos y con adicciones. Ahora deben   manejan  una población requirente de atención médica permanente que por otra parte generalmente es educada y de buenas costumbres, con la tranquilidad que da la edad avanzada. Hay que resaltar que muchos de nuestros carceleros tienen la edad de  nuestros nietos. Nuestras edades van de los 65 a los 85 años. Si 85 años, aunque cueste creerlo. Algunos tienen dificultades para desplazarse o le falta algún miembro inferior  o mentalmente no están bien. En cada uno de los 9 pabellones hay prisioneros de diferentes fuerzas, siendo mayoría los de las fuerzas armada.

 

EX MIEMBROS DE FUERZAS ARMADAS Y DE SEGURIDAD Y POLICÍA

Existe cierto distanciamiento entre los que fueron miembros de las mismas  y las de seguridad, por una cuestión de formación y desempeño. Los primeros marcan sus jerarquías del pasado y la vida dentro de un regimiento. Los segundos por  el trabajo  diario con la población y la delincuencia somos menos formales.  Esto periódicamente trae aparejada alguna discusión que no llega a mayores. Hay que destacar que todos al estar prisioneros estamos viviendo una situación anómala, con faltante de afectos familiares   y que cada uno a su vez tiene detrás de sí, una familia desatendida, lo cual justifica los incidentes menores.

 

LO BUENO

Hay solidaridad para quien se enferma, siendo asistido por el resto de los ocupantes del pabellón.                                                                                                                                                   

Se sale al pasillo general y se hace un minuto de silencio cuando alguien muere. Sin estridencia se recuerda al fallecido.                                                                                                                                                                                          

Cuando falta alguna medicación necesaria para alguien algún otro prisionero se la facilita.

                                                

Cuando alguien se va, para  cumplir arresto domiciliario, es despedido afectuosamente.

                                                            

Todo está al alcance de todos, no existen ni puertas ni cerraduras. No hay hurtos.                                                                              

Se les da de comer todos los días a unas palomas que bajan a nuestro patio, y en consecuencia se han hecho casi domésticas. También se las cura cuando enferman.                                                                                                                                   

Existen 2 bibliotecas a las que podemos donar libros.

Por

Claudio Kussman

LO MALO

 

Los que no saludan.                                                                                                                                                                             

Los que no respetan los turnos para retirar ensalada. Ya no lo acepto.(Esta debe retirarse del carro de reparto en el pasillo)                                                                                                                                                                                    

Los que se comen la ración de comida de otro o la selecciona. El almuerzo y cena es dejado en envases térmicos descartables con tapa, en una mesa al ingreso del pabellón.  “Algunos” llevan de mas o revisan y seleccionan los que tienen porciones mayores. Lo acepto ya que me ha ayudado a comer menos y  bajar los kilos que tenía de más.                                                                                                                                                                                             

Los que apuran a uno para que deje de utilizar la computadora. Yo escribo los presentes textos y ellos en forma casi compulsiva, quieren practicar  algún juego en la misma.                                                                               

Los baños que utilizamos, son abiertos y están próximos al lugar donde se come.

LO MUY MALO       

 En este tema quiero destacar que solo es una apreciación personal e individual mía. En la misma forma que yo la destaco como una actitud muy mala en otros o ellos  pueden  pensar y decir que lo que yo hago es muy malo y son libres de expresarlo, están en todo su derecho.  Veo que en prisión se habla del pasado y se relatan largas anécdotas de los cargos ocupados. El hoy y el mañana  se resume  en rezar  y en esperar del milagro que nos vuelva a su casa libres o con arresto domiciliario. No hay espíritu de lucha, no hay ninguna acción que lleve a  hacer conocer la verdad completa de lo que paso en nuestros desgraciados años 70. No se quiere hacer nada. La edad avanzada y la prisión se llevó todo ímpetu, ante ciertas injusticias cometidas en los últimos años. Excepcionalmente unos pocos que están libres o algunas esposas se movilizan y con un  esfuerzo titánico  lo difunden por radios o diarios de baja  circulación. Ello no despierta el interés general  de los prisioneros y los que actúan no cuentan con el apoyo económico de quienes están en privados de su libertad, para accionar  a gran escala. El resto de retirados, son grandes temerosos, sean de la fuerza que sea, que prefieren esconderse y guardar silencio, -+hasta que un día golpean a su puerta y lo detienen. Entonces se quejan que los que están afuera no los apoyan.  Casi toda acción se limita a presentar escritos judiciales. Destaco que a mi humilde parecer dada por ahora, corta experiencia, es el peor terreno en que nos debemos desenvolver. Los jueces  directamente por miedo, ideología, incapacidad o quién sabe qué razón, son simplemente prevaricadores.  Ni hablar de los fiscales, que mienten e inventan a mas y mejor. Los jueces ante reclamos legales guardan silencio o no hacen lugar a nada, por mas arbitraria e ilegal que sea su acción. Si por una vez en nuestro país nos acogiéramos a la Constitución y las leyes, estos funcionarios tendrían que ir a parar directamente a la cárcel. Han dejado su firma estampada en verdaderas aberraciones jurídicas. Lo han hecho en los dos sentidos. Para que unos  mueran en la cárcel o para que algunos no vayan  a la misma. Por ejemplo el  CASO MILANI. Lo cito por ser el de difusión periodística pero hay otros similares. Incluyo mi caso en donde luego de 18 días de detención me recibió declaración una empleada contratada por la Secretaría de DDHH. Después me permitieron declarar algo mas a los 25 días de detención y para seguir debía esperar que pasaran más de noventa. Mientras tanto el juez y el secretario, firmaron falsamente mi declaración como si hubieran estado presentes.  O que a más de 100 días de mi detención mi situación legal procesal esté en el “limbo”, por más reclamo legal que haga mi abogado. Esto me llevó a expresarme a través  de Internet y de alguna solicitada, lo que aparte de difícil, y caro, me traerá consecuencias devastadoras sin lugar a dudas. Como expresara en el pasado un líder revolucionario mexicano, “prefiero morir de pié a vivir de rodillas”

                        

PLAZOS BIOLÓGICOS, JUDICIALES Y POLÍTICOS. 

Nuestros tiempos biológicos son muy cortos y los judiciales muy largos y más aún los tiempos  políticos, de allí que muchos de los prisioneros al término de esperar  5 o más años, mueran, sin llegar a ser juzgados.

 

NO TODOS SOMOS CULPABLES. NO TODOS SOMOS INOCENTES.

No diré que quienes estemos en esta prisión seamos todos inocentes, pero sí que no todos somos culpables o tan siquiera responsables de delitos de Lesa Humanidad como dice el “relato” y muestra la ausencia de pruebas o inclusive la inclusión de comprobadas falsas pruebas. Pero si  se generaliza y se considera  que todos somos culpables. Donde está la Ley?  NOS COMEMOS AL CANIBAL? Volvemos  a los 70 cuando la sociedad en pleno decía “algo habrán hecho”?