Darío Lopérfido censurado

El 2 de febrero de 2015 cuando le enviara una carta a DARIO LOPERFIDO, en uno de sus párrafos expresé: “Las veraces palabras que usted emitió tuvieron eco, críticas y hasta voces que hoy piden su renuncia y -no se extrañe- que llegue a ser denunciado penalmente o se le haga algún "escrache" como los de la Alemania nazi, setenta o más años atrás. Todo porque usted cometió el pecado de decir la verdad absoluta y brutal como esta debe ser.  Lamentablemente siempre conspira contra ella la indiferencia, los intereses espurios y por sobre todo, el odio y el miedo, lo cual es patrimonio de amplias mayorías”.

 

Luego el Ministro de Cultura, se retractó mediante una disculpa escrita por lo expresado y evitó el tema, en la creencia que  todo pasa. De esta forma también perdió  el liviano apoyo de quienes sabían que se manejaba con veracidad. Los escraches se sucedieron y los pedidos de renuncia también. Había que sentar precedentes para que otros funcionarios (hoy bien silenciosos y distantes), se disciplinaran y no llegaran a cometer el pecado de manejarse con la verdad más allá del “relato”.

 

RENUNCIA O MARTIRIO Y MUERTE

 

Finalmente ante la indiferencia de sus pares debió renunciar, lo cual reafirma la censura impuesta con mano de hierro desde hace más de 12 años a la fecha, en plena democracia. Así Loperfido quedó solo, pasando a ser una muestra gratis de lo que nos pasa a nosotros, con la diferencia que en nuestro caso no se trata de una renuncia a un cargo, se trata nada más y nada menos que de un martirio y una condena a muerte.

Desconocemos si su salida se negoció con los reclamantes, y si perdiendo el ministerio podrá conservar la Dirección del Teatro Colón. Eso se verá en un futuro inmediato. De terminar acá el conflicto las inferencias tienen la palabra, ya  que sus detractores como siempre “van por todo”.

 

“Nada es más fácil que censurar a los muertos”.

Julio César (100 AC-44 AC)

Claudio Kussman

PrisioneroEnArgentina.com

Julio 07, 2016

Darío Lopérfido censurado